La Revolución Mexicana no solo fue protagonizada por hombres como Emiliano Zapata, Pancho Villa, Madero o Victoriano Huerta, que son los más recordados. También hubo mujeres que jugaron un rol clave en el movimiento revolucionario. Se acuerparon, lucharon y también, libraron una doble revolución; la primera, contra la dictadura de Porfirio Díaz y la segunda, contra el sistema patriarcal

Las Adelitas, también conocidas como soldaderas, no se quedaron de brazos cruzados ni esperaron el regreso de sus hombres, levantaron sus hogares, cuidaron de los heridos, fueron espías, abastecieron de alimento a los campamentos, protegieron a otras mujeres de abuso sexual y alzaron valientemente sus armas combativas y académicas contra la injusticia social, todo esto, mientras también peleaban por ser reconocidas como actoras políticas y parte fundamental de la toma de decisiones. 

El nombre de este grupo de mujeres es una oda a Adela Velarde Pérez, una mujer nacida en 1900 en la capital de Chihuahua. De profesión médica, Adela daba servicios dentro de la Sociedad Mexicana de la Cruz Blanca desde sus 13 años, es decir, que su trabajo coincidió con el estallido del movimiento revolucionario

Adela Velarde Pérez dedicó su trabajo al cuidado y sanación de las personas heridas en combate, posteriormente y en conjunto con otras compañeras, decidió formar un grupo combativo que incidiera desde diferentes trincheras del cuidado, el espionaje y el combate llamado "Las Adelas".

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Adela Velarde Pérez fue perseguida y exiliada de México por su movimiento político; tras oponerse contra el gobierno de Victoriano Huerta, tuvo que escapar hacia Estados Unidos sin posibilidad de volver a su natal Chihuahua

Las mujeres en la revolución

La Revolución Mexicana fue una época de múltiples complejidades sociales e historiográficas, pero fue también el pretexto perfecto para que las mujeres tomaran puestos de combate sin ser mal vistas o criticadas, pues en otro contexto, las mujeres que se unían a las tropas recibían la condena social por escapar del sistema doméstico y privado que les exigía dedicarse a la maternidad y al trabajo de cuidados.

Es así que Las Adelitas aprovecharon la época de guerra para tomar un papel activo en la política del país. Surgieron desde la gestación de la Revolución Mexicana, e incluso incitaron al levantamiento antes de que Francisco I. Madero hiciera un llamado nacional para tomar las armas el 20 de noviembre de 1910.

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Su intervención se dio en diferentes campos que estaban socialmente designados a los hombres: desde la producción agrícola, el uso de armas de fuego y al diseño de estrategias militares. Sin embargo, también desempeñaron importantes tareas de cuidado, como el cuidado de los niños de los campamentos y la provisión de alimentos.  

Las Adelitas, combatieron desde diferentes espacios y eso también incluyó el periodismo; existieron mujeres que abonaron a la lucha a través de la publicación de artículos antisistema, organizaron reuniones separatistas y fomentaron la lectura, la literatura y el activismo político entre muchas otras mujeres que terminaron por unirse al combate. 

Una característica importante que representa lo poderosa de su lucha, es que muchas de estas mujeres combatientes que se desempeñaban como soldadas o coroneles, vivieron un proceso contra la feminización de sus cuerpos, es decir, adoptaron posturas, ropa y conductas propias del macho mexicano de la época con la intención de ser tomadas con mayor seriedad entre sus congéneres y lo más importante: evitar el abuso sexual en los campamentos. 

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Las Adelitas en la cultura popular 

La mujer Adelita se convirtió en una personaja de gran popularidad por su disrupción, pero también, por un corrido que instauró la figura de las adelitas en el espectro de la cultura popular. Es así, que el término "las adelitas" también terminó por acuñarse para definir a toda mujer valerosa y de armas tomar; si bien el corrido tenía por objetivo dar a conocer la historia de estas mujeres, no se mantuvo exento de perpetuar su cosificación a través de versos como:

Si Adelita quisiera ser mi esposa, y si Adelita ya fuera mi mujer, le compraría un vestido de seda para llevarla a bailar al cuartel.

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A 113 años de la Revolución Mexicana, recordamos a las Adelitas y a toda mujer que murió en el anonimato en batalla; la existencia de este grupo reafirma que las mujeres siempre han estado y peleado por la justicia a lo largo de la historia. Las Adelitas transformaron la idea de la mujer en la revolución, destruyeron el concepto pasivo, mártir y víctima, para dejarnos un legado de inspiración; no fueron víctimas, son la encarnación de la resistencia

Asimismo, es necesario recordar que, gracias a su organización y movimiento político, se sentaron las bases para otras luchas y colectivas como Las Hijas de Cuauhtémoc, que, paralelamente, también incidieron en el sufragio femenino y el reconocimiento de las mujeres. Las Adelitas no son sólo personajas ajenas y míticas de nuestra historia, por el contrario, son las ancestras angulares del movimiento feminista mexicano.