¿Cuántas de nosotras no hemos seguido de cerca las relaciones de nuestras artistas favoritas, a veces incluso más que sus éxitos musicales o profesionales? El reciente anuncio de la relación de Nicki Nicole con el futbolista Lamine Yamal ha vuelto a poner el foco en la diferencia de edad en las relaciones de pareja.
La diferencia de edad entre Nicki Nicole, de 25 años, y Lamine Yamal, 18 años, es de siete años, un aspecto que ha sido ampliamente comentado, generando opiniones divididas entre las y los usuarios de redes sociales. Esta situación muestra la tendencia de la sociedad a escudriñar y juzgar las vidas amorosas de las mujeres, muchas veces eclipsando sus propios logros.
Nicki Nicole, una de las figuras más importantes de la música urbana actual, ha visto cómo sus relaciones han sido un constante tema de conversación. Desde sus inicios con Khea, pasando por su compromiso con Trueno y la sonada y supuesta ruptura por infidelidad con Peso Pluma, hasta su actual romance con Lamine Yamal, su vida sentimental ha ocupado titulares.
Mientras sus canciones rompen récords y sus conciertos agotan entradas, el chisme sobre quién es su pareja, parece capturar más la atención pública.
El tabú de la diferencia de edad: ¿por qué nos incomoda?
Las relaciones con una marcada diferencia de edad siempre han sido objeto de conversación y escrutinio público. Casos mediáticos como los de Demi Moore y Ashton Kutcher, o George y Amal Clooney, siempre han dado mucho de qué hablar.
En entrevista para la BBC, la psicóloga consultora Elena Touroni explica que las aversiones a estas relaciones son muy comunes y, como la mayoría de los tabúes, se derivan de miles de años de evolución, así como de señales sociales y culturales más recientes. En muchas culturas, "no se considera aceptable enamorarse de alguien mucho mayor o menor que tú".
En este artículo, Katie Bishop explica que, históricamente, las razones socioeconómicas jugaron un papel crucial en las relaciones con diferencias de edad. En el siglo XIX y principios del XX, las mujeres estaban en gran medida excluidas de la fuerza laboral, por lo que priorizaban casarse con alguien que hubiera alcanzado la seguridad financiera. Los hombres, por su parte, solían esperar a establecerse económicamente para luego buscar esposas más jóvenes que les ofrecieran mejores oportunidades de tener hijos.
Sin embargo, a medida que las mujeres han ganado poder económico, el atractivo de un cónyuge mucho mayor ha disminuido, haciendo que estas relaciones sean menos comunes y, a menudo, más tabú.
De acuerdo con el libro El lado oscuro de las relaciones estrechas II, en la actualidad, en países occidentales, alrededor del 8% de las parejas hombre-mujer tienen una diferencia de edad de 10 años o más. Pero la percepción social sigue siendo negativa. En América del Norte, el promedio de diferencia de edad entre una pareja es de solo dos años, lo que hace que escenarios con mayores brechas generen prejuicios y actitudes generalizantes.
Mujeres juzgadas por sus relaciones
Es un hecho que, a lo largo de la historia, las mujeres han enfrentado una serie de expectativas y construcciones sociales que limitan su libertad sexual y relacional. En este artículo Alejandra Collado, investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la UNAM, explica que desde el momento en que se anuncia el nacimiento de una niña, se generan expectativas sobre cómo deberá comportarse.
La sexualidad femenina, vista como un tema íntimo, se espera que permanezca en el ámbito privado, con la creencia sexista de que su único propósito es ser madre o complacer a un esposo. Si una mujer ejerce su sexualidad abiertamente, fuera de estas posibilidades, surgen críticas y estigmas vinculados a la moral y a la visión de una "mala mujer".
Esto contrasta drásticamente con la percepción masculina. Cuando un hombre disfruta libremente de su sexualidad o elige una pareja con una notable diferencia de edad, a menudo es visto con admiración, o simplemente como algo "normal" o "viril".
Sin embargo, para una mujer, la historia es muy distinta. Si una mujer como Nicki Nicole decide ejercer su sexualidad abiertamente, fuera de las normas tradicionales, o elige una pareja con una diferencia de edad que se sale del "estándar", se enfrenta a críticas y estigmas.
La sociedad, y a veces incluso la propia familia, somete a las mujeres a juicios severos. Se usan términos despectivos como "cazafortunas" si es más joven y se le atribuye interés económico, o "asaltacunas" si es mayor.
En este artículo, la psicóloga Melissa García Meraz, docente de la Facultad de Psicología de la UNAM, señala que la sociedad disculpa más fácilmente que un hombre tenga una relación con una mujer mucho menor, ya que se asume un "tipo de intercambio": el hombre provee estabilidad económica y emocional, mientras que la mujer aporta atractivo.
Además, la fertilidad masculina prolongada facilita que un hombre mayor pueda tener hijos con una mujer joven, lo que hace que estas relaciones sean "más aceptadas socialmente". En cambio, cuando la mujer es la mayor, la situación se "empeora" y se presta a prejuicios como que el hombre es un "cazafortunas" o que ella le da algo económicamente. Las mujeres que eligen salir con hombres más jóvenes, como en el caso de Brigitte Macron, primera dama de Francia, parecen enfrentar una cantidad de críticas desproporcionada.
La doctora Elena Touroni cree que las relaciones entre hombres mayores y mujeres más jóvenes ahora se perciben con más negatividad que las parejas entre mujeres mayores y hombres más jóvenes. Esto quizás esté relacionado en parte con el movimiento #MeToo, que enfocó mayor atención a las dinámicas de poder en las relaciones.
El estudio “Why do people disparage May–December romances? Condemnation of age-discrepant romantic relationships as strategic moralization” después del #MeToo mostró que muchos creen que hay un aspecto de explotación en las relaciones con diferencias de edad, especialmente cuando el hombre es mayor, asumiendo un intercambio de "sexo por un estilo de vida".
Hipergamia: la raíz patriarcal de nuestros juicios
Esta tendencia a juzgar y limitar la vida afectiva de las mujeres no es casualidad. Tiene profundas raíces en estructuras patriarcales. La idea de la "hipergamia" es muchas veces utilizada por algunos hombres en redes sociales con discursos misóginos para estigmatizar a las mujeres, etiquetándolas como superficiales o interesadas, usando frases como "Sólo está con él por dinero" o "Es una cazafortunas", algo de lo que han acusado a Nicki Nicole.
Sin embargo, como te explicamos en esta nota la hipergamia es en realidad una estructura de poder dentro de las relaciones heterosexuales donde el hombre tiene un estatus socioeconómico más alto, reproduciendo la figura de la familia tradicional donde él es el proveedor y ella la cuidadora.
Lejos de ser una "elección" interesada de las mujeres, la hipergamia es una manifestación de sistemas dominantes que refuerzan la superioridad masculina, donde la mujer a menudo no posee la capacidad de decidir y actuar en beneficio de las necesidades del hombre.
El caso de Nicki Nicole es solo un ejemplo de cómo, a pesar de los avances y la visibilidad de mujeres exitosas, el foco sigue desviándose hacia sus vidas amorosas.