En el verano de 2022, cuando tenía 22 años, fui a una revisión de rutina con mi ginecóloga. Después de aplicar los exámenes de citología cervical (conocido como Papanicolau) y colposcopia, mi ginecóloga detectó una herida en mi cérvix. Al revisarla con detenimiento, me informó que era probable que esa herida fuera producto de una infección por el Virus del Papiloma Humano (VPH). 

No supe cómo reaccionar cuando me dijo que era una infección de transmisión sexual, porque mi información sobre el VPH era muy limitada. Sabía que era algo contra lo que una se vacunaba; de hecho, me habían vacunado en la primaria contra el VPH. Sabía que, si era una ITS, entonces alguien debía de haberme contagiado. Pero no sabía cómo se manifestaba ni cómo prevenirla. No sabía que le estaba pasando a mi cuerpo. 

Lo único que sabía era que me sentía sucia. Sentía que había fallado, aunque sin saber exactamente en qué. He sido feminista por 11 años, pero en ese momento pensé que lo que me estaba pasando era consecuencia de mi “promiscuidad”. Que eso me pasaba por haber sido “fácil”.

Las ITS y los estereotipos asociados a ellas fomentan tanto roles como violencia de género, la cual viví de primera mano desde el momento en el que recibí mi diagnóstico, no sólo por lo que me dije a mí misma sino por lo que otros médicos y personas a mi alrededor expresaron al saber sobre mi situación.

Fue así que, mientras esperaba los resultados de mi citología cervical decidí investigar sobre el VPH, porque la falta de información estaba provocándome mayor ansiedad, y porque me rehusaba a seguir dejando que los estereotipos ajenos alteraran mi percepción de mi persona. Por ello, me parece importante aprender sobre el VPH

Quiúbole con el VPH: una pequeña introducción 

El Virus del Papiloma Humano (VPH) en realidad no es uno, sino un grupo de 200 tipos de virus pertenecientes a la familia Papillomavirida que provocan la infección conocida también como VPH. Esta infección es la infección de transmisión sexual (ITS), transmitida por contacto entre genitales.

Es considerada la ITS más común en el mundo, ya que alrededor del 80% de las mujeres y el 90% de los hombres son infectados con algún tipo de VPH a lo largo de su vida (OMS, 2024). Algo curioso del VPH es que en la mayoría de los casos el cuerpo elimina la infección sin ningún tipo de tratamiento. Pero en otros casos, la infección puede causar verrugas, heridas, comezón y lesiones precancerosas, por lo que es un factor de riesgo asociado al cáncer cervical y otros tipos de cáncer en boca, laringe, pene y ano. 

¿Entonces tener VPH es tener cáncer? No. Que una lesión sea precancerosa significa que contiene células anormales que son asociadas con un mayor riesgo de desarrollar cáncer. En mi caso, yo fui diagnosticada con una lesión conocida como neoplasia intraepitelial cervical (NIC). Hay tres tipos de NIC: NIC 1 (conocida también como Lesión Intraepitelial de Bajo Grado), NIC 2 y NIC 3 (conocidas también como Lesiones Intraepiteliales de Alto Grado). Esta lesión —como cualquier tipo de lesión precancerosa— puede convertirse en cáncer, pero solo si no recibe tratamiento adecuado a tiempo. Las lesiones en el cérvix causadas por VPH, por ejemplo, pueden tardar cinco años o más en convertirse en cáncer.  

¿Quién puede tener VPH? Cualquier persona con vida sexual activa. Aunque suele ser asociada con las mujeres, cualquier persona puede contagiarse y contagiar VPH. Es por ello que es un grave error pensar que los hombres sólo la contagian, pero no se contagian. 

¿Cómo se trata? En mi caso personal, mi lesión fue tratada a través de una cauterización. Es decir, mi ginecóloga quemó la lesión de mi cérvix y estuve en observación por dos años, con revisiones cada seis meses. Otros tratamientos incluyen medicamentos tópicos y crioterapia.

El tratamiento recomendado depende de los síntomas y del médico tratante. Actualmente se tiene un consenso en la comunidad médica de que el VPH, al ser un virus, no se “cura”, sino que se inactiva a través del fortalecimiento del sistema inmunológico. 

¿Cómo detectar la infección por VPH? Las verrugas genitales suelen ser evidentes y por ello suelen ser detectadas por las personas que las poseen, aunque pueden ser vistas como normales y por ello ignoradas. Las lesiones NIC como la que yo tuve pueden ser asintomáticas, por lo que se recomiendan revisiones periódicas con un médico especializado y exámenes como la citología cervical o pruebas de PCR para VPH para detectar la infección a tiempo. Si notas algo raro o nuevo en tus genitales siempre es buena idea acudir con un especialista.

¿Cómo prevenir la infección por VPH? El uso de preservativos masculinos y femeninos ayudan a reducir el riesgo de contagio de VPH, aunque no consiguen proteger toda la zona genital por lo que el contagio sigue siendo posible.

Por ello, también es de suma importancia vacunarse contra el VPH. De los 200 tipos de VPH que actualmente se conocen, 14 son considerados de alto riesgo por ser los más vinculados con diversos tipos de cáncer: VPH-16, VPH-18, VPH-31, VPH-33, VPH-35, VPH-39, VPH-45, VPH-51, VPH-52, VPH-56, VPH-58, VPH-59, VPH-66 y VPH-68.

Actualmente hay tres tipos de vacuna contra el VPH, diferenciadas por el número de tipos del virus de alto riesgo que combaten: la bivalente (VPH 16 y 18), la tetravalente (VPH 6, 11, 16 y 18) y la nonavalente (VPH 6, 11, 16, 18, 31, 33, 45, 52 y 58). Se suelen administrar dos o tres dosis de la vacuna, dependiendo de la edad. 

La importancia de informarse sobre el VPH (y otras ITS)

Informarse sobre las ITS no sólo es una medida preventiva sino una necesidad para comenzar a desestigmatizar esta clase de padecimientos. Las ITS son asociadas con promiscuidad, suciedad, falta de moral. Quien tiene una ITS se convierte en un apestado social. Pero las ITS son infecciones como cualquier otra que no sea de transmisión sexual. Toda persona merece acceso a un tratamiento y atención médica sin estigmas, sin sentir que tiene que esconderse por el “qué dirán”. 

Se debe tomar en cuenta que en muchas ocasiones se aborda al VPH como un asunto exclusivamente médico. El VPH también se puede analizar desde otras dimensiones como la sociológica, política, antropológica y económica.

Por ejemplo, la vacunación es la mejor forma de prevenir el VPH, pero acceder a vacunaciones gratuitas es complicado y por medios privados el esquema completo de vacunación puede llegar a costar 11 mil pesos mexicanos. Difundir más información sobre el VPH y verlo desde diferentes puntos de vista es vital para comenzar a identificar asuntos problemáticos en su tratamiento como la discriminación, la falta de acceso a vacunas, violencia de género y violencia médica. 

El VPH es sumamente común y contraerlo no es un asunto sobre el cuál hay que avergonzarse. Tener relaciones sexuales implica un riesgo, sí, pero todo lo que hacemos en la vida involucra riesgos: podría contagiarme de gripa en el transporte público, podría caerme en un bache al caminar por la calle.

Saber más sobre VPH podría evitar que las mujeres sintamos que estamos contaminadas en caso de contraer dicha infección, que dejemos de sentir que nos lo buscamos y que es una espcie de castigo divino por vivir libremente nuestra sexualidad.

Recomiendo ampliamente continuar informándose sobre el VPH, siempre asegurándose que la información venga acompañada de fuentes científicas y sin ningún estigma, o que sea información que escadalice sin ningún tipo de contexto.

Un buen lugar para comenzar es a través de los videos de la creadora Lexy Trix en Youtube, quien compartió su vivencia personal con el VPH e información general sobre el VPH https://youtube.com/@lexytrix1414?si=keSIwZPEz0RgX3mi y la cuenta de Instagram @vph.positivo, de la activista Jeanette Retamal. 

Fuentes:

Bonello, K., & Blundell, R. (2016). “The Role of the Human Papillomavirus (HPV) in Cervical Cancer: A Review about HPV-Induced Carcinogenesis and Its Epidemiology, Diagnosis, Management and Prevention”. International Journal of Medical Students, 4(1), 26–32.

Bzhalava, Davit; Guan, Peng; Franceschi, Silvia; Dillner, Joakim & Gary Clifford, (2013) “A systematic review of the prevalence of mucosal and cutaneous human papillomavirus types”, en: Virology, 445 (1–2), 2013, pp. 224-231. 

Lange, S. et al. (2024). “HPV (Human Papillomavirus)”. En: Shackelford, T.K. (eds) Encyclopedia of Sexual Psychology and Behavior. Springer, Cham. 

Morris, Sheldon, (2025). Infección por el virus del papiloma humano (VPH). https://www.msdmanuals.com/es/hogar/infecciones/infecciones-de-transmisi%C3%B3n-sexual-its/infecci%C3%B3n-por-el-virus-del-papiloma-humano-vph

Organización Mundial de la Salud (2024). Human Papillomavirus and Cancer. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/human-papilloma-virus-and-cancer 

Ortega Flores, Jesús Manuel, Sáenz Nieto, Julio Cesar, Posada Macías, Fabian, & Velarde Loya, Marcela. (2022). “Prevalencia de genotipos de VPH de alto riesgo detectado mediante PCR en mujeres del estado de Chihuahua”. Acta médica Grupo Ángeles, 20(3), pp. 227-234.