Amix, el 21 de abril se conmemoró el natalicio de Charlotte Brontë, una mujer cuya vida y obra siguen resonando con fuerza en el mundo de la literatura contemporánea.
Seguramente, como a nosotras, novelas como Jane Eyre te hicieron reflexionar sobre cómo la desigualdad de clase y género atravesaba —y sigue atravesando— las decisiones más íntimas de las mujeres en la época decimonónica. Y es que, lejos de ser relatos anclados en el pasado, estas obras continúan alimentando discusiones sobre la precarización, la violencia simbólica y la búsqueda de independencia económica.
La obra de Charlotte Brontë es compleja y profundamente crítica; en ese mismo horizonte, junto con Emily Brontë y Anne Brontë, configuró una auténtica ruptura en la literatura inglesa. Sus escritos desafiaron las convenciones narrativas de su tiempo y los límites impuestos a las mujeres dentro y fuera de la ficción.
Por eso, —y aunque no existe una fórmula única para adentrarse en su obra—, hoy hablamos de su importancia como una voz vigente que nos sigue interpelando, por lo que proponemos una guía de lectura para acercarse a sus textos.
Las hermanas Brontë
Charlotte (1816–1855), Emily (1818–1848) y Anne (1820–1849) Brontë eran hijas de Patrick Brontë, un clérigo irlandés, y crecieron en la remota parroquia de Haworth, rodeadas de páramos desolados al norte de Inglaterra.

Formaban parte de una familia de seis hermanos, pero su madre y las dos hermanas mayores, Mary y Elizabeth, murieron cuando ellas eran niñas. Charlotte, Emily y Anne, junto a su hermano, Branwell, se refugiaron en la lectura, una herramienta que les ayudó a explorar su creatividad e impulsó a crear personajes femeninos complejos y profundamente humanos en una sociedad que restringía su voz.
Como muchas mujeres de su época, las hermanas Brontë recurrieron a estrategias para navegar en el cerrado y excluyente mundo de la literatura. Para evitar los prejuicios machistas del siglo XIX, publicaron inicialmente bajo seudónimos masculinos utilizando las iniciales de sus nombres reales. Esta decisión no fue menor. Así, cada hermana optó por nombres como Currer Bell (Charlotte), Ellis Bell (Emily) y Acton Bell (Anne).
La vida de las hermanas estuvo marcada por la fatalidad. Su hermano Branwell murió en 1848 debido a sus adicciones y la tuberculosis. Emily falleció apenas tres meses después y Anne al año siguiente, ambas víctimas de la misma enfermedad.
Charlotte fue la única que llegó a ver su fama reconocida, sin embargo, murió en 1855, siendo una adulta joven, mientras estaba embarazada. A pesar de sus cortas vidas y de apenas haber salido de su pueblo, las hermanas Brontë revolucionaron la literatura al dotar a sus personajes de una intensidad emocional y una rebeldía que se adelantó a su tiempo.
¿En qué orden debo leer a las hermanas Brontë?
Amix, prepárate porque leer a las hermanas Brontë es adentrarse en un mundo de rebeldía, misticismo y una profunda introspección femenina pero ojo, entender su obra como una producción homogénea sería un error, y es que aunque las tres compartieron un entorno de aislamiento en Haworth, cada una desarrolló una voz literaria única que requiere una aproximación distinta.
Pero antes de continuar: ¡ojo! Las voces femeninas muchas veces se leen sin el compromiso y la atención que requieren, por ello también te dejamos unos consejos para la lectura:
No son novelas de amor: diversas adaptaciones cinematográficas han reimaginado el universo de las hermanas Brotë en el cine, en muchas ocasiones omitiendo la complejidad de sus personajes y tramas al reducirlos a novelas de amor, pero sus relatos son mucho más que eso.
Reconocer su identidad: En sus libros hay intensidad emocional y personajes femeninos que son personas inteligentes, complicadas y rebeldes, un reflejo de ellas mismas, lejos de la pasividad que la sociedad esperaba de ellas. De ahí la importancia en reconocer que muchas de sus obras tienen guiños y trazos autobiográficos, especialmente en lo que respecta a sus roles como maestras e institutrices.
Charlotte Brontë
Jane Eyre (1847): la obra más famosa de Charlotte Brontë narra la historia de una institutriz huérfana con un temperamento singular y una voluntad inquebrantable que se enfrenta a los secretos del misterioso señor Rochester.
Shirley (1849): Considerada una novela costumbrista por su énfasis en la vida social de Inglaterra de la época. En esta novela, Charlotte pone al centro de la narrativa la amistad entre mujeres, el matrimonio y la exploración de los gestos humanos en plena Revolución Industrial. Esta novela fue escrita durante el periodo posterior al fallecimiento de sus hermanos, lo que marca una transición en su carrera literaria tras el éxito de Jane Eyre.
Villette (1853): además de ser su última gran obra publicada en vida, se considera la novela más oscura y densa de Charlotte Brontë. En ella, la escritora narra la vida de Lucy Snowe, una mujer huérfana y sin recursos que viaja a la ciudad ficticia de Villette para trabajar en un internado. Aquí, la independencia femenina, la represión emocional y el amor no correspondido surgen en medio de un ambiente gótico y melancólico.

Emily Brontë
Cumbres Borrascosas (1847): su única novela y una de las obras más singulares de la literatura universal, es una historia magnética y oscura de venganza, odio y pasiones desatadas en los páramos de Yorkshire. Contrario a la versión de la película, Wuthering Heights (2026), esta no es una novela romántica tradicional, sino un relato potente y, en ocasiones, grotesco, de desigualdad, sobrevivencia y obsesión.

Anne Brontë
Agnes Grey (1847): una novela basada en sus propias experiencias infelices como institutriz, que denuncia el menosprecio y la presión que sufrían estas mujeres.
La inquilina de Wildfell Hall: esta es la segunda novela de Anne y quizá también la obra más controvertida, valiente y radical de las hermanas, pues en ella retrata a una mujer que abandona a su esposo abusivo y alcohólico para proteger a su hijo, desafiando las leyes de la época.

¿Por dónde empezar?
Puedes empezar por Agnes Grey de Anne Brontë. Esta novela, en comparación con el resto, no tiene una extensión larga y tiene una trama que atrapa desde el principio, perfecta para iniciar a conocer el universo de la Brontë.
El clásico imprescindible: ¡Jane Eyre es una apuesta! Llena de intriga, misticismo e incluso terror social es ideal para reflexionar y sumergirte en la literatura femenina de la época.
Ahora bien, si buscas una lectura que impacte por su originalidad absoluta, Cumbres Borrascosas es ideal si te dejas llevar por su atmósfera y personajes complejos.
Una vez que estés familiarizada con el mundo de las Brontë, puedes acercarte a Villette, de Charlotte, debido a su mayor complejidad y tono sombrío.
El plus: amix, las hermanas Brontë también incursionaron en la poesía y escribieron decenas de textos que reunieron en 1846 bajo el título Poems by Currer, Ellis, and Acton Bell, publicado con sus seudónimos masculinos. En estos versos no solo se asoman sus primeros pasos en la literatura, también una sensibilidad crítica frente al mundo que habitaban: la introspección, la naturaleza, la soledad y las tensiones emocionales que marcarían su narrativa posterior.
¿Por qué título comenzarás a leer a las hermanas Brontë? ¡Cuéntanos en los comentarios!

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