Después de años de amistad e historias compartidas, Seis de Copas, uno de los podcast conducidos por mujeres con mayor alcance en México, anunció el fin de su alineación original con la salida del proyecto de Priscila Arias, mejor conocida como La Fatshionista.

El motivo de su salida fue simple: cansancio, burnout y la imposibilidad de realizar otros proyectos por la carga de trabajo excesiva que requería Seis de Copas. Así, el 31 de diciembre, el internet explotó con suposiciones de su salida, comentarios violentos que recriminaban su decisión y sí, violencia digital

Pero ¿qué es lo qué dijo que encendió la conversación en el internet? Durante su última aparición en el podcast, junto a Diana Wong, Fernanda Martín, Mónica Makaco, Marisol de la Fuente y, María Bolio, La Fatshionista expresó:

“Es un proyecto que me pide más de lo que quiero dar, más de lo que puedo dar y más de lo que me da en muchos aspectos. Tengo que ponderar todo lo que hago para ponerlo en prioridad, porque no puedo con la exigencia que necesita el proyecto”.

Lo cierto es que “La Fatshionista” no lanzó una bala para obtener una respuesta violenta y reaccionaría por parte del público. Fue honesta, se abrió con el público y sentó como prioridad su salud mental. Entonces, ¿qué ocurrió? , ¿las amistades entre morras siempre terminan mal? ¿las mujeres no podemos trabajar juntas? 

Nada de ello, en realidad se trata del patriarcado encubierto (y no tanto)  de violencia patriarcal, simbólica, estética y más. Por eso, desglosamos los comportamientos misóginos machistas y gordofobia que surgieron a partir de la salida de La Fatshionista de Seis de Copas

¿Las mujeres no pueden trabajar en equipo?

La respuesta corta: no. Incluso la misma Priscila Arias lo dijo en un video explicando su salida: el conflicto no es de género, se trata de una diferencia de agendas, formas de trabajo e ideas

“Yo no pienso romantizar Seis de copas, ni decirles que es la amistad perfecta, que es maravillosa, que es natural, que se siente increíble, donde no hay ningún conflicto y todo es fantástico”. Los conflictos personales y de trabajo han sido el anzuelo en redes sociales para extender la conversación fuera de Seis de copas y perpetuar ideas misóginas, que enfrentan y agudizan la supuesta rivalidad “natural” entre las mujeres. 

¿Individualismo sobre colectividad?

Tras la salida de La Fatshionita, otro tema llegó a la mesa: la responsabilidad colectiva más allá del individuo. Seis de Copas ejemplifica este fenómeno: un proyecto colaborativo en el que la participación individual de sus seis integrantes se ve reflejado en la corresponsabilidad

Aunque en muchas ocasiones los intereses y necesidades de las personas están sujetos al cambio, prevalece la idea de que lo individual sobrepasa lo colectivo. La tallerista lesbofeminista de Centro Ímpetu, Luisa Velázquez Herrera, hace este señalamiento en un video para redes sociales, en el que compara el fenómeno de Seis de copas con las colectivas feministas. “Hay compañeras que en los procesos colectivos se sienten sobrepasadas. Sienten que están cediendo más de lo que deberían de ceder en nombre de la mayoría”.

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A pesar de esto, Seis de copas es un proyecto adscrito a una lógica capitalista de producción de contenido digital, como menciona La Fatshionista en su video-explicación, en el podcast no solo se comparten anécdotas entre amigas, se comparte una relación de trabajo, intercambio, tiempo y capital económico e intelectual.  

¿Priorizar el trabajo sobre la salud mental?

Alrededor de la conversación la revictimización en torno a la salud mental se ha convertido en uno de los temas más conversados: entre quienes aseguran que Priscila Arias es una mujer demandante, con la que no se puede trabajar, y quienes respetan su decisión y agencia autónoma de tomar una decisión tan conversada en redes sociales. 

Sin embargo, La Fatshionista también se despide de Seis de copas con un mensaje de salud mental, en el que abiertamente habla sobre el agotamiento que ha sentido durante los últimos meses y que se ha entrelazado con su vida personal al grado de necesitar un descanso. Si bien, el hecho de tomar un break, es un privilegio que pocas personas pueden darse en un entorno laboral, la salud mental es un acto prioritario con nosotras mismas, que debe ser cuidado en la medida de lo posible. 

Buscar nuevas áreas de desarrollo personal

La discusión, que ha girado en torno a violencia digital, juicios y suposiciones, deja fuera de la conversación un aspecto importante: buscar lo que te hace feliz. La Fatshionista no solo sale de Seis de Copas por lo ya mencionado, también lo hace para darle tiempo a proyectos en los que confía y quiere ver crecer. 

Una línea de ropa para mujeres plus size, es lo que está en puerta. Como la influencer mencionó en redes sociales, quiere hacer una marca de ropa inclusiva para todas las mujeres de talla grande que no encuentran ropa linda y a su medida. 

Partir del proyecto no es alejarse, sino desarrollar su creatividad en nuevos horizontes. 

Y, ¿por qué se habla de violencia digital?

En un mundo en el que la hiperconectividad es el pan de cada día, la polémica alrededor de la salida de La Fatshionista no ha hecho más que demostrar viejos y tenaces estigmas, prejuicios y estereotipos de género que no solo afectan a una persona, arraigan la violencia que las mujeres sufren, día con día, fuera, y dentro del internet y de las redes sociales. 

De acuerdo con  ONU Mujeres, se entiende por violencia digital a todo acto de abuso, agresión o vulneración de derechos que ocurre a través de medios digitales. Este tipo de violencias tiene repercusiones reales: causa daños físicos, psicológicos, económicos o sociales, el ciberacoso, e incluso podemos hablar de la difusión no consentida de imágenes íntimas, actos que afectan especialmente a mujeres y niñas.

En medio de la conversación, la violencia digital ha estado al frente de la disputa.  Entre comentarios que critican su carácter, su cuerpo, su autonomía, e incluso especulan sobre sus relaciones personales, la salida de La Fatshionista de Seis de copas es un ejemplo de cómo cuando las mujeres toman decisiones individuales y colectivas, el patriarcado responde con violencia.