En Gaza, hasta el 70% de las personas fallecidas han sido mujeres y niños. Para finales de 2025, se estimaba que unas 33 mil mujeres y niñas habían muerto, con un ritmo de dos madres asesinadas cada hora, de acuerdo con cifras de ONU Mujeres.
La ocupación, el desplazamiento forzado y el genocidio de Israel en tierras palestinas no solo han dejado un saldo devastador en la población y afectaciones en el ecosistema; también han abierto un frente silencioso de violencia: el deterioro sistemático de la salud sexual y reproductiva.
Cerca de 545 mil mujeres en edad fértil enfrentan hoy barreras críticas para acceder a atención médica, en un contexto que vulnera de manera directa sus derechos más básicos, de acuerdo con el estudio Palestina: violencias e impactos de género en tiempos de genocidio, conducido por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).
El estudio advierte que esta es una estrategia deliberada para afectar el futuro demográfico del pueblo palestino descrita como “genocidio reproductivo” o “reprocidio”, caracterizado por un ataque deliberado contra su capacidad de dar y sostener la vida, así como por un cambio drástico en los niveles de letalidad y violencia.
Reprocidio, un atentado en contra de la vida palestina
El reprocidio se define como el uso de la violencia directa y estructural con la intención deliberada de afectar las capacidades de reproducción física y social de un grupo, en este caso, el pueblo palestino. El impacto de estas prácticas en las mujeres palestinas es devastador; el informe señala que se han documentado cesáreas sin anestesia, un aumento del 300% en abortos espontáneos y un incremento de la mortalidad materna por causas tratables.
“La violencia reproductiva no es nueva en el contexto palestino, pero en este episodio se ha intensificado hasta el punto de constituir lo que se ha denunciado como un genocidio reproductivo o reprocidio”, Pamela Urrutia, una de las investigadoras de la UAB.
Un ejemplo del contexto al que se enfrentan las mujeres palestinas es el bombardeo de la clínica de fertilidad Al-Basma en diciembre de 2023, que destruyó unos 4 mil embriones, lo que se interpreta como una medida para impedir nacimientos
Además, el bloqueo y la falta de recursos básicos han convertido procesos biológicos cotidianos en situaciones complejas que pueden llevar al trauma. Especialmente para las mujeres, la gestión menstrual se ha convertido en una actividad crítica. Ante la falta de agua y compresas, las mujeres recurren a trozos de ropa, tela de tiendas de campaña o pastillas para evitar el periodo, lo que provoca infecciones vaginales y urinarias graves que pueden derivar en esterilidad.
Violencia sexual y de género como arma de guerra
El estudio también ha documentado que la violencia sexual ha sido utilizada de manera sistemática como método de tortura e intimidación, especialmente contra mujeres detenidas, que sufren de tratos degradantes, desnudez forzada —incluso durante la menstruación—, y amenazas de violación.
Bajo estas circunstancias, algunas mujeres y adolescentes han sido fotografiadas en condiciones vulnerables, pues los soldados y colonos israelíes utilizan registros invasivos y difunden imágenes en redes sociales para humillarlas públicamente.
Las consecuencias de estas formas de tortura y humillación, que conforman las estrategias del ejército israelí para propiciar el genocidio, se ven reflejadas en el bienestar psicológico de las mujeres palestinas. De acuerdo con el informe, el 75% de las mujeres sufre depresión y el 65% padece ansiedad y pesadillas constantes.
A esto se le suma una realidad mundial que se ve gravemente intensificada en este contexto: la sobrecarga de cuidados. Las mujeres palestinas asumen la responsabilidad total de la supervivencia familiar en un contexto de hambre y desplazamiento, a menudo habiendo enviudado, pues se estima que el conflicto ha dejado a más de 16 mil mujeres sin cónyuge.
Esta es una muestra de que la vida reproductiva de las mujeres en Gaza no solo padece las consecuencias de una guerra, sino que es el epicentro de una política de destrucción.
Para leer el estudio completo puedes acceder a este enlace.
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