Cada 5 de septiembre se conmemora el Día Internacional de la Mujer Indígena, una fecha en la que se celebra la fuerza, resiliencia y las aportaciones de las mujeres indígenas a la sociedad. 

Este día se estableció en 1983 en honor a Bartolina Sisa, una comerciante y guerrillera aymara que luchó por la libertad y los derechos de su pueblo frente a la colonización española, y que fue asesinada en La Paz, Bolivia, el 5 de septiembre de 1782. 

Las mujeres de pueblos originarios juegan un papel primordial en la conservación y defensa de la identidad, cultura, lenguas y tradiciones de sus pueblos, así como en la protección de la biodiversidad y el medio ambiente. Por esta razón, también enfrentan persecución y criminalización por parte del Estado. 

Casos como el de Xóchitl Ramírez Velasco, activista mixteca y Kenia Hernández, activista afroindígena y defensora de los derechos humanos son muestras de cómo el Estado encarcela y persigue a las mujeres de pueblos originarios. Ellas no son las únicas. Según datos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) de México, hasta el año 2018 había 234 mujeres indígenas internas en centros penitenciarios de un total de más de seis mil personas indígenas recluidas. 

Ante este panorama, resulta importante denunciar la violencia, discriminación, criminalización y persecusión que les atraviesa y, al mimo tiempo nombrar a quienes, con su trabajo desde las artes hasta el activismo, continúan visibilizando a las mujeres de pueblos originarios

  1. Ana Ts’uyeb, cineasta maya-tsotsil

Ana es una cineasta, directora del largometraje documental Li Cham(Morí), un trabajo con el que busca retratar la cotidianidad, cosmovisión y luchas de las mujeres de su propia comunidad con dignidad, evitando los estereotipos occidentales y la victimización. 

A través de su trabajo, Ana defiende la tradición de su familia y comunidad. Como señaló en entrevista con La Cadera de Eva, “para lograr algo siempre se hace de manera colectiva; el cine es un espacio competitivo, egocéntrico y de élite donde, con la etiqueta de “cine indígena”, las posibilidades se vuelven más complicadas. Estoy aquí porque ya hubo mujeres cineastas y actrices de pueblos originarios que defendieron la imagen y la identidad antes que yo”. 

  1. Yásnaya Aguilar, lingüista mixe

Yásnaya Aguilar es una lingüista, escritora y activista ayuujk originaria de Ayutla Mixe, Oaxaca. Egresada de la UNAM y con maestría en Lingüística, colabora con el Colegio Mixe (colmix), un colectivo dedicado a la enseñanza y aprendizaje de la lengua ayuujk y sus variantes. 

“Yo siempre digo que uno no tiene una lengua, sino que es una lengua. Y yo creo que no es que yo tenga una relación con el ayuujk, sino que soy en gran parte ayuujk también. A través de ella tengo pensamientos muy personales, pero también me comunico con otras personas. Más que establecer una relación con esa lengua, es mi lengua materna, entonces me atraviesa por completo”, contó Yásnaya para La Cadera de Eva. 

  1. Wilma Esquivel Pat, activista y defensora del territorio

Wilma es una mujer maya macehuatl originaria de Quintana Roo. Es bióloga, poeta y tallerista en temas de derechos sexuales, reproductivos, comunidad y territorio. 

Mediante su activismo, Wilma ha denunciado y protestado en contra de megaproyectos como el Tren Maya por amenazar la vida comunitaria, propiciar el despojo de tierras ejidales y devastar la selva, los cenotes y el entorno natural. 

  1. Las Cholitas escaladoras de Bolivia

Las Cholitas escaladoras son un colectivo de mujeres aymaras bolivianas fundado por Lidia Huayllas que desafían los prejuicios de género y origen étnico en su país al convertirse en el primer grupo de mujeres indígenas en hacer cumbre en el Huayna Potosí vistiendo su ropa tradicional. 

“Queremos que más mujeres se atrevan a cambiar el asfalto por la roca y el ruido por el viento. No importa si nunca has usado botas de montaña; lo que importa es el deseo de descubrir de lo que eres capaz. ¡Caminemos juntas!”, señalan en sus redes sociales. 

  1. María Reyna, soprano mixe

La fortaleza de las mujeres también se encuentra en la música. María Reyna es una cantante soprano originaria de Santa María Tlahuitoltepec en la Región Mixe de Oaxaca. A través de su lengua, el ayuuk, María se ha convertido en una figura representativa de la preservación cultural, musical y de la lengua de distintas regiones. 

Junto a Joaquín Garzón Rivera creó el concepto de Ópera Mixe, en el que fusiona la ópera con lenguas originarias

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