Para muchas mexicanas, trabajar en las apps como repartidoras o conductoras no solo implica recorrer largas distancias en la ciudad, sino hacerlo en condiciones de riesgo, incertidumbre y sin protección frente a la violencia a la que están expuestas. La famosa flexibilidad que prometen estas plataformas se convierte en una trampa y los datos lo confirman.

El 69.7 % de las mujeres que trabajan en plataformas digitales de transporte y reparto en México ha sufrido algún tipo de violencia y condiciones de precariedad laboral, de acuerdo con el informe “Conectadas al cambio: por un trabajo justo para las mujeres en plataformas digitales”, presentado por el consorcio UNIDAS, integrado por Oxfam México, Fundación Avina, ProDESC y Ethos.

La encuesta, aplicada a trabajadoras de Chihuahua, Jalisco y el Estado de México, documenta que las agresiones más frecuentes son el acoso verbal (77.4%), las insinuaciones sexuales (62.3%) y el contacto físico no deseado (47.2%).

Las organizaciones señalan que, tras denunciar, muchas mujeres reciben respuestas automatizadas por parte de las empresas y, en algunos casos, son sancionadas mediante bloqueos temporales o reducción de ingresos cuando cancelan servicios por razones de seguridad.

Limitaciones de la reforma laboral

Aunque la reforma a la Ley Federal del Trabajo de diciembre de 2024 buscó avanzar en la formalización del trabajo en plataformas, el informe concluye que no garantiza plenamente derechos clave para las mujeres, especialmente en materia de seguridad social y maternidad.

Datos oficiales citados en el documento indican que, al segundo mes del programa piloto del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), solo el 13.5% de las personas beneficiadas alcanzó el umbral de ingresos requerido para acceder a la seguridad social completa.

El consorcio explica que este resultado está vinculado al llamado “factor máximo de exclusión”, un descuento que aplican las plataformas antes de calcular el ingreso neto y que puede llegar hasta el 60 % en automóviles y 50 % en motocicletas. 

Este mecanismo eleva el monto mínimo necesario para acceder a los beneficios. Entre las mujeres, el 48.3 % reportó no contar con seguridad social durante el periodo del piloto.

Maternidad y cuidados

El informe identifica una “trampa de la maternidad”: la norma establece que 30 días consecutivos de inactividad terminan automáticamente la relación laboral con la plataforma, lo que implica la pérdida de afiliación al IMSS y de servicios como guardería. Esta disposición afecta de manera directa a las mujeres, considerando que el 85.5% de las encuestadas son madres.

Además, el 84.6% de las trabajadoras con hijos menores de cuatro años señaló no tener acceso a guarderías, ya sea por los costos o por la incompatibilidad entre los horarios de las estancias y los periodos de mayor demanda en las aplicaciones, que suelen ser noches y fines de semana.

Opacidad algorítmica

El 50.6% de las personas encuestadas afirmó que las empresas no explican cómo funcionan los algoritmos para asignar tareas o determinar pagos.

Durante el programa piloto, el 18.5 % de las trabajadoras reportó haber sido bloqueada temporalmente de la aplicación. Las organizaciones advierten que los sistemas automatizados suelen penalizar a quienes rechazan servicios en zonas peligrosas o reducen su disponibilidad por tareas de cuidado.

Redes de protección

Ante la percepción de falta de mejoras en la atención a la violencia —señalada por el 61.8% de las trabajadoras—, muchas mujeres han desarrollado redes de apoyo, como grupos de mensajería, uso de aplicaciones de geolocalización y sistemas de alertas entre compañeras.

El consorcio UNIDAS recomienda a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y al IMSS:

  • Establecer un factor de exclusión diferenciado para mujeres.
  • Reconocer la licencia de maternidad como periodo de incapacidad protegida.
  • Implementar protocolos obligatorios contra la violencia.
  • Garantizar revisión humana en decisiones algorítmicas.