Históricamente, las trabajadoras sexuales se han enfrentado a violencia sistémica, discrimación, segregación y, en la última forma de violencia machista y patriarcal, al feminicidio y transfeminicidio. Por ello, este 2 de junio, Día Internacional del Trabajo Sexual, trabajadoras sexuales marcharán para exigir que se garanticen sus derechos. 

La marcha, convocada por la organización Trasuix, se partirá desde el Ángel de la Independencia a las 17:00 horas para llegar a la Plaza Palestina Libre, como un acto de solidaridad con el pueblo palestino, alrededor de las 18:00 de la tarde, en donde se llevará a cabo una práctica de Vogue Femme con Azul Hathor y un taller de bordado para crear una pieza colectiva.

“Frente a la violencia institucional, el desplazamiento provocado por los megaproyectos y la criminalización de nuestras vidas, respondemos con organización y lucha colectiva”, denunció la colectiva de trabajadoras sexuales, Trasuix, a través de una publicación en redes sociales.

Una lucha de más de 50 años

Esta fecha tiene su origen en una protesta histórica ocurrida en 1975 en Lyon, Francia. Ese 2 de junio, entre 100 y 150 trabajadoras sexuales ocuparon la Iglesia de Saint-Nizier en Lyon para denunciar sus condiciones precarias de trabajo, la criminalización y las continuas represalias.

Foto: Cuartoscuro
Foto: Cuartoscuro

Las manifestantes exigían el fin del acoso policial, la reapertura de los hoteles donde trabajaban y una investigación adecuada sobre una serie de asesinatos de trabajadoras sexuales.

Como recopila la Global Network of Sex Workers Project durante la protesta colgaron una pancarta en el campanario que decía: “Nuestros hijos no quieren que sus madres vayan a la cárcel”, poniendo al centro de la conversación la realidad de muchas trabajadoras sexuales: ejercer el trabajo sexual es ejercer un trabajo que sostiene familias, pone la comida en la mesa y vive pese a las condiciones de precarización. 

La protesta en Lyon inspiró a trabajadoras de otras ciudades francesas como Marsella, Montpellier, Grenoble y París, quienes también se refugiaron en iglesias en señal de solidaridad, lo que derivó en una huelga de ocho días en todo el país. Aunque la policía desalojó la iglesia después de más de una semana y no se lograron reformas legales inmediatas en ese momento, este evento es recordado como el hito que encendió el movimiento contemporáneo por los derechos de las trabajadoras sexuales en Europa y el mundo.

Así es como el 2 de junio se convirtió en una fecha de conmemoración, de lucha y de exigencia justa y digna y con el tiempo, se formaron organizaciones como el Colectivo de Trabajadoras Sexuales, que hoy es un referente mundial.

Resistir en México

Hoy, la movilización busca alzar la voz contra aspectos que han ganado relevancia dentro de la conversación pública, como el abolicionismo, al que la colectiva Trasuix califican como “putxfobia” por negar sus experiencias y capacidad de decidir.

Foto: Cuartoscuro
Foto: Cuartoscuro

Otro aspecto relevante durante el último año ha sido el fenómeno de desplazamiento y limpieza social que se ha desplegado en Tlalpan. Como señalaron Coral, Kimberli y Sherlyn para La Silla Rota, la preparación y construcción de infraestructura rumbo al Mundial 2026, que incluyó una nueva ciclovía  a lo largo de la Calzada de Tlalpan, así como luminarias y señalética, que provocó que quienes trabajan en la zona perdieran hasta 70% de sus ingresos por las obras rumbo al macro evento.

Entre sus exigencias puntuales al Gobierno de la Ciudad de México se encuentran:

  • Derechos laborales y acceso integral a la salud y programas sociales sin estigmas.

  • Opciones reales de vivienda digna. 

  • Reparación del daño por el desplazamiento y la pérdida de ingresos causados por megaproyectos y reordenamiento urbano que afectan sus espacios de trabajo.

  • Frenar la criminalización, la precarización y el abandono institucional.

“No queremos persecución ni asistencialismo condicionado. Exigimos derechos laborales, acceso a vivienda, salud, seguridad y condiciones dignas para vivir y trabajar”. - Colectiva de trabajadoras sexuales, Trasuix.

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