Desde 2007, cada 2 de abril se conmemora el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, un día creado para fomentar espacios de visibilidad e inclusión de las personas que forman parte de la neurodiversidad y que, además, busca derribar los mitos más frecuentes alrededor del espectro.
Sin embargo, cada año la conversación revela una deuda pendiente: el acceso de las mujeres a diagnósticos precisos, a tiempo y con perspectiva de género, y es que en México, las mujeres con Trastorno por Déficit de Atención (TDA) son diagnosticadas, en promedio, 5 años más tarde que los hombres, de acuerdo con el artículo, Las mujeres son diagnosticadas con TDAH 5 años más tarde que los hombres, siendo la edad promedio de 28 años para las mujere frente a los 24 de los hombres.
Para conocer más sobre la neurodivergencia, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y cómo afecta a las mujeres, platicamos con la Dra. Cristina Rodríguez Hernández, médica psiquiatra y directora general de ROME psiquiatría integral.
¿Qué es la neurodiversidad?
La neurodiversidad se refiere a las variantes naturales en el funcionamiento neurológico humano, es decir, a las diferentes formas en que las personas pueden procesar información, sentir, aprender y relacionarse.
El término fue acuñado en 1998 por la socióloga Judy Steinger en el contexto del movimiento por los derechos de las personas autistas. El uso de este término, junto al de neurodivergencia, tiene como fin visibilizar y despatologizar estas variantes, permitiendo que las personas dejen de sentirse "raras" o fuera de lugar y comprendan que su forma de ser tiene una explicación clínica.
Como explica Rodrígues Hernández, la neurodiversidad abarca principalmente condiciones como el Trastorno del Espectro Autista (TEA) y el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), aunque también incluyen la dislexia, las dispraxias (dificultades en la coordinación motora) y ciertos tics motores o vocales.
Al tratarse de espectros, estas condiciones se manifiestan de formas muy distintas y con diversos grados de disfuncionalidad. A pesar de que este día busca visibilizar estos espectros, para las mujeres aún es más complicado acceder a un diagnóstico.
Ser mujer neurodivergente y la carga del diagnóstico tardío
Las mujeres con TDA son diagnosticadas, en promedio, cinco años después que los hombres, y se estima que el 97% de las mujeres autistas mayores de 40 años no han sido identificadas, como señala Rodríguez en entrevista. En México, es común que el diagnóstico llegue después de los 30 años, usualmente cuando buscan ayuda por ansiedad o depresión que resultan ser consecuencias de su neurodivergencia no tratada, explica la especialista.
¿A qué se debe esta brecha? Este diagnóstico tardío está comúnmente asociado a múltiples factores y, entre ellos, se encuentra la carga de las expectativas de género, asociadas a estereotipos y mandatos sexistas.
Por ejemplo, se espera que las niñas sean tranquilas y organizadas, lo que las presiona a desarrollar el masking o enmascaramiento, una táctica que, como te contamos en esta nota, consiste en imitar conductas neurotípicas para encajar, lo cual genera un estrés y agotamiento (conocido como burnout) que oculta la condición por años.
La Dra Rodriguez explica que los hombres con TDAH suelen ser impulsivos pero en las mujeres es predominantemente, aunque no exclusiva, un comportamiento inatento, lo que hace que las niñas sean percibidas como “despistadas” o “tímidas” en lugar de ser identificadas con un trastorno o condición.
Ante la alta expectativa de género, algunas pacientes se vuelven extremadamente perfeccionistas con ese afán de ya no fallar, llegando a confundirse con un trastorno obsesivo compulsivo.
La vulnerabilidad diferenciada para mujeres neurodivergentes
La falta de un diagnóstico con perspectiva de género expone a las mujeres a una mayor vulnerabilidad ante la violencia psicológica y económica, además de diagnósticos erróneos que ocultan la verdadera raíz del problema.
Una de las consecuencias más evidentes para las mujeres con diagnóstico tardío es enfrentar dificultades como el subempleo, menos reconocimiento que sus pares y renuncias por agotamiento. Rodríguez Hernández explica que, aunque las mujeres sean muy capaces en sus áreas, pueden fallar en tareas administrativas o de puntualidad, lo que afecta sus ingresos y su autonomía.
A esto se suman, además, efectos graves que van desde el deterioro de la autoestima al introyectar las etiquetas negativas como “tonta” o “lenta”, asumiéndolas como parte de su identidad y sintiendo que fallan constantemente a pesar de su gran esfuerzo, hasta el riesgo de desarrollar adicciones:
“Hemos visto en México, con datos de la última Encuesta Nacional, que las mujeres están aumentando su consumo de alcohol. Claro que el diagnóstico tardío tiene consecuencias, y muy importantes”.
¿Qué hago si sospecho que pertenezco a la comunidad neurodiversa?
Para la Dra. Cristina Rodríguez es fundamental acudir con un médico psiquiatra o un neuropsicólogo que tenga amplia experiencia en neurodivergencia. Aunque la información en redes sociales es útil para identificar señales, la doctora enfatiza que el diagnóstico clínico es complejo y requiere un entrenamiento específico, por lo que es importante acudir con una profesional que entienda las particularidades de cómo se manifiestan el TDAH o el autismo en las mujeres.
Otra recomendación es buscar redes de apoyo entre mujeres neurodivergentes, ya que sirven como espacios seguros para compartir experiencias y validar lo que se está sintiendo.
Sin embargo, es importante recordar que, como enfatiza Rodríguez, es una obligación de los profesionales profundizar en la expresión clínica específica de estos trastornos en las mujeres y difundir sus particularidades para evitar que sigan pasando desapercibidas, así como la implementación de políticas de inclusión que ofrezcan apoyos reales en los ámbitos educativo, de salud mental y, especialmente, en el laboral.
¿Conocías estas dimensiones de la neurodiversidad? ¿Conoces redes de mujer neurodivergentes? Te leemos.

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