Históricamente, el cuento ha desarrollado un papel fundamental en la transmisión de valores, creencias y conocimientos, sin embargo, no se ciñó a un modelo de enseñanza/moraleja, atravesó el lienzo de la oralidad para llegar a la narración escrita, en donde se transformó en una forma de exploración artística a través de sus distintas formas.
La brevedad del cuento ha sido un ancla para explorar lo fantástico, lo realista, lo convencional y poco convencional. Su narración suele ser más intensa pues, aunque corta, tiene la capacidad de explorar la razón y el sentido humano de manera reflexiva y directa.
En Respirar bajo el agua, la escritora mexicana, originaria de Tlaxcala, Olivia Teroba decidió explorar las diferentes dimensiones que abarcan tanto la técnica narrativa como la profundidad de la experiencia humana en el cuento, especialmente la femenina.
En un café/librería de la Ciudad de México, sentada en una silla de madera con un café entre las manos, le pregunto a Olivia sobre su cuento favorito del compendió y, con una pequeña risa, responde que, aunque no debería tener favoritos Respirar bajo el agua guarda un lugar muy especial para ella; de este cuento surge el nombre del libro y es también la inspiración que impulsó la creación de la portada, que dibuja una explosión de colores fríos que atraviesan las líneas del cuerpo de una mujer frente a un acantilado, con el mar de fondo, casi como arrullando la ilustración.
“Dislocar el tiempo y la narrativa”
Olivia me pregunta si escribo, le respondo que ocasionalmente fuera del trabajo, que me gusta la fotografía y que suelo buscar la luz a través del visor de mi cámara. Ella me responde que hacer fotografías no es muy diferente a escribir, que ambas persiguen el mismo objetivo.
De aquí parte la conversación: “¿qué puedo contar a través de la palabra?”, se pregunta. Olivia buscaba descubrir qué puede contar la literatura que no pueda el cine. Específicamente, le interesaba la capacidad de la palabra para dislocar el tiempo y la narrativa de una manera más sencilla o en espacios más breves que el lenguaje cinematográfico.

Un interés narrativo fundamental para ella es la exploración de la interioridad de los personajes, enfocándose en sus sentimientos y sensaciones. A través del cuento, busca capturar los flujos de conciencia y validar que la vida interna tiene momentos climáticos tan importantes como los eventos externos.
Mientras ella habla, pienso en que cada cuento de Respirar bajo el agua, retoma la experiencia femenina como elemento fundamental para la narrativa: los cuidados, el amor adolescente, el sexo, el cuerpo, el territorio y la maternidad se convierten en protagonistas de la narrativa.
Mujeres, las protagonistas del cuento
Le preguntó a Olivia por qué era importante para ella hablar de historias que giran en torno a las mujeres, especialmente alrededor de temas tan cotidianos para nosotras, pero también tan dolorosos, y cómo llegó a integrar estos temas en su libro.
A Olivia le interesa narrar la experiencia de ser mujer en el mundo, examinando los límites impuestos por el género y explorando temas como la violencia, el abuso, el descubrimiento y la juventud.
“Entre que los empecé a escribir y publiqué (los cuentos), pasaron 8 años”, me dice. “En ese tiempo cambió mi idea del mundo (...) desde un principio me interesaba hablar de la violencia en México pero al final fui entendiendo más la relación del género con esa violencia”.
“Me di cuenta que tenía mucho que ver con esta experiencia de ser mujer en el mundo y de la cantidad de límites que tienes impuestos por el género en el que te definen y también las posibilidades que hay en esa sensibilidad”.
Influenciada por autoras como Ursula K. Le Guin, Olivia quería contar historias que se alejan del conflicto tradicional o del conocido “camino del héroe”, típico de las historias de fantasía en el cine. Así, exploró la narrativa de quienes “se quedan en casa” para representar una realidad donde el clímax no se materializa en un enfrentamiento, sino un proceso de entender la propia interioridad.
La experiencia sensorial
Desde su afición por la lectura durante la infancia, hasta ejercer la escritura como un trabajo de tiempo completo, Olivia ha experimentado una transformación profunda. Su identidad personal y profesional está entretejida con las letras, pero también con su percepción política y sensorial del mundo, todo ello articulado a través de la escritura.
Ahí, Olivia se percató de que su verdadero interés no era solo contar hechos, sino explorar los flujos de conciencia, la interioridad, los sentimientos y las sensaciones. Cuando le pregunto sobre qué es lo que buscaba transmitir mediante estos cuentos, la respuesta es clara: la exploración de lo sensorial a través de la palabra.
“Me interesa transmitir sensaciones y una de ellas en particular en estos cuentos es el asombro. Siento que en el mundo a veces normalizamos muchas cosas, una de ellas es la violencia que está en nuestro país. Y también, a veces, pensamos que nuestros sentimientos son muy pequeños o que no tienen un espacio”, me cuenta.
En su presencia, me doy cuenta que eso es justamente lo que le ocurrió a mi mente y cuerpo durante la lectura: pensé en que las mujeres de los cuentos no eran diferentes a mí, a mi madre y abuela, a mis compañeras de la escuela durante la primaria. Pensé en la familiaridad con la que podía imaginar el territorio; los cerros, las montañas y cordilleras, y sentí que, en el profundo mar de historias, este libro me permitió respirar bajo el agua más cerquita de otras mujeres.

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