En México, el cáncer de cuello uterino sigue siendo una de las principales causas de muerte entre mujeres. Cada año, alrededor de cinco mil personas pierden la vida por una enfermedad que, en la mayoría de los casos, es prevenible. Frente a este escenario, la ciencia pública busca abrir caminos donde históricamente ha habido dolor, silencio y exclusión.
Desde el Laboratorio Nacional de Soluciones Biomiméticas para Diagnóstico y Terapia (LaNSBioDyT) de la Facultad de Ciencias de la UNAM, un equipo de científicas desarrolla un biosensor portátil para la detección del Virus del Papiloma Humano (VPH), la principal causa del cáncer cervicouterino. Se trata de una tecnología que apuesta por algo más que la innovación: pone en el centro la autonomía de quienes necesitan la prueba.
Actualmente, el cáncer cervicouterino es el cuarto tipo de cáncer más frecuente en mujeres a nivel mundial. La Organización Mundial de la Salud estima que el 95% de los casos están asociados a una infección persistente por VPH. Aun así, en México, solo el 16% de las personas que deberían realizarse la prueba de detección lo hacen.
El estigma también enferma
En entrevista para La Cadera de Eva, la doctora Tatiana Fiordelisio, responsable del LaNSBioDyT, explica que una de las principales barreras para detectar el Virus del Papiloma Humano no es únicamente técnica, sino social.
“Muchas personas lo toman como una prueba de fidelidad, como si significara que tuviste muchas relaciones sexuales. Y en realidad no es nada de eso. Es un virus que se transmite sexualmente y que, con todo este envoltorio moral, social y económico, no nos permite tener el poder en nuestras manos para evitar un cáncer cervicouterino”, señala.
A esta carga simbólica se suma la experiencia del consultorio. El uso del espéculo, la exposición corporal y la falta de perspectiva de género en la atención médica alejan a muchas personas del diagnóstico oportuno.
“Nadie quiere hacerse esa prueba porque el espéculo es incómodo, doloroso, frío. Además, hay violencia ginecológica”, apunta la investigadora.
El VPH: un virus común, un riesgo silenciado
El Virus del Papiloma Humano es la infección de transmisión sexual más frecuente en el mundo. La mayoría de las personas sexualmente activas entrarán en contacto con él en algún momento de su vida, muchas veces sin saberlo.
Existen más de 200 tipos de VPH. Algunos son considerados de bajo riesgo y pueden provocar verrugas genitales. Otros, conocidos como tipos de alto riesgo, están directamente relacionados con distintos tipos de cáncer, principalmente el cervicouterino. Entre estos, los genotipos 16 y 18 son responsables de la mayoría de los casos.
En la mayoría de las personas, el sistema inmunológico elimina el virus de manera natural. Sin embargo, cuando la infección persiste durante años y no se detecta, puede provocar cambios celulares que, con el tiempo, derivan en cáncer.
Detectar el virus antes de que existan lesiones es la diferencia entre un tratamiento sencillo y una enfermedad potencialmente mortal.
Una prueba que puedes tomarte tu misma
Como respuesta, el equipo de la UNAM desarrolló un sistema de autotoma: un cepillo suave que la propia usuaria utiliza para recolectar su muestra, sin dolor y en privacidad.
El proceso es sencillo: se introduce únicamente la parte delgada del cepillo en la vagina hasta que las aletas del dispositivo tocan los labios externos. Posteriormente, se gira el émbolo varias veces para recolectar células del cuello uterino. El cepillo se retira, se tapa y se coloca dentro de un tubo con líquido conservador.
“Hicimos algo similar a un PCR, pero más fácil de usar, barato, portátil y que se puede llevar a todos lados”, explica Fiordelisio.
La muestra se coloca en un cartucho que se introduce en un lector portátil. En aproximadamente 30 minutos, el dispositivo puede detectar hasta 10 genotipos de alto riesgo del VPH.
Actualmente, el biosensor se encuentra en un proceso de validación clínica, que implica comparar sus resultados con los de la prueba PCR, considerada el estándar de oro. Para ello, el equipo requiere al menos tres mil muestras humanas que permitan establecer sus niveles de sensibilidad y especificidad. Este proceso forma parte del camino para una eventual autorización ante la Cofepris.
Mientras tanto, el laboratorio ya ofrece pruebas de PCR de alta sensibilidad como parte de su servicio. La apuesta es clara: llevar el diagnóstico a espacios donde hoy no existe, como clínicas rurales, consultorios pequeños o farmacias comunitarias.
Ciencia pública para vidas concretas
Aunque la mayoría de las personas que han acudido al laboratorio a realizarse la prueba tienen más de 25 años, Fiordelisio señala que alrededor de 100 personas ya se han realizado la prueba y que existe un creciente interés entre población más joven.
El equipo ha llevado charlas a las Preparatorias y Colegios de Ciencias y Humanidades, donde han encontrado una fuerte demanda de información.
“Hay reportes recientes que indican que personas menores de 18 años, más o menos entre el 25 y 30%, ya son positivas al virus. Eso quiere decir que si no le damos seguimiento, en unos años la incidencia del cáncer puede aumentar muchísimo”, advierte la investigadora.
Para Fiordelisio, el objetivo no es solo tecnológico. “Si detectas el virus a tiempo, puedes tratarte y no desarrollar cáncer”, afirma.
“La ciencia debe estar para todos. También para generar soluciones a nuestras necesidades, especialmente en salud”, destaca.
Si deseas acceder a la prueba aquí te dejamos algunos datos claves que debes saber:
- Se realiza en Facultad de Ciencias, UNAM en el LaNSBioDyT.
- El costo para Comunidad UNAM es de $500 pesos y para el público general de $700 pesos.
- Puedes agendar cita de lunes a viernes, 9:30 a 13:00 hrs en este link: tienda.fciencias.unam.mx
- Requisitos: no estar menstruando y evitar relaciones sexuales o tratamientos vaginales 72 horas antes.
Por: 



