¿Alguna vez te has preguntado si es posible habitar internet más allá de las plataformas comerciales más populares como Facebook, Instagram, Tik Tok y X? Aunque la red ofrece un sinfín de posibilidades sólo unos cuantos espacios concentran a la mayoría de usuarios que terminan por adaptarse a las medidas de seguridad, confidencialidad y reglas ya establecidas y casi estandarizadas.
Según datos de Statista, el 70% de la población en México ya cuenta con alguna red social, y para 2022, Facebook almacenaba 98 millones de usuarios en el país, cifra que se prevé alcance los 125 millones de para el año 2028.
¿Acaso la única forma de interactuar en redes sociales es a través de las grandes corporaciones tecnológicas? ¿Por qué seguimos alimentando las interfaces de plataformas que deliberadamente se benefician de nuestra actividad? El Fediverso es un ecosistema virtual compuesto por diversas redes sociales, o instancias independientes, libres de control corporativo.
Su propuesta es socializar en internet fuera del orden tecnológico hegemónico, ahora controlado principalmente por los empresarios que conforman el llamado tecnofeudalismo. Te contamos al respecto.
¿Qué es el Fediverso?
La palabra fediverso es una combinación de “federación” y “universo” y es un ecosistema de redes sociales independientes y descentralizadas interconectadas a través de un protocolo conocido como ActivityPub (AP) que le permite a los usuarios interactuar y migrar a través de diferentes plataformas.
En entrevista con La Cadera de Eva, María Ruíz, fotoperiodista y ponente de la plática Introducción al “Fediverso y a las redes sociales federadas”, explica que el fediverso un espacio virtual en el que conviven muchas otras instancias libres que no pertenecen a empresas y en donde puedes interactuar entre ellas, aunque no seas de la misma instancia.
El fediverso funciona con un software libre y abierto en gran cantidad de ordenadores en el mundo, lo que significa que grupos de personas independientes se conectan entre sí para ejecutar distintos tipos de programas de software disponible en distintos tipos de redes.
Esta red se propone crear pequeñas comunidades de intereses específicos moderadas a escala humana, sin necesidad de rendir cuentas a grandes corporaciones, como en el caso de Meta de Mark Zuckerberg y de las redes sociales más populares en internet, ni ser interrumpida por anuncios.
Existen instancias para hacer microblogging, como “Mastodon” y “Misskey”, otras para compartir imagenes y video, como “Pixelfed” y “PeerTube” respectivamente, y “Funkwhale”, para compartir y escuchar música. Estas y otras instancias interactúan entre sí.
A diferencia de las plataformas comerciales clásicas que concentran millones de usuarios bajo un sitio web, acaparan datos personales para orientar publicidad a cada usuario y se basan política impulsadas por los intereses de un puñado de individuos de la oligarquía tecnológica, el fediverso propone habitar comunidades desarrolladas por personas que se administran o “federan” a sí mismas y de manera voluntaria.
“El internet es más que Meta”
“Los empresarios encontraron en nuestra socialización un negocio”, explica María Ruíz, por lo que es necesario crear un internet más seguro, recordando que este es un reflejo de la realidad.
María Ruíz ha emprendido un viaje retirando su trabajo de las plataformas comerciales. Ella relata que, en un inicio, Instagram se convirtió en un espacio para compartir su trabajo con mayor libertad creativa, sin embargo, cuando Meta eliminó las herramientas de fact checking y transicionó a la implementación de medidas antidemocráticas y discriminatorias que atentan en contra de los derechos de las personas trans, los derechos reproductivos de las mujeres, y de las personas históricamente vulneradas, decidió retirar su trabajo.
“Yo decidí sacar mi trabajo de ahí el día de la toma de protesta de Trump. En lugar de que viéramos a otros presidentes de otros países, vimos a empresarios acompañándolo. Vimos a Zuckerberg, vimos a Musk. Para mí fue un voltear a ver las alertas que ya estaban”.
“Mi conclusión fue que le estoy trabajando a esas personas; ¿de qué sirve que yo publique fotos sobre movimientos feministas, si mi interacción y contenido les está dando poder económico, y otros tipos de poderes, a esas personas que abiertamente ya se declararon racistas, homofóbicas, y antifeministas”, continúa la fotoperiodista.
En 2023, la organización Human Rights Watch documentó en el informe “Las promesas incumplidas de Meta: censura sistemática del contenido palestino en Instagram y Facebook” un patrón de eliminación y censura de las protestas pacíficas en favor del Palestina y en contra del genocidio en Gaza.
En la revisión de más de mil casos de censura en internet en alrededor de sesenta países, se identificó el patrón de Meta para no difundir la masacre en Palestina caía en las categorías de eliminación de contenido, suspensión o eliminación de cuentas, imposibilidad de interactuar con el contenido, imposibilidad de seguir o etiquetar cuentas, restricciones en el uso de funciones como Instagram/ Facebook Live y shadowban, una restricción temporal a los usuarios de esas redes.
Ante esto, Ruíz reflexiona en que “vivimos engañados en creer que son espacios libres”, por que es necesario dejar de ser pasivos y preguntarnos, "estas interacciones que estoy haciendo aquí, ¿a quién beneficia?, ¿cuáles son los intereses políticos de cada de cada espacio?”.
“Siempre hemos usado el internet esperando ver qué nos ofrecen y es tiempo de empezar a aprender a explorarlo, porque nosotros hacemos la internet, podemos construir una internet más segura viendo cuáles son las posibilidades más allá de lo que nos ofrecen estas empresas y el mercado. (Debemos) dejar de esperar a que alguien nos ponga los espacios y empezar a pensar de qué forma podemos construirlos nosotros, recordando que el internet en realidad es un reflejo de nuestra realidad, todos estos discursos de odio, de derecha, ahí están porque en la vida diaria también están”, concluye.