Hace 17 años, el nombre de Patricia Mercado Castro apareció por primera vez en una boleta electoral, cuando en 2006 fue la candidata presidencial del Partido Socialdemócrata. En aquel entonces se convirtió en la primera mujer con más votos en una elección federal, con más de un millón de sufragios. Un hecho histórico.

Para las elecciones de 2024, el nombre de la sonorense comenzaba a sonar como una de las posibles candidatas presidenciales de Movimiento Ciudadano, el partido en el que milita. No lo fue. Inicialmente fue anunciada como la coordinadora de campaña de Jorge Álvarez Máynez —el candidato oficial del partido— finalmente se bajó del barco por decisiones ajenas del partido que no podía defender. 

Así es Patricia Mercado, una mujer que —en sus propias palabras— no pasa de largo frente a las cosas que no le gustan o que le duelen. Así se define ella sentada en su oficina del Senado de la República. A sus espaldas está un cuadro con los retratos de personajes como Sor Juana Inés de la Cruz, Rosario Castellanos, Leona Vicario, Frida Kahlo, Josefa Ortiz de Domínguez y María Izquierdo. Mujeres que como ella, han aparecido en libros de texto por su legado en la historia del país ya sea por sus aportaciones culturales, políticas o sociales. 

 

Patricia Mercado en su oficina en el Senado de la República. Foto: Alison Monney Flores
Patricia Mercado en su oficina en el Senado de la República. Foto: Alison Monney Flores

En los últimos días, el nombre de Patricia Mercado nuevamente acaparó la atención pública. No solo por el anuncio de su renuncia al proyecto político de Máynez, si no porque ella es una de las ocho mujeres que han sido candidatas a la presidencia en México. Mercado sabía bien que en aquellas elecciones de 2006 no iba a llegar a la silla presidencial. Lo que buscaba en ese momento era que una agenda feminista se pusiera en el centro de la discusión y que se incluyera a las mujeres en las propuestas de campaña.

A casi dos décadas de ese momento, Mercado reconoce que no porque estemos frente a la posibilidad de tener una presidenta mujer en México estaremos ante un escenario paritario o feminista. Aunque reconoce que el que por primera vez estemos en este panorama, es un logro feminista.

“Significa un cambio, digamos una revolución muy grande en el sentido de que, veníamos de un pacto patriarcal en la política y en la toma de decisiones que nos había excluido a la otra de la población”, dice en entrevista con La Cadera de Eva.

“Yo fui candidata a la presidencia, digamos, desde la marginalidad, ¿no? más bien desde el más, desde el margen de lo que podía ser el movimiento feminista. Y ahora estamos en este momento histórico. No es casual que estén este dos mujeres como como candidatas y muy cerca de que alguna de ellas pueda ser presidenta de México, en el sentido de que también hay un movimiento feminista, sobre todo movimiento feminista joven, muy dotado para lograr cambios en nuestro país y uno de los cambios significativos, pues tiene que ver con acabar con esta exclusión, con esta discriminación hacia las mujeres”, nos cuenta.

 

Patricia Mercado durante su campaña presidencial en 2006. Foto: Cortesía
Patricia Mercado durante su campaña presidencial en 2006. Foto: Cortesía

En la década de los años ochenta, Patricia Mercado también fue parte de organizaciones como Mujeres Trabajadoras Unidas y Mujeres en Acción Sindical, agrupaciones que abogaban por los derechos sindicales de las mujeres trabajadoras. Una de las grandes causas que ha abrazado desde el inicio de su trayectoria política.

Antes de llegar a la política, Patricia Mercado recuerda cuáles fueron sus primeros pasos en el feminismo. Fue en su época universitaria, cuando estudiaba la carrera de Economía en la Universidad Autónoma de México (UNAM) cuando empezó a adentrarse en el movimiento. Sobre todo cuando se acercó al Frente Nacional por la Liberación de las Mujeres, uno de los primeros grupos feministas que ponía en la agenda política las desigualdades que vivían las mujeres y visibilizaba a las mujeres lesbianas. 

Ahí, en sus primeros días de militancia feminista escuchó por primera vez las voces críticas de Marta Lamas, Esperanza Brito o Yan María Yaoyólotl Castro, algunas de las activistas más importantes en la historia del feminismo en México. Entonces se le abrió un mundo frente a sus ojos “un mundo que respondía a las inquietudes que yo tenía sobre mi vida, no sobre para dónde iba, que quería ser, que me daba la oportunidad de cuestionarme todo este mandato cultural que hay en las mujeres, todo esto de casarte y tener hijos”, nos dice.

Patricia Mercado también nos habla de sus inicios en la política como feminista, los costos políticos que le trajo el asumirse como tal y sus primeros recuerdos en las primeras marchas en la Ciudad de México, así como un mensaje para la próxima persona que llegue al poder Ejecutivo en el país.

¿Cuál considera que era la agenda feminista hace 17 años y cuál es ahora?

En estas últimas dos olas del movimiento feminista, te estoy hablando desde los setentas para acá, el tema de la violencia hacia las mujeres ha sido central, o sea, preguntarnos, cómo detenemos, cómo enfrentamos la violencia hacia las mujeres, ¿no? en todos los los espacios. Ese ha sido uno. Otro ha sido el derecho al cuerpo, el derecho a decidir, sobre todo derecho a la anticoncepción, el derecho, digamos, a una sexualidad libre de violencia y a una maternidad voluntaria o a una maternidad decidida, ¿no? Y en este caso la legalización de la interrupción del embarazo también.

¿Dentro de su trayectoria ha tenido algún costo político por asumirse como feminista?

Sí, por supuesto. A mis 66 años es la primera vez que soy legisladora, por ejemplo. Entonces yo podía haber sido legisladora hace mucho porque estoy participando en política, pero efectivamente son los costos que hay que pagar. Creo que sí ha habido, como tú dices, un castigo que me tuvo mucho tiempo en el margen.

Pero bueno, pues ya estamos aquí, ¿no? Entonces bueno, pues ha valido la pena y creo que todavía las políticas y los políticos en su mayoría no quieren verse cerca de estos temas y eso, pues para mí es pues es es de principio, si no estoy, si no me invitan, si no voy esto pues no importa.

¿Recuerda su primera marcha feminista?

Sí, recuerdo que eran marchas muy chiquititas. Nosotras siempre nos vestíamos de negro, de luto por las mujeres muertas por abortar. Sí, estaba la violencia contra las mujeres, pero estaba como mucho más el tema del aborto. Entonces íbamos de negro. Yo me acuerdo. Un vestido de negro. El color del grupo autónomo de mujeres universitarias, por ejemplo, era el verde.

En aquel momento decíamos aborto libre, gratuito y popular. Después ya lo cambiamos porque pues no era ya exactamente lo que queríamos decir. No, no era popularizar el aborto, era exigir que las mujeres pudiéramos decidir sobre nuestros cuerpos y tuviéramos todos los servicios. Así me veo, así me recuerdo vestida de negro, marchando con mantas por las mujeres muertas por abortar.

 

Patricia Mercado marchando con su hija Ximena, a principios de los 90. Foto: Cortesía
Patricia Mercado marchando con su hija Ximena, a principios de los 90. Foto: Cortesía

¿Necesitamos un pacto feminista?

No hay un solo pacto, ¿me explico? Puede haber distintos pactos. El hecho de ser mujeres, incluso el hecho de ser feministas no nos hace que tengamos la misma perspectiva de lo que puede ser en este momento una agenda feminista. No hay feministómetro, eso no nos sirve. Más bien necesitamos juntarnos para ciertas agendas.

Ahí dejamos nuestras diferencias a un lado. Hay que empujar esas agendas juntas, ¿no? Y luego sigamos separadas, quizá por ideología o por posiciones políticas frente a México, frente al mundo, frente a los partidos, por lo que tú quieras. El tema es lo que sí hemos hecho siempre, porque nunca hemos tenido ningún otro tipo de poder. Yo no digo ni poder económico, ni militar, ni eclesiástico, ni político. No tenemos esos poderes. ¿Cuál es el poder que tenemos? La fuerza de nuestras alianzas.

¿Cuál es el mensaje para la próxima persona que llegue a la silla presidencial?

El mensaje es que no podemos seguir permitiendo que alrededor de mil niñas y adolescentes a diario tengan un parto y sin tener ninguna red de cuidados más que ellas mismas.

En el tema de cuidados tenemos que hacer un pacto federal, con municipios, estados para iniciar un proceso decidido e ininterrumpido del avance de políticas de cuidados. El cuidado tiene que salir de los hogares para que las mujeres puedan realizar su vida, ¿no? Y bueno, pues el tema de la interrupción del embarazo legalizarlo de una vez por todas ya lo dijo la Corte, ya la tenemos que atender ya.