Durante años, el nombre de Jeffrey Epstein ha sido sinónimo de abuso sexual, trata de personas y pactos de silencio entre hombres poderosos. Pero en 2026, una nueva oleada de documentos volvió a sacudir al mundo.

Más de tres millones de páginas, fotografías y videos fueron liberados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, reactivando preguntas que nunca tuvieron respuesta: ¿quiénes integraban realmente su red?, ¿hasta dónde llegaba su poder?, ¿y por qué, a pesar de todo, nadie parece haber pagado las consecuencias?

En esta nota te contamos qué contienen las nuevas revelaciones de los llamados Archivos Epstein, qué nombres vuelven a aparecer, por qué México figura en los documentos y cuáles son las claves para entender por qué este caso sigue siendo una herida abierta.

México también aparece en los archivos

Una de las revelaciones más delicadas es la mención de México como parte del entramado de relaciones, encuentros y posibles operaciones vinculadas a la red de Epstein.

Entre los documentos figuran correos enviados por Ken Turner al Departamento de Policía de Nueva York en los que se señala al exembajador de Estados Unidos en México, Anthony Wayne, como presunto asistente a una fiesta con menores de edad en 2014. De acuerdo con esos mensajes, el evento habría sido organizado por una red vinculada al exmarino Richard Marcinko.

Los correos también mencionan a un funcionario mexicano identificado como “Jorge”, quien presuntamente tendría grabaciones de estos hechos, y señalan que el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador fue informado en 2019 sobre estos hallazgos.

En el plano empresarial, los archivos vuelven a colocar bajo la lupa a algunos de los hombres más ricos del país. El nombre de Ricardo Salinas Pliego aparece en listas de invitados a eventos organizados por Epstein y en correos donde el propio Epstein relata haber cenado con él. 

Carlos Slim Helú es mencionado en un intercambio de 2010, en tono de broma, pero que confirma que su nombre circulaba dentro del círculo del financista. También surge Emilio Azcárraga Milmo en relación con una operación inmobiliaria en Londres vinculada a Paula Cussi, a quien Epstein describía como una amiga cercana.

Además, los documentos refieren un domicilio de lujo en Jardines del Pedregal, en la Ciudad de México, que habría sido utilizado como punto logístico para envíos asociados a la red.

Nada de esto equivale, por sí mismo, a una sentencia judicial. Pero sí dibuja un patrón: México no estuvo al margen del mundo de Epstein.

Los mismos apellidos del poder

Las nuevas revelaciones no solo sacuden a México. También reactivan señalamientos contra figuras centrales del poder político y económico global.

En los archivos se menciona a Bill Gates en relación con un supuesto intento de Epstein por ayudarlo a ocultar una enfermedad de transmisión sexual, versión que la Fundación Gates ha negado.

Donald Trump aparece en testimonios que aseguran la existencia de grabaciones donde ambos discutirían la organización de fiestas sexuales en campos de golf. El Departamento de Justicia ha señalado que varias de estas acusaciones no están verificadas.

En Europa, el foco vuelve a colocarse sobre el ex príncipe Andrés de Reino Unido, hoy Andrés Mountbatten-Windsor. En una entrevista con la BBC en 2019 aseguró que había cortado toda relación con Epstein en 2010, pero correos revelados posteriormente indican que habría retomado contacto con él en 2011, escribiéndole que se mantuvieran “en estrecho contacto” y que “estaban juntos en esto”.

Tras el escándalo, el rey Carlos III despojó a su hermano de sus títulos reales e inició un proceso para retirarlo de una propiedad en Windsor

El más reciente lote de archivos intensificó aún más el escrutinio: entre los documentos aparecen tres fotografías sin fecha que presuntamente muestran a Mountbatten-Windsor arrodillado sobre lo que parece ser una mujer o una niña recostada en el suelo, con el rostro censurado.

Más allá de cada nombre, la constante se repite: Epstein tenía acceso directo a las élites, y ese acceso fue protegido durante años.

Una liberación de archivos que volvió a fallarles a las víctimas

La publicación de los documentos estuvo lejos de ser impecable. Miles de archivos tuvieron que ser retirados temporalmente luego de que se difundiera información sensible de casi cien víctimas, de acuerdo con la agencia de noticias AP.

Abogadas y abogados que representan a sobrevivientes denunciaron que algunas personas recibieron amenazas de muerte tras quedar expuestos sus datos personales y bancarios, según reportó The New York Times

El Departamento de Justicia reconoció errores “técnicos o humanos”. Para las víctimas, el mensaje fue otro: incluso cuando el Estado promete transparencia, sus vidas siguen quedando en segundo plano.

Claves para entender por qué el caso no se cierra

Primero, porque los documentos refuerzan una sospecha vieja: la red de Epstein no solo explotaba sexualmente a menores, también producía material para chantajear a personas poderosas. Ken Turner asegura haber denunciado al FBI la existencia de una “bóveda” con miles de videos utilizados con ese fin.

Segundo, porque la muerte de Epstein en prisión en 2019 continúa rodeada de dudas. En los nuevos archivos, Turner sostiene que, a la luz de lo descubierto en México y otros países, resulta difícil creer que se tratara de un suicidio.

Tercero, porque las revelaciones sugieren que la red operó en múltiples territorios, incluidos destinos turísticos mexicanos como Cancún, Tulum y Puerto Vallarta.

Hablar de Epstein no es hablar del pasado. Es hablar de un presente donde las violencias sexuales siguen siendo posibles gracias a entramados de complicidad, donde los nombres poderosos continúan flotando sin consecuencias claras, y donde la justicia, para las víctimas, sigue siendo una promesa incumplida.