Durante los últimos meses, Jalisco ha experimentado una crisis hídrica que sólo ha escalado con el tiempo. Ciudadanos del Área Metropolitana de Guadalajara han reportado agua con coloración café y con olor a podredumbre, así como un ineficiente sistema de tuberías que continúa mermando la calidad del líquido.
La crisis explotó el domingo 11 de octubre, cuando más de diez mil personas marcharon desde La Minerva hasta Casa Jalisco para exigir un derecho fundamental: el derecho al agua. Agua limpia, no contaminada, accesible y universal.
El gobierno de Pablo Lemus respondió con represión y criminalización de la protesta. De acuerdo con cifras oficiales, se reportaron 39 personas detenidas, sin embargo, familiares y colectivos denunciaron una cifra de más de 50 personas.
“Denunciamos la represión y las detenciones registradas durante esta movilización. Según los testimonios recibidos, las fuerzas utilizaron chorros de agua, gases lacrimógenos y violencia física contra un contingente en el que participaba familia, infancias y personas adultas mayores”, señaló el Centro de Formación para la Autonomía Teocentli, que exhortó una investigación independiente que analice la criminalización de la protesta.
Estos eventos se suscitaron en medio de una conversación alarmante: ¿quién controla el agua en México? Diversos colectivos han señalado vínculos entre el gobierno de Jalisco con empresas trasnacionales que buscan privatizar el agua después de que Lemus presentará una iniciativa público-privada de más de 12 mil millones de pesos para el nuevo acueducto Chapala-Guadalajara, que buscaría frenar la crisis hídrica.
Esto tiene un nombre y se le conoce como “eco imperialismo” o “imperialismo ecológico”.
Te contamos.
¿Qué es el eco imperialismo?
El eco imperialismo o imperialismo ecológico es un término acuñado por el historiador y académico, Alfred Crosby. El considerado “fundador de la historia ambiental” desarrolló el concepto en el libro Imperialismo ecológico: La expansión biológica de Europa, 900-1900, en donde estipula que los colonizadores europeos no sólo lograron apropiarse de regiones como América, África, Australia y Nueva Zelanda a través de la violencia armada también lo hicieron gracias al equipaje biológico que llevaban consigo.

Ejemplo de ello son enfermedades desconocidas en las tierras que colonizaron, animales y plantas. Sin embargo, el análisis de Crosby no desdibujó del panorama el carácter intencional económico y político detrás del fenómeno. Si bien su aporte sentó las bases del término, este, eventualmente, se amplió.
De acuerdo con el artículo, Imperialismo ecológico: la maldición del capitalismo, de John Bellamy Foster y Brett Clark, el imperialismo ecológico es, en realidad, la dimensión ambiental del capitalismo mediante la cual países del Norte Global dominan y saquean los recursos naturales del Sur Global.
Se trata de un fenómeno completamente político, económico y social.
“El capital sigue siendo el eje central, ya que los patrones de producción y consumo de los países capitalistas centrales son los responsables del deterioro ecológico del planeta”, se argumenta en el artículo.
Bajo esta concepción, se despoja a los países del Sur Global y se convierten en blancos de saqueo. “El imperialismo ecológico ha implicado que las peores formas de destrucción ecológica en términos de saqueo de recursos, destrucción de relaciones sustentables con la tierra, y descarga de desperdicios, caen mucho más en la periferia que en los países centrales”.
¿Cómo se relaciona con el caso de Jalisco?
El imperialismo ecológico encuentra una de sus formas más mordaces en el caso de la crisis hídrica en Jalisco y en el país.
Para contextualizar, diversos colectivos y medios independientes como el Periódico Revueltas, han reportado vínculos entre el gobierno de Israel y el gobierno de México.
En 2013, bajo la presidencia de Enrique Peña Nieto, se firmó un acuerdo para establecer un programa de Cooperación en Materia de Tecnología del Agua y la Gestión de los Recursos Hídricos y un Convenio de Asistencia y Cooperación Técnica para la Formulación de Estrategias de Protección de la Calidad del Agua Subterránea y Acciones de Remediación de Acuíferos, Protección y Restauración de la Calidad de los Recursos Hídricos entre la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y la compañía Israelí de Agua, Mekorot, vinculada con la explotación recursos hídricos en Cisjordania y acusada de reducir y controlar el suministro de agua en medio del genocidio en Palestina.

En México, activistas de Chihuahua y Yucatán se han manifestado en contra de los vínculos del Estado con la empresa israelí. En medio de la crisis hídrica en Jalisco, se ha señalado que en 2016, el exgobernador, Aristóteles Sandoval, firmó un convenio con la empresa israelí Technion para colaborar y recibir asesoría técnica.
Hoy, activistas denuncian vínculos entre el ente sionista y la propuesta legislativa de Pablo Lemus para buscar inversión privada.
¿Cómo se relaciona esto con el imperialismo ecológico? Bajo la lógica de saqueo, despojo y apropiación, el imperialismo ecológico también se manifiesta mediante la supuesta colaboración estatal que allana el camino para la venta de tecnología de control territorial como el agua pues la corporaciones extranjeras intervienen directamente en la gestión de un bien natural.
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