Este 11 de febrero, el Senado aprobó la reforma constitucional para reducir la jornada laboral en México de 48 a 40 horas semanales mediante cambios al Artículo 123.

La medida, considerada una de las transformaciones laborales más relevantes en décadas, busca actualizar un modelo que no se ha modificado de fondo desde el siglo pasado y responder al rezago del país en horas trabajadas, productividad y bienestar laboral.

A continuación, las claves para entender qué cambia, por qué es relevante y qué sigue en el proceso.

1. Implementación gradual hasta 2030

La reducción no será inmediata. El dictamen plantea una transición escalonada que comenzará en 2027 con recortes de dos horas por año. En 2026 se mantendrá el límite actual de 48 horas; posteriormente se pasará a 46 horas en 2027, 44 en 2028, 42 en 2029 y finalmente se alcanzarán las 40 horas en 2030.

La gradualidad se ha convertido en uno de los principales puntos de crítica. Organizaciones como el Frente Nacional por las 40 Horas consideran que el plazo es excesivo frente a un rezago histórico de más de un siglo. También han advertido que la reforma no garantiza explícitamente el segundo día de descanso y que el aumento de horas extra podría contradecir el espíritu de la reducción de jornada.

2. Salarios y prestaciones quedan protegidos

El texto aprobado establece que la disminución de horas no implicará reducciones salariales ni de prestaciones.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que el objetivo es mejorar la calidad de vida sin afectar el ingreso familiar, un punto especialmente sensible en un país donde millones de personas trabajadoras no perciben ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas.

3. Nuevas reglas para las horas extra

La reforma también ajusta el esquema de tiempo extraordinario. Durante la transición, el límite de horas extra semanales pasará de 9 a 12. Estas primeras 12 horas deberán pagarse al doble, mientras que cualquier excedente se remunerará al triple. Además, se mantiene la prohibición de que menores de 18 años realicen trabajo extraordinario.

Para activistas y especialistas laborales, este cambio abre la posibilidad de que las empresas compensen la reducción de jornada recurriendo más a horas extra, lo que podría diluir el impacto en el tiempo de descanso efectivo.

4. El debate sobre los días de descanso

Aunque el objetivo final son semanas de 40 horas, la reforma no establece de manera explícita dos días de descanso obligatorios y mantiene el principio constitucional de un día de descanso por cada seis de trabajo.

El titular de la STPS, Marath Bolaños, ha planteado que en la práctica la jornada de ocho horas tenderá a traducirse en semanas de cinco días laborales.

Sin embargo, legisladores como Ivonne Ortega y Jorge Álvarez Máynez, de Movimiento Ciudadano, sostienen que la omisión genera un vacío legal y han acusado que la reforma no garantiza plenamente el descanso adicional.

5. Una reforma en un contexto laboral crítico

La discusión ocurre en un escenario de alta presión sobre el mercado laboral. México es el país donde más horas se trabajan al año entre las economías de la OCDE, sin que ello se traduzca en mayor productividad o mejores ingresos.

Diversos organismos han advertido que jornadas largas elevan riesgos de enfermedades cardiovasculares, de acuerdo con la OMS, mientras que experiencias internacionales —como en Alemania y Dinamarca— muestran que menos horas pueden coexistir con mayor productividad.

El contexto nacional también refleja precariedad: millones de personas perciben salarios insuficientes, una proporción significativa de jóvenes carece de contrato fijo y más de 35 millones no cuentan con seguridad social, según datos del Observatorio de Trabajo Digno y encuestas laborales oficiales. Estudios del Tecnológico de Monterrey además documentan altos niveles de estrés entre trabajadores jóvenes.

6. Lo que falta para que entre en vigor

Para que la reforma sea oficial, aún debe ser aprobada por la Cámara de Diputados y posteriormente por la mayoría de los congresos estatales.

Aunque el Senado ya dio su aval, el coordinador de Morena, Ricardo Monreal, anunció que la discusión en San Lázaro se pausará temporalmente para abrir un periodo de consultas con el sector empresarial, lo que deja abierta la posibilidad de ajustes antes de su promulgación.

Más allá de su alcance inmediato, la reforma reabre un debate de fondo sobre el modelo laboral en México: cuánto se trabaja, cómo se distribuye el tiempo y hasta qué punto es posible equilibrar productividad con bienestar en un mercado atravesado por la desigualdad y la precariedad.