El día que Marcela de Jesús Natalia, periodista indígena y defensora de los derechos ñomndaa, cumplió 54 años, alguien pagó  50 mil pesos para matarla. La primera bala, desviada, iba directo a la frente, la segunda le destrozó la mandíbula. Sobrevivió, pero vive exiliada, en condiciones precarias, y aún exige justicia.

Este fue uno de los testimonios que sacudió al público durante la presentación del Sexto Informe de Violencia contra Periodistas Mujeres en México, elaborado por la organización, Comunicación e Información de la Mujer, CIMAC

El documento, presentado por la directora de CIMAC, Lucía Lagunes, reveló que  durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador se registraron 1,189 agresiones contra mujeres periodistas, lo que representa un aumento del 117% respecto al periodo presidencial del expresidente Enrique Peña Nieto.

Lagunes recordó que desde hace 18 años CIMAC emprendió la tarea de documentar lo que nadie quería ver: que las violencias contra periodistas mujeres no son hechos aislados, sino parte de un asedio sistemático que busca silenciar sus voces. Y actualmente, después de atravesar uno de los sexenios más peligrosos para mujeres periodistas, es urgente voltear a ver las cifras.

Las cifras del asedio contra periodistas mujeres

“Porque soy mujer, porque soy indígena, el riesgo y la impotencia son todos los días”. (Marcela de Jesús Natalia. )

El informe muestra que el año más peligroso para las mujeres periodistas fue en 2020, con un total de 244 agresiones, en plena pandemia y en medio del auge de los medios digitales. En contraste, el año con más agresiones contra mujeres periodistas en el sexenio de Enrique Peña Nieto fue el 2018, con 155 casos. 

Las cifras no mienten: las agresiones contra las mujeres periodistas durante los últimos dos sexenios muestran una realidad de asedio político, estigmatización y criminalización

Fuente: Cimac
Fuente: Cimac

Las más afectadas fueron las reporteras en un 53.32%, seguidas por las directoras con 19.85 % —con un aumento significativo del 203% en comparación con el sexenio de EPN—, columnistas con 5.63%,  fotoperiodistas el  5.63%, y conductoras con 5.38%.

Las agresiones más comunes fueron: bloqueo informativo (14.38%),  amenaza (13.04%), intimidación (12.20%) descrédito de la labor/ estigmatización (12.11%), agresión física (9.34%), hostigamiento (8.83%), campaña de desprestigio (4.37%), uso desproporcionado de la fuerza pública (3.28%) y acoso Judicial (2.52%).

La violencia fue ejercida, generalmente, por actores institucionales: funcionario/a estatal con 18.42%, funcionario/a municipal  en un 13.46%, sin identificar un 12.87% y civiles un 10.43%, una cifra que aumentó tras la mediatización de las conferencias de la “mañanera”, presididas por Andrés Manuel López obrador. 

Estos factores constituyen un escenario particular para las mujeres periodistas en México, que sufren violencia de manera desproporcionada atravesadas por el género, y es que el  69.8% de las agresiones fue por violencia psicológica,  la violencia física marcó el  20.7%, mientras que la patrimonial marcó un 5.9%.

A estos datos se les suma el incremento de la violencia digital, que aumentó de manera alarmante: 256 casos (21.6%).

Un factor clave es que se registró una alza de ataques durante las movilizaciones feministas del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, perpetrados principalmente por policías estatales, siendo Michoacán el estado con mayor porcentaje de violencia contra periodistas mujeres con el 74% de agresiones. 

Algunas de las consecuencias son agresiones verbales y descalificaciones personales basadas en su apariencia física, que trascendieron el ámbito profesional para afectar sus vidas personales y familiares, con insultos en la calle y el lanzamiento de objetos. Este ambiente de hostigamiento cambió drásticamente la forma de ejercer el periodismo para muchas mujeres, generando intimidación y alterando su tranquilidad.

Las “mañaneras” que descalificaban el periodismo

El informe señala que un componente fundamental para entender el asedio y la violencia enfrentados por periodistas, especialmente mujeres, durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador en México se encuentra en las conferencias matutinas del presidente, conocidas como “mañaneras”. 

Estos espacios de comunicación ciudadana se convirtieron en un escenario para la estigmatización y el ataque a la prensa, con cámaras gubernamentales capturando gestos para alimentar la discusión en redes sociales.

Fuente: Cimac
Fuente: Cimac

La estrategia de López Obrador contaba es descalificar a los medios tras preguntar sobre su filiación, y asociarlos con la oposición conservadora, lo que generaba ataques coordinados en línea, a menudo por cuentas anónimas o con pocos seguidores, bajo el hashtag #RedAmlo. 

El 40.43% de las agresiones contra periodistas mujeres se produjeron por desacreditación de su labor o estigmatización, el 14.89% por hostigamiento, 12.77% por bloqueo informativo, 10.64% por doxeo, 8.51% por intimidación, 6.38% por campañas de desprestigio, 4.26% por despido injustificado y 2.13% por amenazas. 

Voces en resistencia

Tener mujeres gobernando no ha significado una disminución en las agresiones. La violencia persiste porque el problema es estructural, patriarcal, no de género en solitario.

Tanto Marcela de Jesús Natalia, como las periodistas Ana Luz Solís y Sonia Serrano señalan que en las entidades gobernadas por mujeres no se mostró un declive de la violencia, lo que demuestra que no basta con que una mujer sea gobernante si no se compromete con los derechos de las mujeres. 

”Es el año de la mujer indigena, lamento decirle, presidenta Claudia Sheinbaum Pardo que yo me siento utilizada, que el titular del mecanismo federal haya permitido que se me revictimiza y se me haya dicho que me iban a botar a la calle. Quiero justicia, son ocho años. Gobernadora Evelyn Salgado Pineda, eres mujer me quitaste mi plaza”, denunció Marcela de Jesús Natalia durante la presentación. 

Minutos después, Sonia Serrano, periodista originaria de Guadalajara, Jalisco, dijo : “Lo único que hice fue hacer un trabajo de investigación, ¿por qué el problema soy yo y no la persona que cometió ese acto? ¿Por qué todas las mañanas tengo que voltear a todos lados? ¿por qué tenemos que ser nosotras las que tomamos estas medidas de seguridad si no estamos involucradas en cosas indebidas?”.