Amix, este 29 de enero se estrenó la primera parte de la cuarta temporada de Bridgerton, la serie histórico-ficticia que llegó a romper las reglas y tiene a todas las girls enganchadas con las historias de romance de las hermanas y hermanos de la familia Bridgerton

Aunque esta temporada nos tiene enganchadas con el romance entre el segundo hijo de la familia, Benedict Bridgerton (interpretado por Luke Thompson), y Sophie Baek (interpretada por Ha Yerin), la hija de un noble que, tras la muerte de su padre se convirtió en una “criada” (como se refieren a ella en la serie), estos primeros cuatro episodios nos mostraron algo que sus antecesoras no tocaron a profundidad: la vida de las personas trabajadoras, que crean redes y estrategias de resistencia para subsistir entre la élite de la nobleza. 

Porque sí, aunque Bridgerton rompe con los estereotipos históricos al utilizar un elenco multirracial promoviendo la representación diversa y cuestionando la tradicional figura femenina delgada en la televisión, también enaltece la vida de las personas de la aristocracia y elimina las profundas desigualdades históricas de la monarquía. Eso sin añadir, por supuesto, que replica la historia de amor monógamo convencional en las historias de sus protagonistas. 

Pero esta temporada se sintió como un respiro de aire fresco. Esta temporada nos dio una perspectiva diferente con la llegada de Sophie Beak a la historia, y es que esta temporada es un retelling del cuento de La Cenicienta, por lo que vemos la vida de las personas detrás de las mansiones perfectas y los vestidos brillosos e impecables.

TE PODRÍA INTERESAR

“La revolución de las criadas

En Bridgerton, "los chismes corren" y la revolución de las criadas, que es la trama secundaria de esta temporada, llegó a los oídos de la reina. A lo largo de los primeros cuatro capítulos, vemos a personas trabajadoras del hogar iniciar la “revolución”, o así es como se percibe desde la aristocracia y entre los nobles quienes, escandalizadas y escandalizados, demeritan un movimiento orquestado desde las mujeres de la clase baja que solo exigen un salario digno y de acuerdo con su trabajo, su lealtad y eficiencia a lo largo de los años.

Imagen

En la serie, la noticia de la escasez de personal calificado para atender a familias de la alta sociedad corre entre las y los nobles, por lo que comienzan a “robar” empleados de otras casas ofreciendo mejores sueldos, lo que crea una disputa laboral. Pero esta “guerra por las criadas” va más allá de quién tiene más capital para contratar a “mejores” trabajadoras del hogar, pone al centro de la serie, y por tanto de la conversación, la profunda desigualdad de clases que se vivía y vive en cuando se es trabajadora del hogar.

Una escena clave para entender la diferencia de clase es cuando Benedict y sus hermanos comienzan a jugar entre ellos y se arrojan comida. Lo que para ellos parece un momento de integración y diversión, para las trabajadoras del hogar no lo es, pues en la escena, se ve cómo Sophie observa, desde afuera del cuarto en el que están, la pelea y mira afligida el desorden y caos que ella termina limpiando.

Jerarquías y desigualdad

La historia de las empleadas domésticas en Inglaterra es una historia de profunda desigualdad y estratificación social. El servicio doméstico fue el principal empleador de las mujeres de la clase trabajadora durante siglos, alcanzando su auge en la época victoriana. 

A pesar de una rígida jerarquía que exigía absoluta deferencia, las empleadas domésticas resistieron sus condiciones, a menudo abusivas, mediante tasas de rotación y pequeños hurtos. También eran vulnerables al acoso, físico o sexual, y a las agresiones por parte de los empleadores, especialmente quienes poseían un rango inferior dentro de la jerarquía del personal de trabajo doméstico.

Imagen

Tanto en la serie como a lo largo de la historia del Reino Unido, también existe una jerarquía de rangos entre trabajadoras domésticas: primero están las amas de llaves,  la máxima autoridad entre el personal femenino que supervisa las operaciones diarias de la casa y a las demás sirvientas, como la Señora Varley en la casa Featherington, y a doncellas de damas o  lady's maid, que se encargan de las necesidades personales de las mujeres de la casa en lo que respecta a vestir, peinar y cuidar el vestuario, puesto que Sophie adquiere cuando, comienza a trabajar en la casa Bridgerton. 

La doncella de parlour es la encargada de atender las habitaciones de estar, servir el té y recibir visitas; la doncella de recámara, conocida como housemaid, quien es la responsable de la limpieza de las habitaciones y muebles de la casa.

En la serie también aparecen “sirvientas de cocina” con un estratégico sistema de orden,  que ayudan a la cocinera o cocinero en la preparación de alimentos, así como sirvientas de lavandería, encargadas del lavado y cuidado de la ropa blanca y de vestir, y sirvientas de fregadero, el rango más bajo, encargada de las tareas más pesadas y horas más extenuantes.

La jerarquía, tanto en la serie como en la historia, importan. Tanto así que, cuando Sophie obtiene doncella de dama, admite que es el mejor puesto que podría tener y que probablemente no volvería a tener una oportunidad como esa.

Así, la primera parte de la cuarta temporada de Bridgerton subraya la división de clases y utiliza la historia de Cenicienta de Sophie para mostrar el trabajo invisible que sostiene a la aristocracia londinense de la época.