En 2015, el mundo firmó un pacto de esperanza para erradicar la pobreza y la desigualdad para el año 2030, en el marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, pero hoy el reloj avanza con una urgencia que nuestras acciones no alcanzan a igualar y es que solo el 18 % de las metas de desarrollo sostenible están en vías de cumplirse. 

Esta cifra no es solo un indicador de gestión fallida, es el reflejo de millones de vidas que siguen viviendo las consecuencias de la falta de implementación de políticas enfocadas en priorizar su bienestar. 

El panorama es más desalentador cuando observamos las cifras con detenimiento;  de acuerdo con el Informe sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2025, el 48% de los objetivos presenta un progreso insuficiente o está estancado, mientras que un 17 % ha retrocedido respecto a los niveles de 2015.

Hoy, transformar el mundo para el año 2030, con el fin de erradicar la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas disfruten de paz y prosperidad a través de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que abarcan 169 metas específicas en áreas sociales, económicas y medioambientales, se ve cada vez más lejano. 

La IA, una herramienta que profundiza la desigualdad de género 

En medio de una década, el auge de la Inteligencia Artificial (IA) se ha consolidado, como un motor de crecimiento económico y de productividad para determinados sectores, sin embargo, se ha demostrado que la IA juega un papel fundamental en la profundización de la brecha de género y el desplazamiento laboral, particularmente de las mujeres. 

Y es que la IA está transformando el mercado de trabajo al automatizar tareas y crear nuevas oportunidades, pero este cambio no afecta a todos por igual. El 27.6 % de los empleos de mujeres están potencialmente expuestos a la IA generativa, una cifra mayor al 21.1 % reportado en los hombres.

De acuerdo con el informe, en 2024, se estimaba que la IA podría reemplazar 48 millones de empleos femeninos, es decir, el 3.7 %, frente a 27 millones de empleos masculinos, lo que equivale al 1.4 %. Para 2026, estas cifras siguen elevándose.

Este desplazamiento se ve agravado por la brecha digital de género ya que solo el 35% de la matrícula de personas estudiantes en áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) son mujeres, lo que genera una falta de diversidad en la creación de los algoritmos de IA

En América Latina y el Caribe, las mujeres que se enfrentan a desventajas más graves y agudizadas son las mujeres trabajadoras jóvenes que laboran en medios rurales, con educación media o alta y que trabajan en sectores como el financiero, bancario o de seguros, pues corren un riesgo más alto de ser desplazadas.

Esta ausencia de representación femenina puede dar lugar a lo que se denomina un algoritmo patriarcal, que no solo desplaza laboralmente, sino que también perpetúa estereotipos y sesgos sociales, por ello, la ONU subrayan que es fundamental garantizar que la tecnología se aproveche de manera inclusiva y responsable. 

Para mitigar este desplazamiento, se considera indispensable invertir en alfabetización digital, capacitación adaptada y apoyo en la transición laboral para las mujeres, especialmente en un panorama en el que se prevé que la participación de la IA a nivel macroeconómico podría aumentar el crecimiento del PIB en 2 puntos porcentuales.

Brechas y desafíos que persisten

El esfuerzo por disminuir la brecha de género en materia de tecnología no puede no ser analizado si no está detrás del camino hacia la igualdad de género pues, en la actualidad, solo el 65 % de las mujeres tiene acceso a internet frente al 70 % de los hombres, especialmente en un contexto en el que, a nivel mundial, las mujeres ocupan el 27.2 % de los escaños parlamentarios, un aumento frente al 22 % registrado en 2015. 

Sin embargo, el crecimiento se ha ralentizado en el último año, la representación en gobiernos locales se ha estancado en un 35.5 %, esto quiere decir que menos de un tercio de los puestos directivos en el mundo son ocupados por mujeres. A este ritmo, alcanzar la paridad en la gestión llevaría casi 100 años.

Esto también se ve reflejado en el número de reformas que se han aprobado durante los últimos años para promover la vida libre de violencia de las mujeres, pues desde 2019 solo se han implementado 99 reformas legales positivas para eliminar leyes discriminatorias y establecer marcos de igualdad, esto en un contexto en el que únicamente el 26% de los países cuentan con sistemas integrales para rastrear las asignaciones presupuestarias destinadas a la igualdad de género.

Otros datos reveladores a considerar son: en cuanto a salud reproductiva, el informe indica que solo el 56.3 % de las mujeres casadas o en unión tienen pleno poder de decisión sobre su salud y derechos sexuales y reproductivos; respecto a las tareas del hogar, las mujeres dedican, en promedio, 2.5 veces más horas diarias que los hombres al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado.

Finalmente, el dato que refleja el máximo ejemplo de violencia en contra de las mujeres es que el 60 % de las mujeres víctimas de homicidio en 2023 fueron asesinadas por sus parejas o familiares, por lo que es urgente eliminar las barreras legales, redistribuir las tareas de cuidado y cerrar la brecha digital y tecnológica.