En el Día Internacional de la Concientización del Autismo, este 2 de abril, las personas autistas y neurodivergentes continúan buscando espacios accesibles y seguros para existir y vivir con calidad de vida.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), a nivel mundial una de cada 100 infancias tiene autismo, sin embargo, no hay datos exactos de la prevalencia del espectro autista en México, y los datos enfocados en personas adultas son aún más escasos.
El autismo es considerado una discapacidad psicosocial que se deriva de un trastorno neurológico. Aunque comúnmente se cree que el autismo es diagnosticado durante los primeros tres años de vida de las infancias, la realidad es que las mujeres suelen obtener un diagnóstico profesional durante la etapa de la adultez.
Esto implica mayores desafíos para las mujeres neurodivergentes como dificultades de desarrollarse en la vida cotidiana, burnouts, problemas de salud mental y masking.
Mercedes Avilés, conocida en redes sociales como Merzy, es una mujer autista de 24 años de edad originaria de Texcoco, Estado de México, pionera en el activismo sobre la neurodiversidad en Texcoco.
Merzy fue diagnosticada con el trastorno del espectro autista a los 23 años de edad, y es que ella como muchas mujeres neurodivergentes no tuvo un diagnóstico temprano durante la infancia como consecuencia de estigmas y barreras sociales que atraviesan al género y a la neurodiversidad.
En entrevista con La Cadera de Eva, Merzy relata que para ella fue impactante obtener un diagnóstico tardío. “Llegar a mi diagnóstico hasta los 23 años fue como un golpe un poco duro porque fue como, bueno, y ¿dónde está, o sea, mi yo de niña?”.
Diagnóstico tardío, una consecuencia por ser mujer
Merzy sospechó de su autismo por mucho tiempo, y es que muchas veces se preguntó por qué no podía establecer vínculos con otras personas, y por qué sufría rechazo por parte de sus compañeros, fue gracias a su propia investigación en libros y redes sociales que encontró una comunidad de personas activistas y autistas.
“Ojalá me hubieran dado el diagnóstico antes para no haber sufrido tanta discriminación, rechazo, bullying."
Para Merzy, la infancia trajo consigo preguntas sobre su identidad y la socialización con otras personas, y es que entablar conversaciones siempre fue una tarea de análisis, que para el resto del mundo parecía una actividad que no requería esfuerzo. Conocer su diagnóstico le ayudó a resignificar su infancia, y a esa pequeña niña que sentía que no tenía un lugar en el mundo.
“Hay neurólogos o profesionales que simplemente descartan el autismo por el hecho del género, el ser mujer. Existe el sesgo de género que es que, porque los criterios de los diagnósticos aún están basados en (las necesidades de los) hombres, por lo que es más difícil diagnosticar mujeres en el espectro autista”.
Para las mujeres autistas, las consecuencias de no tener un diagnóstico durante la infancia van desde sentimientos de aislamiento, depresión y pérdida de autoestima, relata Merzy, por lo que conocer y ser consciente del diagnóstico autista trae consigo sentido de pertenencia.
Merzy menciona que es importante contactar a profesionales actualizados en el autismo adulto, ya que muchas veces a las mujeres adultas se les niega la atención por el simple hecho de ser una adulta.
“Hace mucha falta escuchar de primera persona las experiencias porque muchas veces sí se tiene en cuenta los padres, a los cuidadores, pero no a la comunidad al autista, a las personas autistas”.
Desafíos en la vida de una mujer autista
La adultez también trajo consigo otras dificultades, Merzy relata que encontrar un empleo que sea amigable y que se adapte a las necesidades de las neurodivergencias es una tarea complicada. En un sistema capitalista que valora a las personas por su productividad, las personas autistas sufren de discriminación por no laboral en jornadas prolongadas de trabajo.
El primer paso para explorar los desafíos de la adultez siendo una mujer autista es la autoidentificación, relata Merzy, y es que muchas personas intentan cambiar a las mujeres neurodivergentes para emular las características de una mujer neurotípica, especialmente para cumplir roles y estereotipos de género como los relacionados a los trabajos de cuidados, la docilidad y sumisión que se espera de una mujer en las comunidades tradicionales e incluso la crianza de infancias.
Estas características propias del patriarcado le prohíben a las mujeres neurodivergentes sentir libremente, sin embargo, Merzy relata que para combatir estas creencias es necesario atender y visibilizar las necesidades de las mujeres y personas autistas como apoyar con adecuación canceladores de ruido y espacios tranquilos en lugar de intentar que “encajen en el molde de la sociedad”.
El activismo como respuesta a la falta de espacios públicos para personas neurodivergentes
“Hagamos de este mundo uno mejor en donde todas las personas estemos bien y que todos nuestros derechos sean válidos en todos los ámbitos (a través) de una mirada interseccional, es decir, comunidad LGBT, neurodivergencias y todas las disidencias. Todas las luchas son importantes”.
Tras la búsqueda de espacios abiertos a la neurodiversidad en Texcoco, Merzy se percató que no existen espacios en el Valle de México seguros para personas autistas, de ahí surgió la necesidad abogar por los derechos de las personas autistas y de crear una comunidad segura en el Estado de México.
Merzy descubrió que en su municipio la información sobre el autismo tenía sesgos de género, pues los profesionales sólo atribuían la discapacidad a los hombres, y además, no era información actualizada. “Lo primero que encontré fueron curas para el autismo en Texcoco”, explica la activista.
Su viaje en el activismo la ha hecho dar conferencias y pláticas de concientización en escuelas y trabajos, y ha establecido un círculo de personas neurodivergentes en Casa Atelier Pupa, en Texcoco. “Poco a poco estamos creando un espacio seguro para todos”.
“Sigan su instinto, si sienten que sí son autistas neurodivergentes busquen hasta que encuentren porque sí así fue mi mi descubrimiento”.
Actualmente hace activismo sobre este tema en sus redes: