"López Dóriga criticándome porque le di un beso a un señor vestido de mujer. Yo beso a los hombres y me besan. El hombre tiene sentimientos", declaró Andrés Manuel López Obrador en la mañanera del lunes 8 de enero en respuesta al comentario en la red social “X” del periodista, el cual hace referencia a un video en el que el presidente de México saluda a la diputada federal de Morena Salma Luévano Luna. Aquí te explicamos por qué los comentarios de Andrés Manuel y Joaquín fueron transfóbicos y la gravedad del impacto que pueden tener los discursos de odio.

En el video, donde el presidente y la primera mujer trans en acceder a una Diputación Federal se saludan con un abrazo y un beso en un evento público durante el pasado fin de semana, López Dóriga señala: “Así de abierto @lopezobrador_ saludo de beso y cuando confirma le pone distancia”.

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¿A qué se refiere el periodista con “cuando confirma le pone distancia”? Esta acusación forma parte de un repertorio de frases homofóbicas y transfóbicas que refieren a una violenta y frágil masculinidad que impide que hombres cisheteronormados se relacionen con personas de la comunidad LGBTQ+. Te recomendamos leer la nota: "Los hombres no lloran": ¿qué es la masculinidad hegemónica?

¿Y la respuesta de AMLO? Su declaración en la mañanera, además de ser transfóbica y mal malgenerizar a Salma Luévano Luna al llamarla como “señor vestido de mujer”, resultó muy desafortunada en un contexto donde los derechos de las personas trans se ven atravesados por discursos de odio desde la política e instituciones públicas. 

De la microhomofobia al transfeminicidio, ¿por qué la transfobia es mortal?

Seguro has escuchado hablar de los micromachismos, que son agresiones que replicamos en el día a día, de una manera tan normalizada que no solemos darnos cuenta que violentan, excluyen y discriminan. Pasa algo similar con la microhomofobia, que son comentarios o gestos de rechazo a las personas LGBTQ+; pero ojo, el prefijo micro no es porque sean menores, sino porque son imperceptibles, es decir, forman parte de dichos populares y que se replican gracias a un pacto patriarcal y otras violencias estructurales.

Estas microagresiones perpetúan discursos de odio que cobran vidas de la comunidad LGBTQ+; de acuerdo con el informe de 2022 de Letra S: "Los rastros de la violencia por prejuicio”, en ese año hubo al menos 87 muertes violentas de personas de esta población en México. ¿La causa? Los motivos fueron presuntamente relacionados con su orientación sexual, identidad o expresión de género.

Las mujeres trans son la población más afectada, representan el 55.2% de los casos. Y, si bien, los datos son aproximados, pues la mayoría de los delitos contra la población LGBTQ+ no se investigan y, de hacerse, con frecuencia no son clasificados con perspectiva de género y suelen revictimizar a las víctimas bajo el discurso de un “crimen pasional”. Actualmente, sólo 2 de cada 8 casos de homicidios contra personas de la comunidad LGBTQ+ son investigados por las fiscalías.

En entrevista con La Cadera de Eva, la periodista Láurel Miranda enfatiza el validar y legitimar la identidad de las personas trans, una tarea que también corresponde a los medios de comunicación al retomar eventos transfóbicos como el de la mañanera de este lunes.

“Los medios tienen una profunda responsabilidad en la forma en la que difunden la información en el mensaje que envían”, señala para La Cadera de Eva Láurel Miranda.

¿Discursos de odio vs libertad de expresión?

Bajo el argumento de libertad de expresión no se pueden amplificar mensajes que causan daño, “una opinión no restringe derechos y no pone en riesgo la vida de nadie”, señala una premisa periodística de Fundación Gabo. Los discursos de odio que ocurren en las plataformas digitales se trasladan a lo físico y las consecuencias van desde la discriminación, la censura, la violencia física y emocional hasta el asesinato.