¿Qué hay detrás del auge de las trad wives en TikTok e Instagram? Spoiler: el auge de la ultraderecha.
Amix, ¿te has dado cuenta de que, aparentemente, las influencers más reconocidas en redes sociales buscan la sumisión de la mujer? Seguramente te encontraste con las polémicas y preocupantes declaraciones de Natalia Torres, la analista política e influencer que planteó que para tener derecho al voto se debe aprobar un examen o relegar el voto a una persona por hogar.
Estas declaraciones siguen la línea ideológica de la empresaria y vocera estadounidense, Erika Kirk, que propone, de tajo, eliminar el voto femenino e instaurar un sistema de voto por familia. En este catastrófico escenario, ¿quién tendría derecho a votar y qué se entiende por familia?
“¿Qué hay detrás de una persona que piensa que las mujeres no podemos votar?”, cuestionó la presidenta Claudia Sheinbaum durante la conferencia matutina del 21 de julio, posicionando el tema como una realidad que ya no se puede ignorar: la ultraderecha ya avanzó y nos está costando distinguir la profundidad de su arraigue.
Hace un par de años advertimos desde La Cadera de Eva que, lo que parecían chistes en redes sociales, las tendencias con tintes tradicionalistas y conservadores como el cottage core y clean look, estaban directamente relacionados con el auge de la ultraderecha a nivel mundial.
No es casualidad que el contenido de influencers sirviera, entonces, como una herramienta para promover agendas que ponen en riesgo los avances del feminismo, la democracia y los derechos humanos que hoy en día son tangibles.
@tradwifetori Good wife guide. #foryoupage #explore ? original sound - tradwifetori
¿Pero qué es una trad wife?
Seguramente ya tienes una idea pero una trad wife (acrónimo de traditional wife o en español, “esposa tradicional”) es una mujer que adopta y promueve roles de género tradicionales y una estética inspirada frecuentemente en los modelos familiares de los años 50 y 60, según se describe en la investigación The #tradwife persona and the rise of radicalized white domesticity de Devin Proctor.
En la actualidad, este fenómeno se ha popularizado a través de redes sociales como TikTok e Instagram, basándose en la idea de que la mujer debe dedicarse exclusivamente al cuidado del hogar, la crianza de los hijos y la sumisión a su esposo, quien actúa como proveedor y líder de la familia.
¿Cómo se relaciona con el auge de la ultraderecha y la supremacía blanca?
De acuerdo con el estudio de Devin Proctor la identidad trad wife se vincula estrechamente con el auge de la ultraderecha y la supremacía blanca al funcionar como una fachada suave (soft face) que normaliza ideologías extremistas a través de una estética doméstica atractiva y nostálgica. Al presentar los roles de género de la clase media blanca de Estados Unidos de los años 50 como el estándar “tradicional”, se invisibilizan las realidades de otras etnias y se refuerza la blancura como una forma de poder estructural.
Proctor identifica que, aunque no todas las trad wives se autodenominan nacionalistas blancas, muchas utilizan hashtags en redes sociales que señalan lealtad a grupos de odio, como al slogan neo nazi “#14words”. El autor señala que esto no es nuevo, pues la “fragilidad femenina blanca” ha sido históricamente utilizada para motivar la violencia racial.
Y es que, aunque parezca mentira, influencers como Ayla Stewart han lanzado retos en redes sociales instando a las familias a tener tantos bebés blanco” como sea posible para “ganar la guerra racial” y proteger la cultura europea.
Para entender el fenómeno de las trad wives, la periodista de British Vogue, Monica Ainley, decidió someterse a un experimento personal en el que vivió como una esposa tradicional durante una semana laboral completa en su casa de París.
Ainley, madre de dos niños, dejó de utilizar su propia cuenta bancaria y le pidió a su esposo que le asignara un monto económico para ella y los niños; asumió las tareas del hogar sola y puso sus proyectos laborales en pausa y adoptó la estética femenina y sexy de siguiendo los consejos de cuentas en redes sociales.
Al terminar el experimento, Ainley descubrió que la “vida de ensueño”, en realidad era una prisión para las mujeres que asumen las tareas de cuidados y pierden su autonomía: se encontró a sí misma agotada, cansada, enojada, e incluso bebiendo para sosegar el peso de las labores domésticas que, además, le exigían ser pulcra, limpia, y pasiva.
Lo grave: este fue un ejercicio para comprender la vida de estas mujeres, se realizó en 2024 como una experimento, hoy es una realidad más común.
@mrslaurazachary Start an assignment today to get a daily task to learn how to be a great wife to your husband! Link in the bio or go to laurazachary.com #tradwife #marriage #God #husband ? original sound - Mrs Laura Zachary
¿Eres una trad wife?
¡Tranquila! Seguramente no, sin embargo, la tendencia ha crecido tanto, que puede que hayamos normalizado actitudes que le convienen a la ultraderecha. Cuando nos referimos a trad wives, generalmente se trata de la promoción de roles de género estrictos. Se promueve la creencia de que el estado “natural” de la mujer es servir a su esposo y a su familia, dejando de lado carreras profesionales e independencia económica.
En muchos casos, las seguidoras de este estilo de vida eligen que sus maridos tengan el control absoluto de las finanzas, recibiendo ellas una “mensualidad” o “quincena” para gastos domésticos.
Aunque estas características parecen tendencias menores que se sustentan bajo la supuesta elección de la mujer, el auge de este discurso no es solo estético, sino que influye en políticas públicas y sistemas legales.
El artículo de Sophia Sykes Veronica Hopner, Tradwives: Right-Wing Social Media, lo dice claro: lo que ayer parecía una subcultura es en realidad un ecosistema vivo y en crecimiento que ha sabido profesionalizar su presencia en redes sociales. Ha monetizado la ideología a través de diversos negocios, donde las influencers venden guías de hogar o cursos de redes sociales, convirtiendo el estilo de vida tradicional en una carrera lucrativa que atrae a más mujeres y que pone en riesgo nuestros derechos.
¿Qué piensan? Cuéntanos en los comentarios.

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