Ponerse trenzas, un moño o un lazo puede convertirse en una declaración incómoda en un mundo que vigila, juzga y castiga los cuerpos que no encajan. En ese contexto, la estética deja de ser superficial y se vuelve una forma de cuidado y resistencia.

En medio de redadas migratorias, discursos antiinmigrantes y comunidades paralizadas por el miedo en el sur de California en Estados Unidos, surgió Ponte Your Moños, un proyecto comunitario que transformó el arreglo personal en una respuesta colectiva frente a la exclusión.

La Cadera de Eva conversó con sus fundadoras, mujeres atravesadas por la migración desde distintos lugares, que decidieron convertir el trenzado de cabello en una forma de protesta pacífica, apoyo económico y defensa cultural.

Lo que comenzó como un gesto entre amigas hoy ha trenzado a aproximadamente 3 mil personas en más de 30 eventos comunitarios en ciudades como Santa Ana, Los Ángeles, Long Beach y San Diego, y ya comenzó a replicarse en otros estados como Chicago.

¿Qué es Ponte Your Moños y cómo nace este movimiento?

Ponte Your Moños nació primero como una conversación entre Angélica Portillo y Dulce Rubí Flores. No hubo planeación estratégica ni intención inicial de crear un movimiento: hubo enojo, miedo y urgencia.

Cuando comenzaron las redadas migratorias en febrero de 2025 en el sur de California y se intensificaron en junio, ambas empezaron a notar el mismo patrón: vendedores de flores desapareciendo de las esquinas, trabajadores de la construcción escondiéndose, familias enteras con miedo de salir a trabajar.

Angélica, nacida en Puebla y dedicada a la dirección creativa, llevaba cuatro años viviendo entre México y California. Ese ir y venir constante la hizo sentirse —como ella dice— “más migrante”. Pero también la confrontó con su propio privilegio legal.

“Ese privilegio es el que me hizo también pararme por la gente… no importa qué. Es por la comunidad, porque no nada más es mi familia, sino se vuelve toda la comunidad latina y no es justo lo que está pasando” (Angélica Portillo. )

Dulce tiene 28 años, nació en Los Ángeles y es estratega publicitaria. Sus padres emigraron desde Puebla en los años noventa. Creció entre dos idiomas, dos culturas y una narrativa constante sobre “pertenecer” o “asimilarse”. Por eso se nombra con precisión: chicana.

“No me refiero a latina, me refiero a chicana porque soy México-americana… soy 100% mexicana y 100% americana. Entonces soy el 200%” (Dulce Flores.)

Ambas comenzaron a preguntarse qué podían hacer desde lo que sabían hacer: crear, comunicar, reunir gente. Recordaron la historia del movimiento chicano, donde la estética —el cabello, la ropa, los símbolos— fue también forma de protesta pacífica.

Y resignificaron una frase que marcó su infancia: “no te pongas tus moños”, esa advertencia que significaba no seas difícil, no protestes, no incomodes. Ahora sería lo contrario. “‘Ponte your moños’ es como ponerte chingona, pelea por tu comunidad”, explica Dulce.

Valeria Bueno Navarro no estuvo en la conversación fundacional. Se unió después, en un momento de tensión. Nacida en Newport Beach, hija de padre capitalino y madre tapatía, creció en un hogar marcado por la experiencia migrante sin papeles. Sus padres la llevaban a protestas cuando era niña. “Mis papás me enseñaron a defender, a proteger a tu raza… eso está en mi sangre”, cuenta

Durante uno de los eventos de Ponte Your Moños, antes siquiera de conocer formalmente a Angélica y Dulce, vio cómo una mujer blanca comenzó a lanzar comentarios racistas contra ellas. No dudó en intervenir. “No me importa si no conozco. Es mi gente, es mi sangre”, expresa. Desde ese día no se ha separado del proyecto.

Valeria estudia para convertirse en abogada de migración y ya ha trabajado como paralegal. Para ella, la educación también es una forma de resistencia:

“Ser inteligente es una resistencia… yo tengo el derecho de estar aquí” (Valeria Bueno Navarro)

Con su llegada, Ponte Your Moños no solo ganó una defensora en la calle, sino una futura defensora en los tribunales.

¿Por qué la moda y el peinado también son actos políticos?

Para las mujeres latinas y migrantes, el cuerpo nunca ha sido neutral. La ropa, el cabello y la forma de presentarse han sido históricamente herramientas para juzgar, criminalizar y decidir quién pertenece y quién no.

Por eso, desde Ponte Your Moños lo dicen claro: la moda es política, porque los cuerpos chicanos han sido politizados. En ese contexto, mostrarse —con orgullo y sin disculpas— ya es una forma de resistencia.

Las trenzas y los moños no son solo estética. Son historia viva llevada en el cuerpo. Las trenzas simbolizan conexión, memoria y fortaleza; los lazos aportan una suavidad que no implica rendición. Juntos sostienen una tensión profundamente política: la de la ternura y la resiliencia coexistiendo en cuerpos que el sistema intenta invisibilizar.

Dulce explica que, su activismo está profundamente ligado a esa identidad híbrida. Desde la estética —lo que ella llama el maximalismo mexicano— responde a la presión de la asimilación forzada. Colores, listones, trenzas: todo aquello que históricamente fue visto como “demasiado” ahora se convierte en afirmación política.

Lo que comenzó como una acción pequeña en una protesta —trenzar el cabello y repartir listones— empezó a crecer. Las mujeres llegaban acompañadas de amigas, hermanas, madres. El acto de trenzar, dice Angélica, era casi instintivo: “Es algo que tenemos en nuestro ADN… sabemos hacerlo”.

El contexto migratorio que atraviesa este movimiento

Ponte Your Moños nace en un momento especialmente duro para las comunidades migrantes. Bajo las políticas impulsadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el control migratorio se intensificó de forma drástica. Para diciembre de 2025, más de 2.5 millones de personas consideradas extranjeras sin documentos habían salido del país, entre deportaciones y “autodeportaciones”, de acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Solo ese año se registraron 605 mil deportaciones.

En México, la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, informó que entre enero y diciembre de 2025 más de 145 mil mexicanas y mexicanos fueron repatriados desde Estados Unidos. 

A esto se suma que, en los primeros nueve meses de la administración Trump, el ICE detuvo a cerca de 220 mil personas, de las cuales más de un tercio eran mexicanas, según el Proyecto de Datos de Deportación de la Universidad de California en Berkeley.

El discurso antiinmigrante también se traduce en violencia. En 2024, el FBI registró 11 mil 679 incidentes de crímenes de odio, y más de la mitad de las víctimas fueron atacadas por su raza, etnia o ascendencia.

Organizaciones civiles han advertido que estas políticas no solo criminalizan la migración, sino que alimentan la xenofobia y normalizan la deshumanización de quienes cruzan fronteras buscando sobrevivir.

Dulce también pone el foco en lo que ocurre dentro de los centros de detención:

“Los detenidos que son indocumentados trabajan al día 8 horas… por ganar cinco dólares. Y una llamada es cinco dólares. Tienen que trabajar toda la semana para hacer una llamada a su familia” (Dulce Flores.)

Ante esa realidad, Ponte Your Moños decidió que la estética debía ir acompañada de acciones concretas. El proyecto no solo organiza eventos donde voluntarias trenzan el cabello como símbolo de identidad y orgullo. También:

  • Dona dinero a vendedores ambulantes y trabajadores de la construcción afectados por redadas.
  • Colabora con organizaciones que generan espacios privados y seguros para personas indocumentadas que han sufrido discriminación o detenciones.
  • Deposita dinero en las cuentas de personas detenidas para que puedan hacer llamadas o comprar artículos básicos.
  • Crea espacios seguros donde mujeres pueden conectarse con su cultura sin miedo.

Del sur de California al 8M en Ciudad de México

Uno de los pasos más simbólicos del colectivo será llevar Ponte Your Moños a la marcha del 8 de marzo en la Ciudad de México. Para Dulce y Valeria, nacidas en Estados Unidos, representa cerrar el círculo identitario y vivir una experiencia de protesta distinta, con una fuerza estética y política que reconocen en México.

El plan es participar activamente repartiendo listones y moños, proyectando un mensaje “loud and proud”: mujeres mexicanas de ambos lados de la frontera están unidas.

Porque al final, Ponte Your Moños no es solo trenzar cabello. Es trenzar comunidad en tiempos donde el miedo intenta deshacerla.

Y en cada lazo, en cada trenza, se afirma algo esencial: sus raíces no son una debilidad. Son su mayor fuerza.