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<title>La Cadera de Eva - Voces</title>
<link>https://lacaderadeeva.com/voces</link>
<description>La Cadera de Eva - Voces</description>
<language>es-MX</language>
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<title>La Cadera de Eva</title>
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<item>
<guid>https://lacaderadeeva.com/voces/pobreza-menstrual-por-que-ocultar-menstruacion-y-desigualdades/17218</guid>
<pubDate>09/07/2026 07:10:00 p. m.</pubDate>
<title>&#191;Por qu&#233; tardamos tanto en hablar de la pobreza menstrual&#63;</title>
<description>La pobreza menstrual revela las desigualdades&#44; costos y barreras institucionales que enfrentan las personas menstruantes&#46; &#191;Por qu&#233; la menstruaci&#243;n sigue siendo una experiencia invisibilizada&#63;</description>
<content:encoded><![CDATA[<div><img src="https://blob.lacaderadeeva.com/images/2026/09/08/portadas-lcde-8-8a05eb9d.jpg" alt="¿Por qué tardamos tanto en hablar de la pobreza menstrual?" title="¿Por qué tardamos tanto en hablar de la pobreza menstrual?"></div><p>Cada 28 de mayo se celebra el Día Mundial de la <strong>Gestión Menstrual</strong>, una fecha que llama la atención sobre las condiciones necesarias para gestionar la menstruación y las desigualdades que atraviesan esta experiencia, sin embargo, la necesidad de hablar de la menstruación debería estar presente en la agenda durante todo el año.</font> Cada mes, más de 2 mil millones de personas menstrúan en el mundo, y millones no tienen acceso a productos, agua, baños o información para vivirla con dignidad: una condición que reconocemos como <strong>pobreza menstrual</strong>. Pero ¿por qué tardamos tanto en hablar de ella? Una parte de la respuesta está en que la experiencia menstrual ha sido silenciada e invisibilizada.</font></p>
<p><strong>Cuerpos que aprenden</font></strong></p>
<p>La menstruación es un proceso biológico, pero también una experiencia socialmente regulada que debe ocurrir sin dejar rastro. La sangre se oculta, el dolor se disimula y la incomodidad se resuelve a escondidas, en un baño que quizá no tiene agua, papel o privacidad. </font>Esta exigencia de invisibilidad no es natural: es una construcción histórica. A lo largo del tiempo, las sociedades han establecido formas cada vez más estrictas de controlar aquello que revela nuestra condición corporal: los fluidos, la sexualidad, la desnudez y el dolor<strong>. </strong>Muchas de estas manifestaciones fueron desplazadas al ámbito privado y rodeadas de normas de pudor, autocontrol y ocultamiento.</p>
<p>Es en este sentido que podemos hablar de un secuestro de la experiencia</font>: un proceso por el cual la vida social moderna aparta de las rutinas cotidianas aquello que confronta al sujeto con su fragilidad material y sus límites corporales. La muerte, la enfermedad, la locura, pero también la sexualidad y la naturaleza —y con ella, nuestros cuerpos— son desplazadas hacia ámbitos especializados, donde quedan sujetas a saberes, normas y prácticas específicas. En ese desplazamiento se establecen formas socialmente autorizadas de comprender lo que ocurre, intervenir sobre ello y definir quién debe hacerse cargo.</font></p>


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                                    <h3 class="post__title">Menstruación Digna:¿qué ganamos y qué falta? con Anahí Rodríguez</h3>
                                    <div>Por Luciana Wainer</div>
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<p><strong>Menstruación: una experiencia secuestrada</font></strong></p>
<p>La menstruación es paradigmática de este proceso: se desarrolla un lenguaje especializado para nombrarla y tratarla —ciclo, síntomas, síndromes—, mientras en la vida cotidiana se alude a ella con eufemismos. Al mismo tiempo, se desarrolla un saber especializado en torno a prácticas de contención y ocultamiento, acompañado de productos y tecnologías que permiten evitar que el sangrado, el olor o las manchas interfieran con las rutinas. Incluso el dolor, el cansancio o la incomodidad deben sobrellevarse sin alterar el curso habitual de las actividades.</font></p>
<p>Este aprendizaje comienza temprano: en Ciudad de México, al 65% de las personas encuestadas nadie les habló del tema antes de su menarquia</font>. Cuando la experiencia se hace visible, puede activar vergüenza y sanción social: en México, 10% ha sufrido burlas por <strong>menstruación en la escuela</strong> o el trabajo. Además, 33% ha dejado de realizar actividades por miedo a mancharse y más de la mitad siente incomodidad al hablar de menstruación con hombres.</p>


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                    <a href="https://lacaderadeeva.com/voces/salud-integral-en-menopausia-mujeres-y-cambios-fisiologicos/16439" title="Cuando el cuerpo cambia y nadie habla de ello: la menopausia" class="post post--inline">
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                                    <h3 class="post__title">Cuando el cuerpo cambia y nadie habla de ello: la menopausia</h3>
                                    <div>Por Dra. Grecia Villa Cruz</div>
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<p><strong>Un secuestro institucionalmente generizado</font></strong></p>
<p>Aunque se presenta como una responsabilidad individual, la <strong>gestión menstrual</strong> está socialmente organizada: descansa sobre tiempos, recursos y normas definidos en cada espacio social. El secuestro no es un proceso psicológico ni una transformación cultural difusa, sino institucional. En México, 20% de las personas menstruantes que estudian o trabajan no cuenta con la infraestructura necesaria, 69% señala que no hay papel higiénico en sus escuelas o centros de trabajo y 30% de quienes usan toallas desechables reporta dificultades económicas para comprarlas.</font></p>
<p>Pero esa organización no recae sobre cuerpos abstractos, sino sobre cuerpos fundamentalmente feminizados, históricamente configurados y jerarquizados por relaciones de control y desvalorización de la corporalidad reproductiva. Las instituciones —escuela, trabajo, servicios públicos, espacios urbanos— se presentan como neutrales, pero sus tiempos, espacios y reglas responden a un ideal masculino y configuran un régimen de ocultamiento e invisibilización de la menstruación. En Ciudad de México, 47% ha faltado a la escuela y 34% al trabajo durante la menstruación. La base institucional del secuestro es, así, generizada y contribuye a distribuir de manera desigual las posibilidades de participar en la vida social.</font></p>
<p><strong>El sentido político de nombrar la <strong>pobreza menstrual</strong></font></strong></p>
<p>El régimen de ocultamiento e invisibilización no solo ha individualizado la <strong>gestión menstrual</strong>, sino que también ha privatizado sus costos. La <strong>pobreza menstrual</strong> permite mostrar que afrontamos la menstruación en condiciones desiguales, y que estas pueden traducirse en exclusión, restricciones para participar en la vida cotidiana, ausentismo escolar y laboral, estigma y discriminación.</font></p>
<p>El confinamiento de la menstruación también dejó fuera de escena las condiciones materiales y los costos que implicaba apartarla de la vida cotidiana. Que hoy podamos hablar de <strong>pobreza menstrual</strong> constituye una ruptura de ese confinamiento y permite romper el silencio. No se trata de convertir la menstruación en un problema, sino de hacer visibles las desigualdades materiales que atraviesan su gestión y reconocerlas como una cuestión de derechos y justicia social. Atenderla, en el marco de este diagnóstico, nos invita a abrir una agenda de transformación: </font>no solo implica redistribuir recursos, sino replantear la base institucional que organiza la <strong>gestión menstrual</strong>, colectivizar sus costos y comenzar así a desecuestrar la experiencia.</p>
<p><br></p>
<p><strong>Fuentes de información usadas</font></strong></p>
<p>Encuesta sobre menstruación en Ciudad de México, COPRED (2024).</font></p>
<p>Primera Encuesta Nacional de <strong>Gestión Menstrual</strong> (2022), UNICEF, Essity y la colectiva Menstruación Digna México.</font></p>
<p>Segunda Encuesta Nacional sobre <strong>Gestión Menstrual</strong>, UNICEF México y Essity (2025).</font></p>
<p><br></p>]]></content:encoded>
<author></author>
</item>
<item>
<guid>https://lacaderadeeva.com/voces/cuidados-en-las-universidades-nos-cuidamos-en-comunidad/17199</guid>
<pubDate>09/05/2026 08:43:00 a. m.</pubDate>
<title>Cuidar para habitar</title>
<description>Los cuidados en los espacios universitarios</description>
<content:encoded><![CDATA[<div><img src="https://blob.lacaderadeeva.com/images/2026/09/01/portadas-lcde-8-5433d09f.jpg" alt="Cuidar para habitar" title="Cuidar para habitar"></div><p>A propósito del inicio de cursos en los espacios universitarios en nuestro país y en muchas partes del mundo, nos parece importante reflexionar acerca de los cuidados que tenemos en y para la comunidad universitaria.</font></p>
<p>El concepto de cuidados, dentro de la agenda feminista y de comprensión de una ética de igualdad y equidad entre las personas, nos ayuda a entender que son actividades interdependientes para el bienestar físico, emocional y espiritual.</p>
<p>En este sentido, nos parece relevante problematizar ¿Nos cuidamos en las universidades? ¿Cuáles son las acciones, actividades, políticas e intervenciones, que se tienen en las universidades para el cuidado de sí y en comunidad?</font></p>
<p>En principio, creemos fundamental reflexionar acerca de qué significa cuidar</font>. Afortunadamente en nuestro país, el tema de los Cuidados ha tenido un interés efervescente. Encontramos programas, seminarios, líneas de especialización, tesistas, investigaciones en diferentes espacios universitarios que se interesan por cuestiones relacionadas con la temática, lo cual es vital para seguir profundizando en esta vertiente de investigación.</p>
<p>La educación superior implica instituciones educativas cuya finalidad es formar a su población; el estudiantado tiene el propósito de profesionalizarse en algún área del saber particular. En ese entorno comparten espacio diferentes personas en diversos roles, entre ellos, administrativos, directivos y de docencia, quienes acompañan al alumnado en el proceso de enseñanza-aprendizaje y en su vida cotidiana que poco se nombra.</p>


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                                    <h3 class="post__title">42.4% de jóvenes mujeres sienten que “no se halla en ningún lugar”</h3>
                                    <div>Por Wanda Pacheco</div>
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<p>El profesorado realiza la labor de enseñanza y acompañamiento de manera cercana y empática, cumpliendo el rol de guiar a sus estudiantes en las diferentes áreas en las que se está formando, considerando las emociones y experiencias diarias.</font></p>
<p>Por ello, se plantea la discusión de las implicaciones que existen en torno a cuidarse, esto es, en principio, que se reconozcan las necesidades de los cuidados en los espacios universitarios, que se tengan las condiciones para cuidar y que vivamos a la institución como un espacio de encuentro, de empatía</font>, de diálogo constante y de compromiso; con el objetivo de ir más allá de la propia universidad, pues las personas no sólo somos estudiantes y/o docentes, también somos madres, padres, hermanas, abuelos, abuelos, tías, tíos, lo que nos posiciona con diferentes roles para darnos la posibilidad de co-construir sociedades cuidadoras.</p>
<p><br></p>
<p><br></p>
<p>REFERENCIAS</font></p>
<p>Batthyány, K. (2021). <em>El trabajo de cuidados: Una cuestión de derechos humanos y políticas públicas</em>. CEPAL / Fundación Friedrich Ebert.</font></p>
<p>Coordinación para la Igualdad de Género UNAM. (2024). <em>El derecho al cuidado: una apuesta para la igualdad y el sostenimiento de la vida en los espacios universitarios</em>. Gaceta UNAM.</font></p>
<p>Meza Navarro, P. J. (2025). ¿Quién cuida a quienes cuidan? El rol de las universidades en la construcción de una nueva lógica de cuidados. <em>Revista Educación Superior y Sociedad (ESS)</em>, 37(1), 89–112.</font></p>
<p>ONU Mujeres. (2024). <em>La perspectiva de género en las infraestructuras de cuidado en América Latina y el Caribe</em>. Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres.</font></p>
<p><br></p>]]></content:encoded>
<author></author>
</item>
<item>
<guid>https://lacaderadeeva.com/voces/clasismo-por-que-aprendemos-a-avergonzarnos-de-nuestro-origen/17198</guid>
<pubDate>09/02/2026 11:11:00 a. m.</pubDate>
<title>Manual para parecer menos de barrio</title>
<description>Clasismo&#44; prestigio y el precio de aprender a pertenecer</description>
<content:encoded><![CDATA[<div><img src="https://blob.lacaderadeeva.com/images/2026/09/01/portadas-lcde-9-2c2e2c4e.jpg" alt="Manual para parecer menos de barrio" title="Manual para parecer menos de barrio"></div><p>Hay cosas que una aprende en la universidad… Yo, por ejemplo, aprendí que había “música naca”, libros para gente “inteligente”, cultura que daba prestigio y otra que podía convertirse en motivo de burla. Aprendí que el <strong>clasismo</strong> puede usar lentes, citar autores y creerse progresista.</font></p>
<p>En la universidad estaba rodeada de personas que habían ido a museos que yo no conocía, hablaban de películas que nunca había visto y tenían referencias musicales, literarias y artísticas que para mí eran completamente nuevas. Yo había crecido en Ecatepec, en un entorno donde mis referentes culturales eran los libros vaqueros, las fiestas patronales, las ferias, las películas piratas, los tianguis, la música popular y la televisión abierta.</font></p>
<p>Ahí descubrí que existían consumos culturales que daban prestigio y otros que lo quitaban… Es decir, había música que podías escuchar y música que era “naca”, programas de televisión que podías comentar y otros que era mejor negar haber visto.</p>
<p>Aprendí que había una cantidad enorme de códigos que te volvían una persona aceptable</font>, siempre y cuando borraras cualquier rastro de tu <strong>barrialidad</strong>. Aquellos “<strong>códigos culturales</strong>” eran formas sofisticadas de ejercer <strong>clasismo</strong>.</p>
<p>Algunas veces no parecía <strong>CLASISMO</strong>,</font> se disfrazaba de humor, de ironía</font>, de actuar como un chico o una chica cool. Se castigaba socialmente a quien pronunciaba mal una palabra o a quien desconocía al autor que estaba en el top de los más leídos de <em>Gandhi</em>.</p>
<p>Para evitar el escrutinio universitario, aprendí a callarme algunos gustos, a reírme de bromas que hacían referencia a mi <strong>barrialidad</strong>. Poco a poco fui comprendiendo que en nuestro sistema existen voces que “valen la pena” ser escuchadas y otras que son segregadas debido a su origen.</p>
<p>Yo no había crecido sin cultura; había adquirido una cultura que socialmente es despreciada, folklorizada e incluso ridiculizada.</font> Crecí fuera del prestigio social y en pobreza, sin un “capital cultural” que presumir (aquel que la clase dominante legitima)</p>
<p>El <strong>clasismo</strong> decide qué música parece sofisticada y cuál parece vulgar; qué acento inspira confianza y cuál provoca burlas; qué ropa habla de “buen gusto”; qué formas de entretenimiento son consideradas cultura y cuáles son reducidas a lo corriente.</p>
<p>El <strong>clasismo</strong> nos enseña muy temprano que existen maneras correctas e incorrectas de habitar el mundo… y&nbsp;yo estaba del lado incorrecto.</font></p>
<p>Para las mujeres esa vigilancia se vuelve&nbsp; más estrecha, tenemos que vestir de&nbsp; manera correcta, comportarnos adecuadamente y demostrar constantemente que sabemos ocupar el espacio al que llegamos.</p>
<p>El <strong>clasismo</strong> no solamente nos enseña a mirar con desprecio a otras personas; también nos enseña a mirar nuestro origen con vergüenza.</font> A sentir pena de la colonia donde crecimos, de cómo hablan nuestras familias, de nuestra casa, de nuestro acento y de nuestras costumbres.</p>
<p>El éxito termina midiéndose en cómo logramos borrar las marcas de nuestro origen.</font></p>


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                                    <h3 class="post__title">Quedarse en el barrio también es resistencia
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                                    <div>Por Daniela Razo Martínez</div>
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<p>Nos disfrazamos, aprendemos a “vestir bien”, a “hablar con propiedad”; nos refinamos para alejarnos cada vez más de todo lo que pueda revelar nuestro origen. Nos obligan a sentir vergüenza de nuestra propia historia.</p>
<p>Con la normalización del <strong>clasismo</strong>, somos nosotras quienes vigilamos nuestro acento, nuestros gustos, nuestra ropa, nuestras referencias y hasta nuestra manera de habitar el mundo.</p>
<p>Por eso, reconciliarnos con nuestro origen es profundamente político</font>, no tenemos que borrar nuestra <strong>barrialidad</strong>, suavizar nuestro acento o adoptar la estética de la clase dominante.</p>
<p>Abrazar la raíz también puede ser una forma de resistencia. Conservar aquello que somos frente a una estructura que constantemente nos empuja a parecernos a un mismo ideal de éxito y de “buen gusto”.</p>
<p>Quizá lo verdaderamente revolucionario sea llegar a otros espacios sin pedir disculpas por el lugar del que venimos. Crecer sin borrarnos.</font></p>
<p>Terminé la universidad hace más de diez años y he cambiado mucho desde entonces, aprendí otros códigos, conocí otros espacios y amplié mis referentes. El <strong>clasismo</strong>, por supuesto, también me ha seguido.</p>
<p>Sé que es imposible escapar de él, sólo espero que no me alcance hasta borrarme.</font></p>
<p><br></p>]]></content:encoded>
<author></author>
</item>
<item>
<guid>https://lacaderadeeva.com/voces/salud-mental-y-cuidados-un-asunto-de-desigualdad/17186</guid>
<pubDate>08/31/2026 08:07:00 a. m.</pubDate>
<title>Salud mental y cuidados&#58; las desigualdades tambi&#233;n se sienten</title>
<description>El malestar emocional no ocurre en el vac&#237;o&#58; las condiciones econ&#243;micas&#44; el trabajo&#44; la vivienda&#44; los v&#237;nculos y la distribuci&#243;n de los cuidados tambi&#233;n moldean nuestra salud mental&#46;</description>
<content:encoded><![CDATA[<div><img src="https://blob.lacaderadeeva.com/images/2026/08/31/portadas-lcde-8-3e3ecbcf.jpg" alt="Salud mental y cuidados: las desigualdades también se sienten" title="Salud mental y cuidados: las desigualdades también se sienten"></div><p>Mañana me espera otro día de bajón. Tengo insomnio, doy vueltas en la cama y la preocupación no se va. Esta podría ser la experiencia de muchas y muchos de nosotros. En México, de acuerdo con el Módulo de Bienestar Autorreportado en 2025, el 22.5% de la población presenta indicios de ansiedad</font>, mientras que el 12.6% reporta indicios de depresión, siendo las mujeres quienes muestran más prevalencia (INEGI, 2025). La salud mental es cada vez más un problema público del que se conversa y que requiere nuestra atención también desde los estudios de los cuidados.</p>
<p><strong>Salud mental en clave de desigualdades</font></strong></font></p>
<p>Más allá de aproximarnos al malestar desde enfoques biomédicos o individuales, me interesa enfatizar que la salud mental, y su fragilidad, también se produce socialmente. La manera en que nos sentimos está estrechamente relacionada con nuestras condiciones materiales de vida: si tenemos trabajo, si podemos acceder a una vivienda, si contamos con ingresos suficientes para llegar al cierre del mes.</font> También depende de la calidad de nuestros vínculos afectivos, comunitarios y redes de apoyo. De la manera en que están organizadas las responsabilidades de cuidar. De que nuestros territorios y espacios sean lugares seguros, tengan áreas verdes y espacios públicos de recreación. La lista es larga.</p>
<p>En esta dirección, el reciente informe del Relator Especial de Naciones Unidas sobre la extrema pobreza y los derechos humanos advierte que los problemas de salud mental no pueden comprenderse al margen de las condiciones sociales y económicas</font> en las que nos encontramos las personas. La pobreza, la inseguridad económica, la precarización de las condiciones de vida y las lógicas productivistas de nuestro tiempo incrementan los riesgos para la salud mental (De Schutter, 2024). Es decir, la forma en que vivimos nuestro malestar o bienestar, y todos los matices intermedios, también puede ser leída desde las desigualdades que nos atraviesan, pues hay una distribución asimétrica de recursos que interviene en nuestra experiencia emocional y subjetiva. El pastel está repartido injustamente y se siente, aterriza en nuestros cuerpos y afectos.</font></p>


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                                    <h3 class="post__title">Ansiedad y la falta de acceso: el reto de la salud mental juvenil</h3>
                                    <div>Por Wanda Pacheco</div>
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<p><strong>Salud mental y cuidados</font></strong></font></p>
<p>Si los cuidados son prácticas que sostienen la vida, que tienen un horizonte ético que busca colocar en el centro el bienestar de las personas, las comunidades y el mundo común (Molinier y Legarreta, 2016), entonces la salud mental también ocupa un lugar importante en nuestras discusiones y apuestas políticas sobre qué significa cuidar y cómo lo estamos haciendo. Además, sabemos que la sobrecarga de trabajo doméstico y de cuidados no remunerados, realizado principalmente por las mujeres, tiene efectos importantes en su bienestar y calidad de vida.</font></p>
<p>Quizás, entonces, hablar de nuestros dolores implica abrir conversaciones que tiendan puentes entre nuestras experiencias personales y situadas con las condiciones en las que vivimos, cuidamos y somos cuidados/as. Mirarlo de este modo abre la posibilidad de preguntarnos cómo se distribuyen socialmente las posibilidades de bienestar y salud, así como qué formas más justas y sistémicas de atenderlas podemos imaginar.</p>


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<p><strong>Referencias</font></strong></p>
<p>De Schutter, O. (2024). <em>La economía del agotamiento: pobreza y salud mental</em>. Informe del Relator Especial sobre la extrema pobreza y los derechos humanos. Naciones Unidas.</font></p>
<p>Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2025). <em>Módulo de Bienestar Autorreportado (BIARE) 2025: Presentación ejecutiva de resultados</em>. INEGI.</font></p>
<p>Molinier, P., &amp; Legarreta, M. (2016). Subjetividad y materialidad del cuidado: Ética, trabajo y proyecto político. <em>Papeles del CEIC. International Journal on Collective Identity Research, 2016</em>(1).</font></p>
<p><br></p>]]></content:encoded>
<author></author>
</item>
<item>
<guid>https://lacaderadeeva.com/voces/dolly-parton-y-la-carga-invisible-de-cuidar/17178</guid>
<pubDate>08/28/2026 09:00:00 a. m.</pubDate>
<title>Dolly Parton al ritmo de los cuidados</title>
<description>M&#225;s all&#225; de la m&#250;sica country y su voz inconfundible&#44; la historia de Dolly Parton nos confronta con la sobrecarga en las labores de cuidado</description>
<content:encoded><![CDATA[<div><img src="https://blob.lacaderadeeva.com/images/2026/08/27/portadas-lcde-7-59a46d50.jpg" alt="Dolly Parton al ritmo de los cuidados" title="Dolly Parton al ritmo de los cuidados"></div><p>Todas hemos cantado alguna de sus canciones y su estilo era inconfundible. La reconocida cantautora estadounidense <strong>Dolly Parton</strong> murió esta semana a los 80 años. Los obituarios revisan su discografía, las revistas de moda evocan la reivindicación que logró del look country y en redes vuelven a sonar sus hits de los 70s y 80s. Pero hay algo más en su historia, algo más conocido para todas que sus canciones: la sobrecarga de labores de cuidado.</font></p>
<p>La artista estuvo casada casi 60 años con Carl Dean, de quien fue cuidadora de tiempo completo durante los meses previos a su fallecimiento, hace año y medio. Según declaró ella misma a la revista <em>People</em> poco antes de morir, ese cuidado le costó su propia salud: dejó de atender síntomas, pospuso revisiones médicas, se borró de su propia vida para sostener la de otro. Cuando su compañero de vida se fue, ella también se apagó.</font></p>
<p>Se habla del llamado “efecto viudez”:</font> estudios médicos sugieren que el cónyuge sobreviviente enfrenta un riesgo más alto de morir en los meses posteriores a la pérdida de su pareja y suele explicarse por el estrés fisiológico del duelo. Pero hay una postura menos citada y quizá más incómoda: para muchas mujeres, el duelo no es solo la ausencia de la persona amada, sino la desaparición del rol que les daba sentido</font>. Cuidar no fue una faceta en la vida de Dolly; fue, durante un tiempo, su identidad completa. Y cuando esa identidad ya no tuvo a quién sostener, no supo qué otra cosa quedaba debajo.</p>


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                    <a href="https://lacaderadeeva.com/actualidad/dolly-parton-4-lecciones-sobre-la-sensualidad-y-la-vejez/8800" title="Dolly Parton: 4 lecciones sobre la sensualidad y la vejez" class="post post--inline">
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                                    <h3 class="post__title">Dolly Parton: 4 lecciones sobre la sensualidad y la vejez</h3>
                                    <div>Por ARANTZA DÍAZ</div>
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<p>Esto no es exclusivo de <strong>Dolly Parton</strong> ni de Estados Unidos. A muchas mujeres se les enseña, desde niñas, que su valor se mide en cuánto dan, no en quiénes son. Se les entrena para anticipar necesidades ajenas antes que las propias, para posponerse con naturalidad, casi como virtud. El problema no es cuidar –porque cuidar puede ser un acto profundo de amor–, sino que ese cuidado termine siendo lo único que las define.</font> Cuando quien recibe el cuidado desaparece, ya sea porque muere, crece o se recupera, la cuidadora se queda sin mapa. No sabe quién es fuera de esa función porque nunca tuvo permiso de averiguarlo.</p>
<p>De acuerdo con Family Caregiver Alliance, organización que estudia el cuidado familiar en Estados Unidos, la pérdida del rol de cuidador constituye una segunda pérdida, distinta y a veces tan profunda como la de la persona cuidada, incluso cuando la persona cuidada sigue con vida, por ejemplo cuando un hijo con discapacidad crece y gana autonomía, o cuando un padre mayor finalmente fallece tras años de atención. La cuidadora queda con las manos vacías y, muchas veces, sin haber construido nada propio mientras cuidaba: ni una rutina, ni una amistad, ni un espacio mental que le perteneciera solo a ella.</p>
<p>Por eso es importante separar dos ideas que suelen mezclarse: cuidar a alguien y desaparecer en el proceso no son la misma cosa, aunque la cultura las presente como inseparables, como si fueran la prueba máxima del amor. </font>Una mujer puede cuidar con entrega y, al mismo tiempo, conservar una versión de sí misma que no depende de a quién está cuidando. No es egoísmo ni indiferencia; es apenas la posibilidad de que, cuando termine el cuidado, quede alguien reconocible del otro lado.</p>
<p><strong>Dolly Parton</strong> deja una obra artística inmensa y una filantropía que trascenderá generaciones. Pero también, sin proponérselo, una pregunta incómoda para quienes cuidan hoy a alguien más: si mañana esa persona ya no estuviera, ¿quién quedaría? </font>Contestarla a tiempo, puede ser la forma más revolucionaria de autocuidado. Y ese ritmo sí nos gusta.</p>
<p><br></p>]]></content:encoded>
<author></author>
</item>
<item>
<guid>https://lacaderadeeva.com/voces/angela-davis-en-la-unam-cuando-las-instituciones-no-escuchan/17172</guid>
<pubDate>08/27/2026 02:47:00 p. m.</pubDate>
<title>La esperanza de Angela Davis&#44; pese a la Universidad</title>
<description>El regreso de Angela Davis a M&#233;xico estuvo marcado por protestas estudiantiles y una Universidad que no supo escuchar&#46;</description>
<content:encoded><![CDATA[<div><img src="https://blob.lacaderadeeva.com/images/2026/08/27/whatsapp-image-2026-08-27-at-093515-3b8bad77.jpeg" alt="La esperanza de Angela Davis, pese a la Universidad" title="La esperanza de Angela Davis, pese a la Universidad"></div><p>Angela Davis dijo, en el momento más potente de su paso por la UNAM, que el principal trabajo del activismo es mantener la esperanza</font>. Después de 57 años sin pisar México, la filósofa, autora y activista regresó al país acompañada de su compañera de vida, <strong>Gina Dent</strong>, profesora de Estudios Feministas en la Universidad de California en Santa Cruz, coautora con Davis del libro <em>Abolición, feminismo, ¡ahora!</em> y activista abolicionista desde hace más de dos décadas. Tras semanas de expectación, centenares de personas, en su mayoría universitarias, hicieron fila desde temprano para escuchar a ambas en lo que se anunció como un diálogo magistral en el marco de la FILUNI, en la sala Miguel Covarrubias de la UNAM.</p>
<p>Davis y Dent estuvieron magníficas. La Universidad decepcionó, y lo hizo de dos maneras que, en el fondo, son la misma falla: no supo escuchar.</font></p>
<p>No escuchó, primero, en el terreno logístico. El evento se realizó en una sala con aforo menor a mil personas, y hubo que habilitar espacios adicionales para que los centenares que quedaron fuera vieran la transmisión de TV UNAM. La Universidad Nacional no midió el poder de convocatoria de una de las mayores pensadoras antirracistas y feministas contemporáneas.</font></p>
<p>Tampoco escuchó en el terreno político. En un diálogo cuyo eje era el <strong>antipunitivismo</strong>, la institución no anticipó que se suscitaran protestas por actos de violencia institucional, particularmente el caso de Arturo Lugo Macías, "Schevek"</font>, ni tuvo un plan para hacer frente a una audiencia previsiblemente politizada y combativa. No por nada eran admiradoras de Davis.</font></p>
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            <div>Fotografía: Wanda Pacheco</span></div>
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<p>Confieso que después de los primeros minutos de protesta yo también quería que el alumno que protestaba bajara del escenario. Su desdén por las peticiones de permitir hablar a las invitadas me pareció más una expresión de privilegio masculino que de protesta genuina</font>. Aun así, lamenté los argumentos de Rosa Beltrán al pedirle que considerara no a las compañeras que habían esperado durante horas, sino el esfuerzo de la Universidad por lograr el evento: una súplica autorreferencial que repetía, en espejo, la misma falta de escucha que había producido el problema.</font></p>
<p>Y me pareció un error el performance de Amneris Chaparro, quien, micrófono en mano, le espetó "a mí un vato no me va a decir qué hacer", como si no fuera ella quien ostentaba el poder simbólico en ese momento. Los cánticos de "vatos fuera" que siguieron fueron una contradicción ante lo que Davis y Dent llevan décadas cuestionando: la idea de que el conflicto se resuelve expulsando al que incomoda en vez de tramitarlo colectivamente. Un feminismo que utiliza el escenario de un diálogo sobre abolición para responder con expulsión está repitiendo, a escala pequeña, el mismo reflejo punitivo que el libro de Davis y Dent busca desmontar.</font> Ese fue el problema de fondo.</p>


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                    <a href="https://lacaderadeeva.com/actualidad/que-ocurrio-durante-la-visita-de-angela-davis-y-gina-dent-en-cu/17169" title="Así se vivió la visita de Angela Davis y Gina Dent en CU" class="post post--inline">
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                                    <h3 class="post__title">Así se vivió la visita de Angela Davis y Gina Dent en CU</h3>
                                    <div>Por Wanda Pacheco</div>
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<p>El diálogo duró menos de una hora y fue deslucido. Davis y Dent sacaron el mayor provecho posible a preguntas superficiales y poco trabajadas, lamentables frente a la posibilidad de que dos mentes brillantes sostuvieran, con mínima moderación, un análisis sobre el lugar del abolicionismo feminista en los tiempos que corren, en México y en el mundo. Aun así, encontraron las fisuras para hablar de la importancia de la imaginación política, de la escucha, de sostener la incomodidad del disentimiento, y de esa idea que da título a esta columna: que mantener la esperanza es, en sí mismo, el trabajo central del activismo.</font></p>
<p>El evento cerró con otro enfrentamiento entre universitarias y autoridades, que intentaron contener el turno de preguntas con tarjetas de preguntas supuestamente hechas con antelación por el público. Ante el rechazo generalizado a la maniobra, las propias Davis y Dent lamentaron no tener más tiempo para dialogar con los asistentes, para hablar de los alcances de la justicia restaurativa, para idear en colectivo esa esperanza por el futuro.</p>
<p>Estoy segura de que muchas y muchos entramos a esa sala conteniendo la emoción de escuchar a dos referentes brillantes y generosas, y salimos conteniendo la decepción por una Universidad donde la planeación y la escucha, esas dos formas concretas de tomar en serio a quien tienes enfrente, brillaron por su ausencia. Queda, sin embargo, la tarea que la propia Davis nombró: sostener la esperanza incluso frente a quienes no saben acogerla.</font></p>]]></content:encoded>
<author></author>
</item>
<item>
<guid>https://lacaderadeeva.com/voces/cuatro-puntos-sobre-como-la-ia-afecta-a-las-mujeres/17140</guid>
<pubDate>08/24/2026 08:30:00 a. m.</pubDate>
<title>Derechos humanos de las mujeres&#44; igualdad e Inteligencia Artificial</title>
<description>La IA puede reproducir y profundizar desigualdades de g&#233;nero&#58; desde los sesgos algor&#237;tmicos y la brecha econ&#243;mica hasta la vigilancia y la violencia digital&#46; Organizaciones feministas llaman a poner los derechos de las mujeres y ni&#241;as en el centro de su gobernanza&#46;</description>
<content:encoded><![CDATA[<div><img src="https://blob.lacaderadeeva.com/images/2026/08/20/portadas-lcde-7-7e97c10c.jpg" alt="Derechos humanos de las mujeres, igualdad e Inteligencia Artificial" title="Derechos humanos de las mujeres, igualdad e Inteligencia Artificial"></div><p>Una columna de&nbsp;<a href='https://lacaderadeeva.com/autor/aimee-vega-montiel/15078' target='_blank'>Aimée Vega Montiel</a></font></p>
<p>La Alianza Global de Medios y Género (GAMAG), la Red UniTWIN de la UNESCO sobre Género, Medios y TIC y la WACC hicieron un llamado conjunto al Diálogo Global de las Naciones Unidas sobre la Gobernanza de la Inteligencia Artificial y a la Cumbre de la IA para el Bien (AI for Good Summit), que tuvieron lugar en la sede de la ONU en Ginebra a inicios de julio, a comprometerse con un sistema de inteligencia artificial al servicio de las mujeres y las niñas.</font></p>
<p>De acuerdo con estas organizaciones, los debates sobre la IA y los derechos humanos de las mujeres no son nuevos. Tanto las discusiones iniciales como las contemporáneas continúan girando en torno al poder, la desigualdad y la discriminación</font>. En la década de 1990, la socióloga Judy Wajcman advirtió que las tecnologías no son dispositivos neutrales, sino espacios mediados por relaciones de poder que refuerzan la desigualdad entre mujeres y hombres. Wajcman subrayaba que la tecnología constituye un territorio dominado por los hombres y por el patriarcado, lo que explica por qué la desigualdad se reproduce y se refuerza a través de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).</p>
<p>En este contexto, señalan GAMAG, la UNITWIN y WACC, la inteligencia artificial se presenta como el nuevo paradigma capaz de resolver problemas que ni los Estados ni las sociedades han logrado solucionar en materia de derechos humanos. Lejos de ello, la IA ha profundizado la desigualdad social con consecuencias multiples</font>: la erosión del derecho a la privacidad, la profundización de la discriminación y la desigualdad, los riesgos para la libertad de expresión y el acceso a la información, las amenazas a la transparencia y la rendición de cuentas y los daños estructurales a la autonomía y la autodeterminación.</p>
<p>En lo que respecta a los derechos humanos de las mujeres, la IA representa un punto de inflexión crítico con efectos en varias direcciones</font>:</p>
<p><strong>&nbsp;</strong></p>
<p><strong>Sesgo algorítmico y discriminación</strong>.</font> Los sistemas entrenados con datos históricos reproducen con frecuencia la desigualdad de género en lugar de corregirla. Esto se traduce en resultados discriminatorios para las mujeres en ámbitos clave</font> como los procesos de contratación, el acceso al crédito, el diagnóstico médico y la asignación de recursos.</p>
<p><strong>Desigualdad económica</strong>. </font>La automatización impulsada por la IA afecta de manera desproporcionada a los sectores donde las mujeres están sobrerrepresentadas, incluidos los trabajos administrativos y de servicios. Esta dinámica corre el riesgo de ampliar las brechas económicas de género ya existentes </font>y limitar el acceso de las mujeres a empleos bien remunerados.</p>
<p><strong>Vigilancia y afectaciones a la privacidad</strong>.</font> Tecnologías como el <strong>reconocimiento facial</strong> presentan menores niveles de precisión cuando se aplican a mujeres.</font> Estas imprecisiones aumentan la probabilidad de identificaciones erróneas en actividades policiales y otros contextos de alto impacto, socavando el derecho de las mujeres a la privacidad y al debido proceso.</p>
<p><strong>Violencia contra las mujeres y acoso en línea</strong>.</font> Las herramientas de IA se utilizan cada vez más para generar imágenes deepfake, automatizar contenidos misóginos y amplificar campañas de acoso dirigido.</font> Estas prácticas amenazan la seguridad, la dignidad y la participación de las mujeres en los espacios digitales. Se han documentado efectos particularmente graves sobre mujeres políticas, defensoras de derechos humanos y periodistas. Esta escalada tiene consecuencias de gran alcance para la participación democrática, la libertad de expresión y la igualdad de género.</p>


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                    <a href="https://lacaderadeeva.com/tecnologia/con-article-19-la-cadera-de-eva-investiga-censura-algoritmica/15181" title="Con apoyo de ARTICLE 19, La Cadera de Eva investiga la censura algorítmica" class="post post--inline">
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                                    <h3 class="post__title">Con apoyo de ARTICLE 19, La Cadera de Eva investiga la censura algorítmica</h3>
                                    <div>Por Cadera de Eva</div>
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<p><br></p>
<p>Un problema fundamental asociado a los identificados por las organizaciones, es la falta de datos y de mecanismos de rendición de cuentas, lo que dificulta la gobernanza de la IA</font>, cuyos principios deberían situar los derechos humanos de las mujeres en el centro. En este contexto, advirtieron que se presta escasa atención a la relación entre innovación y derechos humanos, cuando la innovación debería entenderse precisamente como un medio para garantizar la protección de estos derechos.</p>
<p>Los problemas están vinculados al incumplimiento, por parte de los Estados, de las convenciones e instrumentos internacionales de derechos humanos destinados a garantizar los derechos fundamentales de todas las mujeres, así como al incumplimiento, por parte de las empresas de medios y tecnología, de las leyes y regulaciones vigentes. La estructura algorítmica está ampliando la opresión, la explotación y la subordinación de las mujeres y las niñas.</font></p>
<p>Por estas razones, académicas y activistas feministas de esas organizaciones, hicieron un llamado a una revolución de género en la inteligencia artificial y en las tecnologías del futuro</font>, con el fin de impulsar una IA al servicio de las mujeres y las niñas.</p>
<p><br></p>]]></content:encoded>
<author></author>
</item>
<item>
<guid>https://lacaderadeeva.com/voces/personas-desaparecidas-en-mexico-cuidar-la-memoria/17138</guid>
<pubDate>08/22/2026 08:39:00 a. m.</pubDate>
<title>Personas buscadoras&#58; no nos llamen protagonistas</title>
<description>En M&#233;xico&#44; miles de familias buscan a sus seres queridos mientras enfrentan obst&#225;culos institucionales&#44; riesgos y estigmas&#46; Buscar no solo es exigir justicia&#58; tambi&#233;n es una forma de cuidar la memoria&#44; los v&#237;nculos y la dignidad de quienes desaparecieron&#46;</description>
<content:encoded><![CDATA[<div><img src="https://blob.lacaderadeeva.com/images/2026/08/19/portadas-lcde-7-d9a60d6d.jpg" alt="Personas buscadoras: no nos llamen protagonistas" title="Personas buscadoras: no nos llamen protagonistas"></div><p>Un día desaparece una persona que amas y, pese al inmenso dolor, encuentras las fuerzas necesarias para buscarle. Buscar significa enfrentarte a una serie de peligros tanto en el territorio como en el escritorio, pues el aparato estatal y sus instituciones muchas veces obstaculizan, retrasan o incluso desacreditan tu búsqueda.</font> Parece que buscar a quienes amamos fuera el verdadero problema de este país y no la desaparición misma.</p>
<p>De acuerdo con el <a href='https://versionpublicarnpdno.segob.gob.mx/Dashboard/Index' target='_blank'>Registro Nacional de <strong>Personas Desaparecidas</strong> y No Localizadas</a>, hasta el 16 de agosto de 2026, la cifra asciende a un total de 134 mil 266 personas que no volvieron a sus hogares.</font> Detrás de esa cifra hay un sinfín de experiencias traumáticas y de vidas trastocadas, pues alrededor de cada caso incontables familiares, amistades y comunidades enteras reciben el impacto físico, psicológico y social de estos crímenes.</p>
<p>Con motivo del 30 de agosto, Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas,</font> es necesario voltear a ver a quienes, en medio del dolor y la incertidumbre, buscan a sus seres queridxs.</p>
<p><strong>¿Cómo pueden desaparecer tantas personas?</font></strong></font></p>
<p>Como docente universitario, suelo abordar este tema en mis clases. </font>Para ayudar a mis estudiantes a dimensionar la magnitud del problema, busco el número de habitantes de un barrio, colonia o localidad que les resulte familiar y cuya población sea equiparable a esta cifra. “Imaginen que un día llegan a tal lugar y no encuentran a nadie. Caminan de un lado para otro, pero todas las personas se esfumaron; no queda ni un alma ahí… ¿En dónde podrían estar? ¿Por qué no podemos encontrar a tantas personas?”</p>
<p>Una ciudad vuelta fantasma y su largo silencio. La realidad de un México que, por más que la miremos de frente, nos resistimos a entender y que corre el riesgo de convertirse solamente en una cifra muda. Por ello, es importante visibilizar que la indiferencia y la frivolidad recrudecen los efectos de la desaparición, pues ambas deslegitiman la búsqueda y contribuyen a normalizar la impunidad.</font></p>
<p>Además de invitar a mis estudiantes a visualizar la escala en que esta crisis nos golpea, también les hablo del día en que dejó de ser distante para mí. Cuando el 15 de enero de 2023 se reportó la desaparición de <strong>Antonio Díaz</strong> Valencia, líder comunitario de Aquila, Michoacán, y <strong>Ricardo Arturo Lagunes</strong> Gasca, abogado defensor de derechos humanos </font>que acompañaba jurídicamente a la comunidad, esta realidad alcanzó las fibras más sensibles de mis redes cercanas.</p>
<p>Amistades y familiares de Ricardo y Antonio tomamos plazas y avenidas principales para visibilizar su caso mediante marchas, plantones y manifestaciones. Detrás de estos actos públicos hay un gran número de acciones legales, de investigación y de coordinación que permanecen invisibles al público; lamentablemente, cuando no se mira todo el trabajo que implica la búsqueda, las movilizaciones terminan juzgándose desde el prejuicio. </font>Aún escucho las frases lanzadas por transeúntes mientras nos manifestábamos: “Ponte a trabajar”, “mejor pónganse a estudiar”, “dejen de estar de huevones”.</p>
<p>Sólo entonces me di cuenta de que nunca había reaccionado ante la gravedad de esta crisis hasta que llegó a mi puerta</font>; que había vivido en negación, en la comodidad de la distancia. Así entendí cómo la apatía y la indiferencia revictimizan a quienes buscan e intensifican la carga emocional que ya les atraviesa.</p>
<p>Aún más, desacreditar políticamente a las <strong>personas buscadoras</strong> e interpretar su lucha como una estrategia partidista o un intento por obtener protagonismo forma parte del problema. En un video difundido por el medio <em>Tercera Vía</em>, una madre buscadora responde al senador del PT Miguel Ángel Lucero Olivas, quien aludió al supuesto deseo de protagonismo de las <strong>personas buscadoras</strong>:</p>
<p><em>Estamos aquí porque nos partieron la madre desde que nos quitaron a nuestros hijos. ¿Y sabe qué? Con estas manos voy y saco cuerpos de la sierra donde usted jamás… nunca se va a meter, haciendo el trabajo que a lo mejor usted no hace sentado a dos nalgas ahí donde está. No nos llame protagonistas, no estamos aquí porque queremos.</em> </font>(Fragmento de la respuesta de una madre buscadora, agosto de 2026).</p>


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                                    <h3 class="post__title">“Hasta encontrarte”: el teatro como espejo del dolor de las buscadoras</h3>
                                    <div>Por Sandra Rojas</div>
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<p><strong>¿Qué responsabilidad tenemos?</strong></font></p>
<p>La indiferencia generalizada fue y sigue siendo un trago amargo</font> y, aunque es necesario considerarla en el panorama general de la crisis, detenernos únicamente en ella impediría reconocer la fuerza de la acción colectiva de quienes buscan y cuidan la vida.</p>
<p>En primer lugar, porque la acción colectiva mantiene con vida la esperanza y la lucha. Desde la Plaza de Mayo en Buenos Aires hasta la Glorieta de las <strong>Personas Desaparecidas</strong> en Ciudad de México, socializar las acciones de búsqueda ha mostrado ser una estrategia eficaz para enfrentar el riesgo</font> —real y despiadado— que representa buscar en países que no cuidan a quienes cuidan ni defienden a quienes nos defienden. En segundo lugar, porque buscar a una persona desaparecida es una forma de cuidado que se niega a aceptar que una vida pueda volverse prescindible.</p>
<p>Buscar también es cuidar y defender la memoria, los vínculos y la dignidad de las comunidades. Buscar es cuidar el nombre y la lucha de personas como Ricardo y Antonio, quienes nos cuidaron, nos defendieron y a quienes honramos.</font> Asimismo, quienes buscan también necesitan ser cuidados: nadie debería verse obligado a arriesgar la vida y asumir tareas que corresponden al Estado para encontrar a una persona que ama. Acuerpar su lucha e interpelar la indiferencia, la impunidad y la negligencia es nuestra responsabilidad colectiva.</p>
<p><br></p>
<p><em>Este texto reelabora algunas reflexiones de una columna del autor publicada en <a href='https://www.lajornadamorelos.mx/especial/homenaje-a-samir-flores-seis-anos-de-resistencia-y-memoria/' target='_blank'>La Jornada Morelos el 20 de febrero de 2025.</a></font></em></p>
&nbsp;
<p><br></p>]]></content:encoded>
<author></author>
</item>
<item>
<guid>https://lacaderadeeva.com/voces/america-latina-el-patio-delantero-de-la-extrema-derecha/17135</guid>
<pubDate>08/19/2026 12:53:00 p. m.</pubDate>
<title>El nuevo &#34;patio delantero&#34;</title>
<description>En la nueva etapa del capitalismo global&#44; Am&#233;rica Latina juega un rol clave&#44; en pugna y codiciado&#46; Quienes firman esta nota se preguntan por su papel crucial en el actual avance de la derecha internacionalista&#46;</description>
<content:encoded><![CDATA[<div><img src="https://blob.lacaderadeeva.com/images/2026/08/19/patio-delantero-x-azul-blaseotto-original-alta-ok-e6098a96.jpg" alt="El nuevo patio delantero" title="El nuevo patio delantero"></div><p>América Latina protagoniza una ola de extrema derecha y el mapa político da cuenta de esa mutación de colores vívidos. </font>A comienzos de siglo la región se hizo conocida por movimientos sociales e insurrecciones desde abajo, seguidos por la "marea rosa", que instaló gobiernos progresistas y de izquierda, a lo que continuó un empuje transfeminista, que tuvo en la "marea verde" de las luchas por el derecho al aborto un punto de ebullición clave. Pero la marea ha cambiado de dirección: doce de las últimas quince elecciones presidenciales fueron ganadas por candidatos de derecha. El mapa regional hoy tiene otra colorimetría.</p>
<p>¿Cómo se modula un hemisferio cada vez más dominado por la extrema derecha? Modelado sobre el presidente argentino <strong>Javier Milei</strong> y el presidente salvadoreño Nayib Bukele, y desplegándose a la sombra de Donald Trump y <strong>Marco Rubio</strong>, sobresalen sus dinámicas violentas, crueles y, sin embargo, coordinadas. Como lo ilustran las recientes iniciativas de Rubio en torno a la conferencia llamada “<a href='https://thehill.com/homenews/administration/5972315-state-department-transnational-political-threat/' target='_blank'>Resurgencia del Terrorismo Político</a>” y al lanzamiento del “<a href='https://www.theguardian.com/us-news/2026/mar/07/trump-shield-of-americas-summit' target='_blank'><strong>Escudo de las Américas</strong></a>”, la extrema derecha opera cada vez más como una suerte de proyecto "internacionalista".</font></p>
<p>Con vínculos financieros, ideológicos, teológicos y políticos que se lubrican y profundizan constantemente, la extrema derecha internacional está más conectada, es más agresiva y actúa a más velocidad que nunca. El uso de nuevas tecnologías y su fusión con el gran capital tecnológico multiplica sus plataformas de intervención y de propagación de ideas, al mismo tiempo que llena sus bolsillos.</font> Tales son las fuerzas que están disputando el mapa regional, donde lo electoral es un elemento clave pero, por cierto, no el único.</p>
<p>Esta extrema derecha o "la internacional de la derecha", como la llama el propio Milei, emerge en las fisuras de un terremoto geopolítico. Ya no habitamos un mundo bipolar, como en la Guerra Fría, ni unipolar, con Estados Unidos proclamándose <em>hegemón</em> global</font>. Asistimos a una multipolaridad real, en la que China, Rusia, la Unión Europea, Irán y otros actores frenan el poder estadounidense.</p>
<p>Para muchos análisis, la intensificación de las potencias regionales evoca la Doctrina Monroe, la política que desde el siglo XIX designaba a América Latina como el "<strong>patio trasero</strong>" de Estados Unidos. Buscando ejercer y explicitar su mayor influencia sobre el hemisferio occidental, la administración Trump se ha apoyado en esa historia, rebautizándola con poca gracia como la "Doctrina Donroe" y reivindicando la idea del "<strong>patio trasero</strong>". Sin embargo, esa vieja metáfora no logra capturar cuán central se está volviendo América Latina para el nuevo orden geopolítico y para la propia extrema derecha. </font>Para entender mejor hoy América Latina proponemos la imagen del "patio delantero":</font> un laboratorio emergente de experimentación imperial y fascista.</p>
<p>Esto significa un desplazamiento. Los gobiernos de extrema derecha se unen en torno a causas comunes y construyen nuevos enemigos. El marco es una nueva etapa del <strong>capitalismo global</strong>: el extractivismo intensificado, la financiarización de las economías y la militarización son sus causas transnacionales. </font>Y a quienes esta lógica de reorganización capitalista llamará "enemigos internos" también adquieren un carácter cada vez más transnacional: migrantes, pueblos indígenas, movimientos transfeministas, luchas ambientalistas que, ahora, convergen con la etiqueta de "narcoterroristas".</p>
<p>Este nuevo y último término, que sintetiza la "guerra contra las drogas" con la palabra clave usada pos11 de septiembre de 2001, opera simultáneamente como apelación a la seguridad y como convocatoria a la eliminación de la “amenaza”. A medida que el "terrorismo" se expande semánticamente para abarcar a todo adversario imaginable, queda claro que el internacionalismo, la solidaridad entre luchas a través de distintos territorios, es el blanco último de la actual internacional de ultraderechas. En síntesis: la <strong>ultraderecha</strong> global está articulada como nunca antes y parte de esa articulación incluye </font>señalar cualquier solidaridad transfronteriza de las luchas como objeto de criminalización delictiva. </font>Porque son ellas las que interrumpen ese nuevo<a href='https://www.ojala.mx/es/ojala-es/repensamos-la-reproduccion-social' target='_blank'> </a><a href='https://www.ojala.mx/es/ojala-es/repensamos-la-reproduccion-social' target='_blank'>triángulo</a> de acumulación del capital, ordenado y conectado por lo financiero, lo extractivo y lo militar.</p>


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                                    <h3 class="post__title">La ultraderecha vs. los derechos sexuales y reproductivos</h3>
                                    <div>Por Luciana Wainer</div>
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<p><strong>El "antiterrorismo" de las Américas</font></strong></p>
<p>El 16 de julio pasado se celebró en Washington la conferencia largamente planificada por <strong>Marco Rubio</strong> y Stephen Miller sobre "La Resurgencia del Terrorismo Político". Delegados de más de 60 países asistieron para escuchar a funcionarios del gobierno estadounidense predicar sobre la amenaza más grave a la "civilización" y para coordinar respuestas policiales y militares. Luego de que ese gobierno recortara los programas federales que monitorean la violencia de extrema derecha, la conferencia se asentó sobre la afirmación que invierte su carga de responsabilidad, diciendo que la vasta mayoría de la violencia histórica y contemporánea emana de "la extrema izquierda".</font></p>



<p>Como buena parte del discurso de Rubio, las palabras del subsecretario de Estado Christopher Landau se centraron en la década de 1970, con énfasis por ejemplo en las organizaciones sudamericanas Tupamaros y Montoneros, a las que designó como grupos terroristas. En lo que respecta a la referencia a Argentina, esto constituye una inversión flagrante del relato histórico: desconoce el terrorismo de Estado perpetrado por la dictadura militar y adopta, en cambio, el propio lenguaje de los genocidas para caracterizar a esas organizaciones políticas. </font>Cuando <a href='https://www.state.gov/releases/office-of-the-spokesperson/2026/07/remarks-at-the-opening-of-the-ministerial-on-the-resurgence-of-political-terrorism' target='_blank'>Landau</a> celebra la "derrota" de la resistencia de izquierda ("puede ser derrotada porque ha sido derrotada, y podemos volver a derrotarla"), habla de una derrota que incluyó la tortura y desaparición de miles de personas, actos que han sido juzgados y condenados en Argentina como crímenes de lesa humanidad.</p>
<p>Tras el plenario de apertura, el canciller argentino Pablo Quirno brindó la conferencia central del almuerzo. <a href='https://www.batimes.com.ar/news/world/rubio-says-united-states-wants-to-globalise-fight-against-far-left-terrorism.phtml' target='_blank'>Aseguró</a> a la audiencia que el gobierno de Milei continuará coordinando con Estados Unidos para eliminar todo aquello que considere "terrorismo de izquierda." "Lo que enfrentamos," advirtió Quirno, "es un enemigo que no conoce fronteras y sigue moviéndose, buscando fisuras."</p>
<p>La iniciativa liderada por Estados Unidos contra el "terrorismo político" ha sido comparada con la Operación Cóndor </font>por expertos como el juez federal argentino <a href='https://www.pagina12.com.ar/2026/07/19/el-gobierno-se-suma-a-la-reversion-del-plan-condor-y-la-oposicion-reclama-explicaciones/' target='_blank'>Adrián Grünberg</a>, presidente de un tribunal que juzgó esos hechos como crímenes de lesa humanidad. La primera reunión de la Operación, respaldada por la CIA y celebrada en 1975 en el Chile de Pinochet, reunió a las dictaduras de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Brasil. Según el tribunal, fue allí donde formalizaron un acuerdo "con el propósito de organizar un sistema de represión, persecución y aniquilamiento de opositores políticos de izquierda en toda la región."</p>
<p> <strong></strong></p>
<p><strong>El "Escudo" de las Américas</font></strong></p>
<p>Tras el asesinato indiscriminado de cientos de personas en el mar acusadas de ser  "narcoterroristas" y luego de la invasión de Venezuela, la administración Trump lanzó sus iniciativas hemisféricas centrales: el <strong>Escudo de las Américas</strong> y la Coalición Contra los Cárteles de las Américas (<a href='https://www.whitehouse.gov/presidential-actions/2026/03/commitment-to-countering-cartel-criminal-activity/' target='_blank'>A3C</a>). Con el propósito declarado de combatir el crimen, el narcotráfico, la migración y la influencia china en el hemisferio, estos proyectos representan el esfuerzo más ambicioso hasta la fecha para coordinar a más de una docena de gobiernos de derecha en América Latina y el Caribe.</font></p>
<p>En una mesa redonda en el mes de marzo con Milei, Bukele, el presidente ecuatoriano Daniel Noboa y el presidente chileno José Antonio Kast, entre otros, Rubio presentó a Kristi Noem como “enviada especial para el <strong>Escudo de las Américas</strong>”. La exsecretaria de Seguridad Interior, que acababa de supervisar la campaña de "deportaciones masivas" del ICE en ciudades estadounidenses, <a href='https://www.youtube.com/watch?v=Wp0lNwYUDuM&t=230s' target='_blank'>declaró</a> que se trataba de una misión compartida "para ir tras esos narcoterroristas que están destruyendo a nuestros pueblos".</p>
<p>Al detallar la A3C, Pete Hegseth y Stephen Miller se hicieron eco de esa definición. El programa designa "varios cárteles y pandillas transnacionales como organizaciones terroristas extranjeras" y se compromete a "operacionalizar el poder duro para derrotar estas amenazas a nuestra seguridad y civilización". Esto corre en paralelo con el trabajo interno de Miller para clasificar a "Antifa" como organización terrorista, lo cual ya tuvo sus primeros resultados: condenas extraordinarias por terrorismo, al menos 50 años de prisión para cada uno de los quince manifestantes antideportación tras una "manifestación ruidosa" frente a un centro de detención en Texas, en solidaridad con las personas detenidas. En el caso de la A3C, Miller <a href='https://www.youtube.com/watch?v=6Cyx1840PAA' target='_blank'>explicó</a> que "no existe una solución de justicia penal para el problema de los cárteles". Los cárteles, añadió, "son el ISIS y Al Qaeda del hemisferio occidental, y deben ser tratados con la misma brutalidad".</p>
<p>Sobre esas mismas bases se han justificado los ataques multilaterales de Estados Unidos contra Venezuela y Cuba. </font>Poco después de su conferencia "antiterrorista", el Departamento de Estado publicó un informe de cien páginas titulado "Cuba: La Capital del Comunismo del Siglo XXI". Esta lectura neo-macartista de la “influencia” cubana busca conectar historias internacionales de la izquierda, desde el Black Power y los movimientos guerrilleros de los años setenta, hasta los movimientos como Black Lives Matter, Antifa y los Socialistas Democráticos de América en la actualidad, para justificar su ofensiva. Concluye que Estados Unidos enfrenta hoy tres categorías distintas de amenazas terroristas: "narcoterroristas y pandillas internacionales", "terroristas islamistas históricos" y "extremistas violentos de izquierda, incluidos anarquistas y antifascistas".</p>
<p>El encuadre de “guerra existencial” del <strong>Escudo de las Américas</strong> combina el foco de Miller en la represión interna con la apuesta de Rubio por la militarización hemisférica.</font> Su marco imprime nuevo impulso a la coordinación contra los enemigos históricos de la extrema derecha. Y ahora, todo enemigo que la extrema derecha desea eliminar es estigmatizado con la categoría criminal espectral del "terrorismo".</p>


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                                    <h3 class="post__title">Keiko Fujimori: autoritarismo y debate sobre derechos humanos en Perú</h3>
                                    <div>Por Wanda Pacheco</div>
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<p><br></p>
<p><strong>El "patio delantero" de las Américas</font></strong></p>
<p>Pueden encontrarse resonancias entre los años setenta y el presente. Pero es importante subrayar las novedades que caracterizan la situación geopolítica actual. Si Estados Unidos hablaba antes del "<strong>patio trasero</strong>" para presentarse como una democracia superior a sus vecinos latinoamericanos, el "patio delantero" describe mejor un orden emergente en el que Estados Unidos y sus aliados de extrema derecha persiguen proyectos comunes, formulan declaraciones colectivas y abandonan el discurso de compromiso con la democracia.</font> A diferencia del orden de la Guerra Fría, en el cual los países latinoamericanos debían ser "higienizados" para incorporarse a las democracias liberales del Norte (mediante un golpe de Estado, si era necesario), hoy América Latina es el lugar donde se ensayan las estrategias autoritarias de salida de la democracia liberal.</p>
<p>Mirando los procesos concretos que rehacen el paisaje regional, el patio delantero refiere a un expansionismo tecnofinanciero (especialmente dedicado al cripto y la inteligencia artificial), extractivista (minerales críticos y combustibles fósiles para alimentarlos) y militarista. Si el Chile de Pinochet fue el taller del neoliberalismo en los años setenta, hoy es la Argentina de Milei la que se ofrece como laboratorio para la próxima fase del capitalismo.</font></p>
<p>Todas estas fuerzas confluyen en la visita de Peter Thiel en Argentina, donde la tecnología de IA predictiva de Palantir se propagandiza como herramienta de fusión con una arquitectura estatal anarcolibertaria. Su imagen del país como "búnker" o "Plan B" ante una catástrofe nuclear u otras apocalipsis revela hasta qué punto se trata de un "<a href='https://us.macmillan.com/books/9780374621384/endtimesfascism/' target='_blank'>fascismo del fin de los tiempos</a>", como lo denominan Naomi Klein y Astra Taylor.</p>
<p>En Thiel se sintetiza uno de los innumerables ejemplos de nuevas inversiones en seguridad, muchas de ellas destinadas a proteger proyectos mineros, madereros y de combustibles fósiles frente a la protesta social. Al mismo tiempo, el empobrecimiento de la población es reconducido a través de dispositivos financieros, que buscan “amortiguar” la pobreza creciente. El cripto y las "fintech" representan la nueva infraestructura para explotar la pobreza generada por las políticas de ajuste,</font> pero también para moldear las percepciones de las finanzas como espacio de libertad y prueba del mérito individual.</p>
<p>Con los ataques contra Venezuela y Cuba, las denuncias de interferencia electoral en Colombia y Perú, y los primeros indicios de manipulación en las elecciones presidenciales de octubre en Brasil, 2026 marca un punto de inflexión. Milei ofrece un modelo para la experimentación fascista. </font>Más allá de profundizar los lazos con Trump y avalar el genocidio israelí en Gaza, avanza ahora en reformas laborales, ambientales y de tierras que inauguran una nueva fase de extractivismo natural y digital, extrayendo valor directamente de lo público hacia el capital privado. "Argentina invita a la IA a liberarse", declaró Milei en el <em>Financial Times</em>, argumentando que las empresas de inteligencia artificial deberían tener personería jurídica y operar sin regulación. En su visión, Buenos Aires sería para la era de la IA lo que Ámsterdam fue para la era de la navegación a vela.</p>
<p>En señal de admiración por el laboratorio de <strong>ultraderecha</strong> que representa hoy Argentina, Flávio Bolsonaro invitó a Milei al <a href='https://www.rtve.es/noticias/20260725/flavio-bolsonaro-lanza-candidatura-junto-milei-unificar-derecha/17168163.shtml' target='_blank'>escenario</a> a bailar en el lanzamiento de su campaña el 24 de julio en Brasil. Esa misma semana, la nueva presidenta de Perú, Keiko Fujimori, lo abrazó en Lima durante la transmisión del mando, tal como hizo el presidente boliviano Rodrigo Paz en su asunción el año pasado. Tras celebrar la oportunidad de Fujimori de resucitar la dictadura de su padre, Milei visitará a otros dos mandatarios dedicados a ser paladines de la <strong>ultraderecha</strong> regional: Daniel Noboa en Ecuador y Abelardo de la Espriella en Colombia. Noboa avanza rápidamente en medidas autoritarias en múltiples frentes, y De la Espriella, que asumió el poder el pasado 7 de agosto, hizo campaña con el mensaje de que sería el líder al estilo Milei que el país necesita para "destripar" a la izquierda.</p>
<p>Dentro del <strong>Escudo de las Américas</strong>, la internacional de la extrema derecha ataca todas las formas de solidaridad global que considera "terrorismo".</font> La paradoja es que sus campañas de persecución y criminalización parten del reconocimiento de que las alianzas internacionalistas y antifascistas siguen siendo fuerzas que construyen mundo, capaces de frenar la pulsión fascista hacia el poder ilimitado. Es un recordatorio importante de la potencia latente del verdadero internacionalismo.</font></p>
<p> </font></p>
<p><strong>*Esta nota salió publicada en <a href='https://revistacrisis.com.ar/notas/el-nuevo-patio-delantero/' target='_blank'>Revista Crisis el 13 de agosto de 2026.</a></strong></font></p>
 
<p><br></p>]]></content:encoded>
<author></author>
</item>
<item>
<guid>https://lacaderadeeva.com/voces/vph-del-estigma-a-la-comunidad/17121</guid>
<pubDate>08/17/2026 11:43:00 a. m.</pubDate>
<title>&#191;D&#243;nde est&#225; ese 80&#37;&#63;&#58; Vivir con VPH en colectivo</title>
<description>Aunque el VPH es uno de los virus de transmisi&#243;n sexual m&#225;s comunes&#44; quienes viven con &#233;l suelen enfrentar estigma y aislamiento&#46; En CDMX&#44; colectivos de mujeres y disidencias est&#225;n creando espacios para acompa&#241;arse y transformar el diagn&#243;stico en comunidad&#46;</description>
<content:encoded><![CDATA[<div><img src="https://blob.lacaderadeeva.com/images/2026/08/17/portadas-lcde-7-a25c6188.jpg" alt="“¿Dónde está ese 80%?”: Vivir con VPH en colectivo" title="“¿Dónde está ese 80%?”: Vivir con VPH en colectivo"></div><p>A finales de mayo de este año acudí como expositora a la Feria de la Bibliodiversidad con un objetivo muy claro: hablar sobre <strong>Virus del Papiloma Humano</strong> (VPH) con quien se acercara a mi mesa.</font> Desde 2020 he sido acompañante de personas que viven con el virus y, esta vez, me interesaba hacer labor de divulgación en un espacio público. Me sorprendió descubrir que muchas personas tenían conocimientos previos sobre el VPH. Hablaban de las formas de transmisión, síntomas e incluso mencionaron el nombre de la vacuna.</p>
<p>Sin embargo, llamó mi atención que el dato que más mencionaron al respecto fue que el 80% de la población sexualmente activa vive con VPH. Esto contrastaba con otra realidad: de entre todas las personas con las que hablé esos días, solo dos mujeres me compartieron que también vivían con el virus.</font> Y, es que, durante estos años me he encontrado con una inquietud que muchas personas que atraviesan el diagnóstico suelen expresar: “¿Dónde está ese 80%?”</p>


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                                    <div>Cuerpos y cuidados</div>
                                    <h3 class="post__title">Placer y salud sexual: romper la culpa también es un derecho</h3>
                                    <div>Por Wanda Pacheco</div>
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<p><strong>Procesos colectivos de personas que viven con VPH</font></strong></p>
<p>Hay una distancia enorme entre el conocimiento de la estadística y la proximidad con las experiencias de las personas que la encarnan. Aunque el virus es muy común, existe una invisibilización sistemática de las personas que viven con él.</font> La estadística reiterada no ha cambiado las adversidades a las que mujeres, hombres y disidencias se enfrentan al recibir el diagnóstico. Y, muchas veces el estigma les lleva a vivirlo en silencio y soledad.</font> Sin embargo, esto no es una regla; Castro y Arellano (2014) han documentado que las mujeres que viven con VPH sí conforman redes sociales de apoyo con familiares, parejas y algunas instituciones de salud. Pero, ¿qué sabemos sobre los esfuerzos colectivos que se generan entre personas que compartimos el mismo diagnóstico?</font></p>
<p>Esa pregunta me acompañó en una investigación reciente en la que encontré que en la Ciudad de México existe una amplia diversidad de procesos colectivos de resistencia de personas que viven con VPH. Podemos encontrar talleres, conversatorios, círculos de acompañamiento, debates y otras actividades gestionadas (en su mayoría) por mujeres y disidencias. </font>Estos espacios colectivos tienen como finalidad construir comunidad entre personas que viven con el virus, evitando que se atraviese el proceso en soledad. Aquí, el enfoque es diferente, no sólo se habla sobre los efectos biológicos del virus, sino que se resalta su dimensión social.</font> Se cuentan experiencias, recomendaciones, alternativas, consejos y se afianzan relaciones de confianza.</p>
<p><strong>Las personas detrás de la estadística</font></strong></p>
<p>Es en estos espacios en donde el 80% deja de ser una estadística para convertirse en personas con voz, personalidad, experiencias, anécdotas, sueños, vocación, miedos, posicionamientos y conocimientos. Tal vez por eso estos espacios son tan importantes: porque nos recuerdan que podemos atravesar el diagnóstico en colectividad y no en soledad</font>. Si vives con VPH quiero que sepas que no estás sola/e/o.</font> Existen espacios en donde podemos escucharnos, acompañarnos y conocernos.</p>
<p>Cada encuentro es una oportunidad para nombrar aquello que se mantuvo en silencio y colectivamente evitar que otras personas se enfrenten a violencias y estigmas por vivir con el virus. Si te interesa acudir a estos espacios, puedes asistir a los círculos virtuales de @lexytrix_ y @chai.edusex. O, también puedes sumarte el próximo 22 de agosto al círculo de lectura del poemario “Electrocauterización. Algo como una llaga” de Anaclara Muro, organizado por @papilomaenoff, @umanas.mx y @vph.para.vandalxs.</p>
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<p><br></p>]]></content:encoded>
<author></author>
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<guid>https://lacaderadeeva.com/voces/defensoras-de-derechos-humanos-en-centroamerica-lucha-y-cuidado/17095</guid>
<pubDate>08/08/2026 09:30:00 a. m.</pubDate>
<title>Defensoras de derechos humanos resistiendo desde el coraz&#243;n de Am&#233;rica</title>
<description>En el simposio regional de la Latin American Studies Association&#44; defensoras e investigadoras de Honduras&#44; El Salvador y M&#233;xico reflexionaron sobre c&#243;mo los cuidados colectivos y las redes entre mujeres se convierten en estrategias para resistir la criminalizaci&#243;n y la violencia</description>
<content:encoded><![CDATA[<div><img src="https://blob.lacaderadeeva.com/images/2026/08/08/berta-caceres-giei-1a6e509b.jpg" alt="Defensoras de derechos humanos resistiendo desde el corazón de América" title="Defensoras de derechos humanos resistiendo desde el corazón de América"></div><p>“Centroamérica en la encrucijada: resistir en tiempos de asedio” fue el nombre que recibió el simposio regional organizado por <strong>Latin American Studies Association</strong>, llevado a cabo entre el 4 y el 7 agosto de 2026. Un grupo de compañeras, colegas y amigas provenientes de Honduras, El Salvador y México, nos dimos a la tarea de encontrarnos para sostener en común un panel al que titulamos: “<strong>Defensoras de derechos humanos resistiendo desde el corazón de América: Experiencias de luchas y cuidados”. </strong></font>Por nuestras investigaciones y por nuestras experiencias en la&nbsp; defensa de los derechos humanos y de las justicias, sabemos que para “resistir en tiempos de asedio” es siempre necesario y nutritivo denunciar colectivamente las injusticias y las violencias múltiples. </font>Y en ese mismo camino, también sabemos que es igual de urgente y valioso visibilizar lo que hacemos todos los días, de distintas maneras, para revertir, sanar y convertir dichas injusticias y violencias en formas de vida y relacionamiento más justos, más dignos y más nuestros. Así, nos propusimos que nuestro panel conformara un espacio para este doble camino y para sostenerlo en una reflexión tejida entre los derechos, las justicias y los cuidados.</font></p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Escuchamos de inicio a Laura Saavedra, Investigadora por México de la SECIHTI en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Ella nos habló sobre los procesos de criminalización de las mujeres <strong>defensoras de derechos humanos</strong> en algunos países centroamericanos</font>, la cual “no solo incluye violencia física, sino una sofisticada estrategia de silenciamiento digital y criminalización judicial”. En su ponencia, Laura nos compartió que una forma en que las <strong>defensoras de derechos humanos</strong> se enfrentan a la criminalización es a través de prácticas de autocuidado y cuidado colectivo que les permite sostener sus vidas, su salud y su dignidad.</font> Enseguida tomó la palabra Ana Larissa Paisano Amaya, mujer negra miskitu, Psicóloga de la Red de mujeres miskitas MIMNPAW y especialista en Pueblos Indígenas y cooperación internacional. Ella trajo a la mesa el trabajo de las mujeres curanderas miskitu —conocidas como <em>sukias</em></font>—, con el cual hacen de “la medicina tradicional miskitu como una práctica espiritual, política y comunitaria que constituye una forma alternativa de justicia”. De esta forma, Larissa nos acercó a otras formas de justicia y de cuidados colectivos para hacer frente a las violencias vividas y encarnadas.</font></p>


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                    <a href="https://lacaderadeeva.com/actualidad/que-paso-con-el-caso-de-xochitl-ramirez-activista-indigena/15646" title="“Viví un infierno”: Xóchitl Ramírez, defensora mixteca en busca de justicia" class="post post--inline">
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                                    <h3 class="post__title">“Viví un infierno”: Xóchitl Ramírez, defensora mixteca en busca de justicia</h3>
                                    <div>Por Wanda Pacheco</div>
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<p>El panel también contó con la presencia de Beatriz Miranda, mujer salvadoreña que desde hace quince años ha liderado la <strong>Asociación de Mujeres Huizucareñas (AMH).</strong> Con la potencia de su experiencia y de su sabiduría, Beatriz nos compartió que: “Queremos hablar en este panel de cómo nuestro saber es otra forma de hacer justicia, ya que formamos y defendemos nuestros derechos humanos; acompañamos colectivamente y reconocemos la importancia de la salud física y mental de las mujeres como formas de cuidado colectivo”</font>. Así, Beatriz daba cuenta de cómo los cuidados devienen formas de hacer justicias y cómo, a través de ello, las justicias sostienen las vidas individuales y colectivas. Por mi parte, compartí una parte de mis acompañamientos etnográficos, vitales y ético-políticos con mujeres cuidadoras en la capital de San Luis Potosí. Narré cómo parte del trabajo de cuidados de las mujeres implica encontrarse cotidianamente con el estado y con sus injusticias que feminizan y familiarizan los cuidados en esta ciudad. Al tiempo que compartí cómo en estos encuentros, las mujeres cuidadoras también producen justicias cotidianamente.</font></p>
<p>Nuestro panel cerró con los comentarios a los trabajos presentados por parte de Fátima Alonzo, investigadora feminista y maestra en Derechos Humanos por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Fátima recuperó la importancia y la potencia ético-política de evocar y conocer distintas experiencias en que las mujeres también diversas sufren violencias e injusticias; y a la par, en cómo les resisten y las reconfiguran.</font> A su vez, Fátima visibilizó el poder que sostienen y crean las mujeres cuando nombran sus propias formas de lucha y las reivindican como sumamente valiosas. Terminó colocando en el centro el valor de los cuidados como formas de sostener la vida y las justicias.&nbsp;</p>
<p>En conjunto, con nuestras voces y experiencias entrelazadas, pudimos colocar la importancia de las diversas luchas de las mujeres, ubicadas en distintas geografías y temporalidades para “resistir el asedio” </font>y construir formas de vida más humanas, dignas y justas. Esperamos seguir encontrándonos para escribir juntas con nuestras voces y actos un poco más de estas historias, de estas luchas y estos cuidados.</p>
<p><br></p>]]></content:encoded>
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