Un aumento de la violencia contra las mujeres se ha registrado en la Península de Yucatán como consecuencia de la irrupción militar en la región. Este incremento incluye diversas formas de agresión perpetradas tanto por civiles, cuya presencia se ha intensificado debido a megaproyectos como el Tren Maya, como por miembros de las Fuerzas Armadas (FFAA), entre ellos supervisores, ingenieros y obreros.
Este hallazgo proviene de la reciente investigación de la organización civil Cohesión Comunitaria e Innovación Social A.C. (CCIS), titulada "¿A qué vinieron? Militares en contexto de megaproyectos y sus implicaciones para la vida cotidiana y los Derechos Humanos", elaborado por Suhayla Bazbaz Kuri y Angélica Jocelyn Soto Espinosa.
El estudio revela las graves consecuencias de la creciente presencia militar en municipios como Calakmul (Campeche), Othón P. Blanco y Felipe Carrillo Puerto (Quintana Roo), en el contexto de la construcción de megaproyectos como el Tren Maya.
CCIS indica que esta "irrupción militar", caracterizada por la presencia, actuación, ocupación y permanencia del Ejército, está intrínsecamente ligada a una estrategia comercial de corporativización e integración militar liderada por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) a través de la empresa GAFSACOMM, y tiene impactos directos y negativos en la vida diaria de las mujeres y en el pleno ejercicio de sus derechos humanos.
Foto: Cuartoscuro
Principales hallazgos
El informe de CCIS señala que, la irrupción militar en la Península de Yucatán se relaciona con un posible aumento en los embarazos, incluidos los tempranos y no deseados, así como referencias a casos de abuso sexual y un incremento en las redes de explotación sexual.
También identificaron casos de acoso e intimidación, como el seguimiento intimidante en motocicleta reportado por una mujer en Calakmul y el intento de agresión a una trabajadora en moto cerca de su lugar de trabajo.
"A mi compañera de casa, casi saliendo de su trabajo en moto la agarraron. No sé si la querían subir o qué. No sabemos pero ella se forcejeó y logró escapar. Corrió, corrió, corrió. Pero sí le hicieron. Tiene su cicatriz en su brazo. De que la lastimaron" (testimonio de una mujer joven de Calakmul)
La exploración de la vulnerabilidad laboral femenina, empleando a mujeres en situaciones precarias en roles de alto riesgo en los megaproyectos, es otro de los impactos documentados así como misoginia y menosprecio hacia las opiniones de las mujeres trabajadoras, especialmente las más jóvenes.
Invasión de espacios
El informe señala que a raíz de la irrupción militar en la Península de Yucatán, las mujeres han experimentado una creciente sensación de inseguridad que limita su libertad de movilidad, pues ahora temen salir solas debido al incremento de la presencia masculina asociada a las construcciones.
La restricción del uso de espacios públicos, donde las mujeres antes socializaban libremente, ahora evitan por sentirse vigiladas constantemente por la presencia militar. Una mujer maya macehual de Felipe Carrillo Puerto comentó:
"Desde que están los militares yo creo que hemos perdido espacios públicos. Sentimos que ya no podemos estar ahí sentadas por horas, que era lo que hacíamos cuando salíamos. No podemos porque nos sentimos vigiladas".
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Al respecto, CCIS menciona que en la Península de Yucatán se vive un clima generalizado de miedo, que afecta la capacidad de las mujeres para expresar sus opiniones y participar activamente en la vida comunitaria, por temor a represalias o detenciones arbitrarias.
Una mujer maya joven de Felipe Carrillo Puerto expresó: "Es como un miedo permanente que de pronto me detengan y nadie haga nada pero como que pareciera que uno se va acostumbrando, como que está el miedo ahí latente".
Para algunas mujeres, la presencia militar representa la violencia y el control, generando una sensación de "mordaza" que les impide hablar libremente. "La verdad es que casi no salgo. Después de cuando empezó la construcción del tren había muchos hombres y ya no, ya no salía", relató en el informe del CCIS una mujer joven de Calakmul.
Recomendaciones
CCIS enfatiza que la irrupción militar, bajo la estrategia de corporativización, inserta a las Fuerzas Armadas en la dinámica comunitaria adoptando múltiples roles. Esta presencia constante y la falta de claridad sobre sus funciones generan un ambiente de incertidumbre y temor, especialmente para las mujeres, quienes se ven expuestas a nuevas formas de violencia y a la limitación de sus espacios y actividades cotidianas.
La organización enfatiza la necesidad de que se investiguen a fondo estas denuncias y se responsabilice a los actores involucrados en la perpetración de actos de violencia. Además, cuestiona los beneficios para el país y la región de que las Fuerzas Armadas adopten modelos de negocios que parecen exacerbar las desigualdades y poner en riesgo la integridad de las mujeres.
La iniciativa "¿A qué vinieron?" continúa recabando información y testimonios para comprender la profundidad de las implicaciones de esta irrupción militar en la vida cotidiana y los derechos humanos en la Península de Yucatán, con un enfoque particular en la situación de las mujeres, quienes se ven desproporcionadamente afectadas por este fenómeno. La pregunta central sigue resonando en las comunidades: ¿a qué vinieron y cuándo se irán?