Este 5 de marzo, en el corazón de Azcapotzalco, las cicatrices se convierten en la semilla que hace retoñar flores. “Cicatrices, flores y reflejos: Sanar frente a la violencia ácida en México”, es un proyecto multidisciplinario que busca desplazar el enfoque mediático tradicional centrado en la herida para acompañar, en cambio, los procesos de reconstrucción, memoria y sanación de las mujeres sobrevivientes de ataques con ácido.
La obra se sostiene en la participación valiente de cuatro mujeres: Carmen Sánchez, Yazmín Hernández, Martha Ávila y Esmeralda Millán, quienes colaboraron estrechamente con Aranza Bustamante, fotógrafa, periodista y autora del proyecto, desde un lugar de libertad y dignidad.
A lo largo de tres salas (Umbral, Reflexión y Huella), cuya curaduría y dirección creativa estuvieron a cargo de Apolonia Colín, la muestra no solo utiliza la fotografía como medio, sino que articula poesía, textos, infografías y un corto documental para construir una narrativa que va de lo íntimo a lo colectivo.
En entrevista con La Cadera de Eva, Aranza Bustamante explica que “la idea del proyecto no es solamente ver imágenes bonitas de flores, sino generar una reflexión en las personas, que comprendan qué es la violencia ácida”.
Entre cicatrices y flores: hacia la no revictimización
En 2022, Aranza Bustamante, fotógrafa y periodista, tuvo contacto por primera vez con el tema de violencia ácido, cuando cubrió una rueda de prensa en una clínica dermatológica como parte de su labor como fotoperiodista. “Desde un primer momento me sentí un poco incómoda con tener que hacer esas fotografías, notaba una gran distancia entre nosotros como prensa y ellas”.
Tras ese encuentro, decidió realizar una investigación profunda junto con la Unidad de Investigaciones Periodísticas de la UNAM, este paso marcó el inicio de todo: dio lugar a las primeras fotografías del proyecto, con la participación de Yasmín Hernández, sobreviviente de la violencia ácida.

Durante los años siguientes, el proyecto creció gracias a la construcción de relaciones de confianza y amistad con las sobrevivientes de la Fundación Carmen Sánchez. Este tiempo fue necesario para forjar algo que, dentro del periodismo mediático y tradicional, aún no es la norma: una cobertura con mirada sensible y colaborativa que evitara la revictimización.
Es por ello que el proyecto propone un cambio de paradigma basado en la no revictimización. “Marta Ávila forma parte de la Fundación Carmen Sánchez. Es una mujer sobreviviente de violencia (...) me comparte que ella también se siente incómoda con la presencia de la prensa porque ella cree que los medios van a retratar sin considerar cómo ellas quieren ser retratadas, que se enfocan solamente en el dolor, en lo triste. Y ella me dijo, ‘Yo soy consciente de que el dolor y la tristeza es parte de esto, pero no somos solo eso, no somos solo unas víctimas’”, explica en entrevista.
“Yo soy un medio, una herramienta que ha sabido escuchar sus inquietudes y mostrarlo”. (Aranza Bustamante)

Para evitar esto, la ética del proyecto se sostiene en la confianza y la amistad generada a lo largo de los años, una cercanía que trasciende el ámbito profesional y se refleja en la sensibilidad de las imágenes.
Así, a cuatro años del proyecto vivo, la narrativa se aparta del enfoque centrado exclusivamente en la agresión para acompañar, en cambio, los procesos de reconstrucción, memoria y sanación. Como señala Bustamante en entrevista, este ejercicio implica no solo hablar del dolor, sino también de la luz y la resiliencia de las historias de las sobrevivientes.
Mirar más allá de la herida
La exposición reconoce la capacidad de las mujeres para habitar el mundo y resignificar su relación con su propio cuerpo e imagen. Como se lee en el texto curatorial: “En ese movimiento —de imagen en imagen, de herida a flor, de reflejo en reflejo— la exposición se ofrece como un espacio compartido. Es un lugar lleno de esperanza para que la experiencia individual se vuelva colectiva y donde la contemplación puede convertirse en conciencia para sanar. Quizá ahí, en aquel gesto mínimo de atención, se abra la posibilidad de que algo cambie para todas”.
Aranza Bustamante retrata más allá del dolor, retoma los espacios de libertad e intimidad en donde las sobrevivientes deciden cómo aparecer, eligiendo su ropa, su maquillaje y las flores que las acompañan. Una muestra de la reivindicación de la agencia muchas veces arrebatada por la revictimización sistémica e institucional.

Lo que tienes que saber para no perderte la expo:
Lugar: Casa de la Cultura Azcapotzalco, Ciudad de México.
Inauguración: Jueves 5 de marzo de 2026 a las 18:30 horas..
Periodo de exhibición: Permanecerá abierta hasta el 20 de marzo de 2026.
Horarios: De martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas.


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