Nunca conocemos por completo las historias de nuestras conocidas, amigas, familiares; en muchas de ellas, se esconden historias de abuso infantil que han sido silenciadas

Somos todxs: relatos para romper el silencio y hacer la niñez una casa segura, es una recopilación que busca, precisamente, abrir esa conversación a través de diversos testimonios de mujeres y hombres que sobrevivieron a diversas formas de violencia durante su niñez. 

El libro, narrado en primera persona por la activista Dafna Viniegra, busca visibilizar las experiencias traumáticas de la infancia para transformarlas en un camino de sanación y conciencia social, pues nace de la urgencia de gritar al mundo, como explica Viniegra en entrevista con La Cadera de Eva,  que es obligación de los adultos generar entornos seguros para las niñas y los niños

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Desde su trabajo como fundadora de la Asociación Civil ILAS (Infancia Libre de Abuso Sexual), hasta la redacción cuidadosa de las implicaciones del abuso contra menores, Viniegra se dedida a promover el desarrollo pleno de las infanciasa través de programas que fortalecen la prevención, socialización y generación de conciencia sobre el abuso sexual infantil.

En La Cadera de Eva platicamos con la activista y escritora para conocer más sobre Somos todxs, la importancia de reconocerse a sí mismas sin tabúes y el camino que aún falta por recorrer para garantizar que las niñeces vivan una vida libre de violencia

En Relatos para romper el silencio y hacer la niñez una casa segura, los  testimonios son narrados en primera persona. ¿Cómo inició el viaje para recopilar estos testimonios?

Después de que sale el primer libro, muchas mujeres me empiezan a escribir y me dicen: “Me encuentro en las páginas del libro”. Formé una comunidad que es un laboratorio de escucha para mujeres que vivimos abuso sexual infantil; es gratuita, es virtual y es mundial. Al estar en cercanía de muchas más personas que no han vivido abuso sexual infantil, pero que tienen heridas de la infancia, marcas, huellas y dolores que muchas veces no los dejan vivir presentes, sino seguir atrapados en ese pasado, nació la necesidad de escribir Somos todxs

Todos venimos de heridas de una forma u otra, situaciones complejas y tenemos la capacidad de resignificarlas. La resignificación para mí es, simplemente, atrevernos a dejarlo detrás, a entender que eso que vivimos quedó en el pasado, quitarle esa fuerza al agresor y darnos el permiso de vivir presentes. Existe también el abuso emocional, la negligencia y la indiferencia, que marcan muchísimo. Es generar una solidaridad y comprensión compasiva de que todos venimos de esos lugares.

¿Qué significó para ti contar los testimonios en tu voz narrativa?

Fue para mí como si me regalaran los tesoros más valiosos de la vida, porque son sus vidas, sus emociones, sentimientos y momentos vulnerables. Cada vez que me ponía a escribir era como si me metiera en un túnel de compasión, pero una compasión de igual a igual, no de arriba para abajo. Fue integrar en mí los ambientes; fue bellísimo, tremendamente duro, pero una lección de humildad de las más grandes de mi vida.

Somos todxs está acompañado por una playlist con las canciones favoritas de quienes comparten su testimonio. ¿Por qué era importante para ti incluir estas canciones que nos dejan conocer la esencia y personalidad de quienes aportan el testimonio?

Soy una persona muy auditiva y sensorial, y se me hace muy importante conocer qué escucha cada quien porque te transporta a una intimidad, a un mundo y a un gusto muy especial. Ellas son todas muy diferentes entre sí, tan diferentes como somos todos.

Sabemos que el abuso sexual infantil le ocurre a niñas y niños, pero ¿encuentras alguna brecha de género de la que no estemos hablando?

Entre más investigo y aprendo, hay data que dice que una de cada cuatro niñas y uno de cada seis niños va a vivir abuso sexual infantil, y que el 80% son agresores hombres. Mi teoría es que es igual para las niñas que para los niños, solamente que los niños varones cargan con todo el peso y el estigma social y por eso lo callan más. En el grupo de apoyo de mujeres, la mayoría ya lo había contado de manera natural; en el de hombres, la mayoría nunca lo había contado. Fue el primer lugar de su vida en donde se atrevieron a hablar porque sintieron que no iban a ser juzgados ni les pondrían estigmas encima. Se habla mucho menos en los varones.

¿Qué fue lo que aprendiste después de este desafío? ¿Qué es lo que ahora conoce Dafna después de esta segunda entrega?

Ser más humilde y comprensiva, intentar no juzgar a la primera ni poner adjetivos a las personas, sino darme el espacio de entender que muchas personas actúan desde el dolor de su propia vida pasada que les sigue dictando el rumbo. Aprender a ser compasiva y comprensiva y no juzgar es lo que más me sigue costando trabajo, pero lo tengo más consciente

Desde ILAS, ¿cuáles son las alternativas que tenemos para acercarnos y hablar del abuso sexual infantil desde la ternura y el cuidado?

En ILAS está la página web con información de lo que hacemos: talleres de prevención, de escritura terapéutica y grupos de apoyo para hombres y mujeres. Acabamos de sacar una herramienta de prevención digital para abusos físicos, que es un sistema de monitoreo ambiental que genera un cerco digital alrededor de las infancias. El abuso sexual infantil está más cerquita de lo que creemos y no distingue clases sociales. Si no educamos en sexualidad y no somos conscientes de que el agresor muchas veces está dentro de la casa (más del 85% según el INEGI), esto seguirá de forma normalizada.

El libro tiene ilustraciones bellas. ¿Fue importante para ti ser parte de la decisión estética de lo que iba a contener?

Es súper importante que todo lo que se publica con mi nombre venga desde mi corazón. Por eso las ilustraciones y la tinta morada como un grito de sororidad constante. También la música y el espacio en donde el lector tiene la oportunidad de escribir su propia historia. Es una oportunidad de reencontrarse y reconocerse para poderse reescribir desde otro punto.

¿Qué esperas que los lectores y lectoras se lleven después de conocer estas historias?

Que se den la oportunidad de escribirse para entender por qué se reflejaron en alguna de las historias y generar conciencia social de que podemos vivir presentes. Mirarnos y desenmarañar ese nudo emocional puede darnos la oportunidad de vivir presentes solamente; no digamos sanados ni elevados, solamente presentes.

¿Podrías dar algunas palabras para las personas adultas sobrevivientes de abuso sexual infantil que están esperando contar su historia?

Que se unan a la comunidad; los grupos de apoyo están siendo un bálsamo hermoso. Lo que les pasó no fue su culpa, ni a los que vivieron abuso sexual ni a los que vivieron otro tipo de abusos en su infancia. Que se den la oportunidad de reencontrarse en esta vida.

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