La escena parece broma, pero es anécdota. El exgobernador de Tamaulipas, Manuel Cavazos Lerma, sale a dar victorioso y muy seguro de sí mismo, una conferencia de prensa para defender a Cuauhtémoc Blanco. Afirma, escoltado por representantes del PRI en su estado —me refiero a su estado natal no su estado natural, es decir patriarcal y opaco— que primero deben probarle que intentó violar a su media hermana. Como si alguien dijera lo contrario.
Y después viene una frase para los horrores del siglo 21. “Que no está muy violable que digamos”. Cavazos gobernó Tamaulipas de 1993 a 1999 y todavía hace unas horas se desempeñaba como secretario de Operación Política del Comité Ejecutivo Nacional del PRI en aquella entidad. Lleva décadas en posiciones de poder, desplegando influencia desde una voz capaz de evaluar la “violabilidad” de una mujer”. Barbarie en su máxima expresión, el machismo cínico y sin siquiera intento de domesticación al aparecer en público.
Tamaulipas se encuentra en el top 10 de entidades con más feminicidios, tanto en absolutos como en tasa por cada 100 mil mujeres; en el primer rubro, ocupa el muy penoso quinto lugar a nivel nacional y si revisamos tasa, tiene la sexta posición. Pasa lo mismo con otros delitos de alto impacto contra mujeres, como secuestro o lesiones dolosas. En violación, tan solo de enero a febrero de 2025 Tamaulipas registra 70 víctimas.
No es menor, se trata de una declaración reveladora de todo lo que sigue mal, muy mal, aún en tiempo de mujeres. Un momento histórico en el cual colocar el testimonio de las víctimas de violencia de género al centro es clave para consolidar avances en el combate a las agresiones machistas. Tiempo de mujeres es tiempo de creerles a todas, pero más y antes a quienes acusan haber sido abusadas de alguna manera, como en este caso Nidia Fabiola Blanco.
Su frase, pronunciada en acompañamiento de compañeras —sí compañeras con A que callan ante la aberración del vocero—se repite miles de veces en los medios, en las redes. El líder del tricolor, Alito Moreno, corre para apagar el fuego y destituye a Cavazos de su cargo y para no dejar duda nombra a una mujer en su lugar. Genial idea y a todes se nos olvida.
En el Violentómetro, desarrollado por el Instituto Politécnico Nacional, las burlas y bromas hirientes son el inicio de la escala para detectar violencia de género. Es un instrumento creado para poder ubicar cómo estamos a nivel individual, en nuestro propio entorno.
Pero también funciona colectivamente y no podemos ni debemos omitir el ejemplo que líderes políticos dan con sus palabras sin medida. Por eso importa censurar públicamente y dar un castigo ejemplar a personas como Cavazos, quien si así se expresa actualmente en público, ¿cómo se habrá desempeñado en privado en su clímax de poder? No más: no es broma.